A lo dicho: Donald Trump ya es el presidente electo de los EUA.

By Gage Skidmore
Los hechos se han consumado y, como el mochuelo de Atenea, es el momento de remontar el vuelo para reconocerlos y justificarlos en lo posible. Y en efecto, veo que las cosas fueron ocurriendo como dije a lo largo de una serie de artículos que publiqué en este diario sobre Donald Trump y las elecciones en EUA, desde el inicio de las primarias en aquel país. Desde el principio dije que estaban subestimando a Donald en sus posibilidades y que tenía más posibilidades de ser presidente de los EUA que Hillary Clinton. En uno de esos artículos - "A lo dicho: Donald Trump con un pie en la Casa Blanca" - afirmé que Donald ya tenía un pie en la Casa Blanca, que Hillary se estaba alejando de la misma a pasos rápidos y muy agigantados, y que la situación de esta mujer era ya una bola de nieve de problemas cuesta abajo que se acrecía con el tiempo y que apuntaba a terminar en el fondo de la cuesta en la forma de una derrota y el inicio de una estrujante tragedia. Ahora los hechos se han consumado: Donald Trump ya es presidente electo de los EUA y la Hillary perdió y está en muy serios problemas.

Sin lugar a dudas se trata de una victoria de Donald que tiene tintes de hazaña histórica. Hazaña, porque ocurre que su lucha fue contra el mundo. Con excepción hecha de sus adherentes, la comunidad judía de los EUA, el partido Brexit de UK y algunos magnates republicanos, Donald vivió una guerra resuelta y a muerte contra la clase política, las élites y la falsimedia norteamericanas. A ese frente enemigo habría que añadirle las mismas tres clases de agentes de cada país ordenado al eje de poder de los EUA, y donde tuvo papel estelar México gracias sobre todo al empeño clintonista de Carlos Slim y Azcárraga. Hazaña histórica porque marca precedentes y cambios sustanciales para la historia futura del mundo entero. A saber, jamás en la historia política norteamericana se había verificado esta guerra a muerte del Establishment contra un aspirante a la presidencia. Luego, Donald termina esta faena exitosa con los mejores resultados para un republicano en sus dos fases electivas. Y finalmente, el programa político de Trump da el disparo de arranque para la rápida expansión del nacionalismo y la muerte agónica del neoliberalismo y su globalización al menos en el mundo occidental; y se trata, pues, de un cambio en la ruta de la historia del mundo. 

Pero es preciso aceptar que Hillary Clinton también realizó una hazaña histórica con su trabajo. Digo esto porque, a saber, logró convertirse en el más grande escándalo americano de todos los tiempos.   
Mucho se ha discutido ya sobre cómo fue que Donald logró esta hazaña histórica. En este punto yo sigo firme en lo que ya dije antes, en todos mis artículos sobre este tema. Donald triunfó porque buscó rescatar a la democracia norteamericana sin escrúpulos intelectualistas. Se ciño con prontitud a las demandas de las mayorías en el pueblo norteamericano, por más escandalosas y sombrías que nos parecieran, y mandó al bote de la basura la verdad seudoliberal, intelectualista, bonita y risueña, de las élites y sus instrumentos: intelectuales orgánicos y falsimedia. Y fue ésta una acción muy sabia de Donald porque los hechos consumados en la realidad de un completo desastre norteamericano nos permiten afirmar que la verdad seudoliberal de las élites y sus instrumentos es una mentira, una falsedad en redondo. Donald triunfó porque también supo convertirse en el espejo emocional y sentimental de la mayoría de norteamericanos que están muy inconformes y muy furiosos con el estado actual de cosas. Fue aquí donde Donald habló como cada uno de esos norteamericanos desean hablarle a los principales promotores y gestores de ese desastre nacional - los agentes del Establishment -: con la sanción negativa de la invectiva y el lenguaje satírico y muy corrosivo. Fue aquí donde Donald también actuó como cada uno de esos norteamericanos desean actuar: con la incorrección que manda al bote de la basura las pedantes, arbitrarias y disfuncionales nociones de buena conducta y honor contenidas en la ideología dominante del Establishment. Fue aquí donde Donald supo convertir todas esas emociones desordenadas de las mayorías - enojo, furia, tristeza, aflicción, etc. - en sentimientos ordenados y superiores puestos en una nueva ruta ideal que apunta al restablecimiento de las viejas glorias industrialistas del titán yanqui: Make America Great Again, MAGA. En suma, y por lo que respecta a las emociones y sentimientos, Donald entendió que se tenía que convertir en el Marat de la revolución política americana por la democracia sin escrúpulos intelectualistas. Y todo indica que lo logró hasta este momento.

