Donald Trump y Enrique Krauze & Co.

By Gage Skidmore
A principios del pasado mes de noviembre se publicó en los diarios de EUA y otros países un manifiesto contra Donald Trump firmado por un grupo de personas con fama, y que es atribuido en su idea y promoción a Enrique Krauze - ver nota de pie 1 al final del documento -. Es por eso que hago referencia a Krauze en el título. Comentaré en torno a algunos problemas que veo en el texto de ese manifiesto.

Los firmantes acusan a Donald Trump de apelar al machismo y de hacer comentarios soeces sobre las mujeres. Lo primero es falso y lo segundo es cierto. Jamás hemos escuchado a Donald Trump hacer afirmaciones en el sentido de que las mujeres constituyan una suerte de grupo humano inferior que deba ser sometido a las apetencias del Yo macho. Lo que sí hemos escuchado 


de Trump son expresiones de crítica contra ciertos individuos, incluidas algunas mujeres - Hilary Clinton, Megyn Kelly, Rosie O´Donnell, Heidi Klum y Carly Fiorina -, y que a veces están muy subidas de tono en sátira y ruda befa. Tal vez pudiera creerse que detrás de esas críticas de Donald esté todo el equipaje mental y de actitud de un machista de cepa, pero eso no pasa de ser una presunción. Lo único cierto a este respecto es que Trump es un majadero y un desconsiderado con las personas por las que ha manifestado alguna aversión.

Los firmantes acusan a Donald Trump de apelar a la intolerancia política. De acuerdo en este punto. Sumemos esto a sus majaderías, y digamos que Trump es lo que él dice públicamente de sí mismo: es un hombre políticamente incorrecto.

Los firmantes acusan a Donald Trump de apelar a las más bajas pasiones, como el dogmatismo religioso. Aquí veo por lo menos un pleonasmo y una mentira. Me parece un pleonasmo hablar de dogmatismo religioso porque, por lo menos en el cristianismo, toda persona religiosa es dogmática por cuanto tiene certeza por fe en torno a misterios que rebasan las posibilidades de la razón y fundada solamente en la autoridad de una revelación divina. Esto vale incluso para aquellos que buscan la sabiduría cristiana para entender la verdad revelada una vez presupuesta la fe y según la máxima anselmiana del: Credo, ut intelligam. Por lo demás, yo no creo que la religiosidad de una persona constituya una baja pasión ni siquiera cuando está inserta de buena forma en la política. Por el contrario, creo que la religiosidad, cuando bien llevada, con sinceridad y actitud activa, y mientras no lleve a situaciones absurdas, constituye una fuente fecunda de apetencias por el bien y un medio útil para una vida más digna y más perfeccionada.

Yo no veo tampoco motivo para que los firmantes se escandalicen por el hecho de que Donald Trump ocupe parte de su campaña política en la realización de eventos con la comunidad religiosa de los EUA, y donde da rienda suelta al discurso político-religioso a veces con matices muy teatrales. No es la primera vez que esto sucede en EUA. Sabemos perfectamente bien que la tradición de los EUA suele insertar con demasiada frecuencia a Dios en la política hasta el grado de construir telenovelas religiosas con posibles teofanías rumbo a la Casa Blanca. Si ayer tuvimos las telenovelas sobre la redención de Bush Jr. frente al alcohol y la fuga de Dios de la Casa Blanca con este hombre y Obama, hoy la telenovela es la posible llegada de Dios a la oficina oval con la posible redención de Trump frente a las frivolidades de lo mundano. Y si los republicanos son los más afectos a esto, no es sino porque el grueso de su poder electoral se localiza precisamente en los norteamericanos religiosos y más conservadores.

Ahora bien, si a raíz de este teatro religioso la buena voluntad de los ciudadanos se inserta en la política para contrarrestar o anular al vulgar maquiavelismo que la infecta, bienvenida, y mientras no se tenga una mejor propuesta. Vaya, tal vez esto sea realmente útil porque, a estas alturas, parece que EUA solo puede salvarse de su decadencia y ruina por un golpe de suerte acompañado de un milagro - esto es ironía -. Lo cierto es que la fe tiene una ventaja sobre el conocimiento: puede realizar sus propias hipótesis.

Sinceramente, no creo que la palabra "dogmatismo" vaya de floritura inútil en este manifiesto. Lo que yo creo es que la insertaron apelando a una intención que suele ir ligada de manera ilegítima a esa palabra: descalificar por anticipado a la persona, en este caso Trump, que no esté de acuerdo con nuestras opiniones y creencias. Se trata de un feo vicio que se nos pegó desde un par de siglos atrás, cuando ciertos filósofos románticos empezaron a llamar "dogmáticos" a todos aquellos que no estaban de acuerdo con sus doctrinas.

Los firmantes dicen que "la expulsión de los inmigrantes mexicanos sería catastrófica para estados como California, Arizona, Nuevo México y Texas", y que "algo similar ocurriría en el resto del país". Bien, yo creo que esto es exagerado por lo siguiente. Al menos desde que EUA cerró la inmigración a mediados de los años 20 del siglo pasado, la clase política norteamericana concibe y asume a los mexicanos como una fuente de mano de obra muy barata, y usable y deportable a placer. Es por esto que la situación de los inmigrantes mexicanos en EUA parece estar directamente conectada a la marcha de la economía y sus programas gubernamentales en aquel país: son alentados a irse a EUA cuando este país requiere su mano de obra, pero son obstruidos y deportados masivamente cuando no se les requiere. El programa Bracero, iniciado en el año de 1942 en EUA, es el mejor ejemplo de ese necesitar mano de obra mexicana en EUA bajo normas y cuotas definidas. De igual forma, en EUA ya ocurrió al menos una fase de deportación masiva que se empalmó parcialmente con el programa Bracero. En la siguiente gráfica, que construí con datos del U.S. Department of Homeland Security, podemos ver esa fase de deportación masiva - ver línea azul - que empieza entre 1943 y 1944 hasta alcanzar su pico máximo en 1954 durante el apogeo de la operación Wetback, para luego picarse a la baja y aplanarse un tiempo a partir de los años 1956 y 1957.


Según los datos oficiales del DHS, entre los años de 1945 y 1955, que es el grueso de esa fase de deportación masiva, fueron deportados de EUA poco más de 5.2 millones de inmigrantes ilegales, y