A diferencia de los trágicos, catastrofistas y simuladores de la verdad en la narrativa de estas elecciones en EUA, como Enrique Krauze, yo soy positivo y optimista sobre lo que viene. Si Donald sabe instalarse como el líder que necesita el esfuerzo colectivo para el restablecimiento de las viejas glorias del titán yanqui, todo saldrá bien. El salto del neoliberalismo globalizador al nacionalismo no es una tragedia ni una fatalidad, sino un cambio en la forma de hacer las cosas que puede ser muy benéfico si se administra bien con sentido pragmatista. Por lo que respecta a México, sigo pensando lo mismo de siempre: la única forma en que México puede verificar un cambio sustancial es como acto reflejo desde un cambio sustancial en EUA. Y creo que las sacudidas que nos esperan serán buenas porque solo nos sacudirán y quitarán la mucha mugre que llevamos a cuestas desde mucho tiempo ha. Lo cierto es que hemos hecho muchas cosas muy mal, y nos hemos acostumbrado tanto a ellas, que hemos llegado a creer que son buenas cosas, y ahí reside la causa central del fracaso. Necesitamos una sacudida desde afuera para despertar y mejorar. Y ya tenemos a la vista los primeros síntomas sobre esto. Ahora hasta los defensores del neoliberalismo y el México maquilador se dan a la tarea de decir que, frente al reto Trump, necesitamos fortalecer el mercado interno como prioridad. Sin embargo, eso lo debimos hacer hace más de 30 años, amigos. A lo dicho: los primeros barruntos de la sacudida Trump ya nos empiezan a despertar y a volver a la cruda realidad. Al menos ya sabemos que debemos sacudirnos mucha mugre que ayer nos parecía honrosa.       

Algunos podrían decir que soy demasiado optimista al afirmar que Donald ya es presidente electo. Cierto, en el vuelo del mochuelo veo que los hechos no se han consumado del todo, falta. Ahí tenemos a la Jill Stein ocupada en la tarea de probar como cierta su simple corazonada en torno a un supuesto fraude cibernético en tres estados de los EUA, y a un grupo de demócratas histéricos ocupados en disuadir hasta con amenazas de muerte a los miembros del colegio electoral para que nieguen su voto a Donald en su próxima sesión del 19 de diciembre. Pero, para ser francos, yo veo estos esfuerzos tan inverosímiles en sus intenciones que me parecen una narrativa absurda y sin sentido al estilo de Lewis Carroll. Lo cierto es que, sea cual sea el resultado de esos esfuerzos, el Republicano tendrá la última palabra y el resultado será el mismo: Donald Trump es ya el presidente electo, y todo apunta a que será el presidente 45° de los EUA. Por supuesto que lo absurdo podría concretarse pese a que suene muy inverosímil, con lo cual yo tendría que retractarme porque tendríamos un resultado desconcertante y hasta perturbador. Pero yo no apostaría ni cincuenta centavos a esa posibilidad porque es la peor apuesta del mundo. Sería tanto como creer que se puede ir por el mundo con un zapato en la cabeza a modo de sombrero sin que nadie note la diferencia. Así que yo concibo estos esfuerzos poselectorales contra Trump como la voluntad resuelta del Establishment y de Hillary Clinton para deslegitimizar el triunfo de Donald lo más posible. En este momento los derrotados están en la fase de la desesperación, de las acciones kamikaze para disuadir al Republicano en su intención de avanzar a la invasión del territorio demócrata con algo como una investigación criminal contra los Clinton.

Y aquí llegamos al otro capítulo en esta historia: los Clinton. ¿Qué ocurrirá con ellos? Bien, por estos tiempos la falsimedia nos quiere vender el capítulo final de esta romántica telenovela diciendo que lo más probable es que los Clinton se retiren de la política para siempre para dedicarse a sus acciones "humanitarias" en la Fundación Clinton. Y acompañan esta afirmación con fotos muy edulcoradas del matrimonio, abrazados, muy sonrientes y dándose un beso. Simulaciones mediáticas otra vez. Más allá de que son un matrimonio muy problemático, los Clinton no se retiran: los retiraron a la fuerza. En los planes de los Clinton jamás entró el retiro ni por asomo, y estoy cierto de que es algo que en este momento entra en sus planes a fuerza, con mucha resistencia. Los retiraron, pero no del todo. Los retiraron de la gestión de la cosa pública y sus beneficios añadidos, pero todo apunta a que los retendrán a la fuerza en otros escenarios del asunto público como sujetos de investigaciones criminales desde la House y el Departamento de Justicia una vez se inicie el nuevo régimen. Y finalmente, y como ya sabemos por las revelaciones que la Fundación Clinton es un pay for play camuflado de humanitarismo, es previsible que ese organismo privado deje de ser un buen negocio hasta quedar en calidad de ruinoso y muy aflictivo negocio. Si los Clinton quedarán fuera de la gestión de los asuntos públicos, no veo cómo puedan seguir operando su esquema de pay for play. De hecho, ya se va verificando esa cancelación porque sabemos que los viejos donantes ya están parando las aportaciones a la famosa Fundación a una velocidad notable.

Es muy probable que los Clinton sean sujetos de investigaciones criminales una vez iniciado el nuevo régimen, y sabemos que la iniciativa no vendría de Donald. Él ya se lavó las manos muy astutamente con los Clinton en una entrevista para el programa 60 Minutos. Ahí dijo que los apreciaba, que Hillary ya había sufrido mucho, y que por lo que a él respecta es asunto concluido. Bien hecho. El no debe obrar de manera alguna porque puede entintar ese asunto de persecución política. Obama, por su parte, parece que también se lavó las manos con los Clinton una vez le solicitó a Donald que fuera clemente con Hillary. Sin embargo, ocurre que los republicanos en el congreso y otros del GOP han dicho algo como lo siguiente: No importa lo que diga Donald; en el asunto de los Clinton hay irregularidades y las vamos a investigar. El caso más severo fue el de Rudy Giuliani, quien afirmó que a los Clinton y a otros de su staff los someterán a investigaciones criminales bajo el acta RICO, o delincuencia organizada.

Tal vez esto nos parezca cruel, pero así es la política en sus planos más maquiavélicos. Si postulamos que los republicanos son tan listos como cualquiera, entonces debemos apostar a que saben perfectamente bien que los Clinton y sus apuros y enredos legales son una veta de oro maravillosa que, si es bien aprovechada, puede potenciar su legitimidad ante muchos norteamericanos que no se cansan de gritar "lock her up" - cárcel para Hillary - cada vez que escuchan el nombre de la ex candidata del Demócrata, y que de paso puede socavar la legitimidad del Demócrata casi hasta sepultarlo por mucho tiempo. Así que es muy previsible que los republicanos le metan pico, pala, traxcavo, dinamita y lo que sea a esa veta hasta sacar el oro y exponer algo estremecedor, de escándalo, como puede ser una red de complicidades criminales en el gobierno saliente y con eje en los Clinton.  

Así que a lo dicho: Donald ya es presidente electo de los EUA. Todo apunta a que le veremos jurar ante la carta fundacional de aquel país como el presidente 45° de los EUA. Pero la telenovela de los Clinton no ha terminado y podría tomar fuerza en el 2017. El único cambio en la telenovela de los Clinton es el autor de la intriga. Hasta ahora la ha escrito la falsimedia con acentos muy románticos y encantadores, pero en el 2017 la puede escribir el nuevo régimen con capítulos de cierre estrujantes y muy trágicos. 

Y eso es todo.

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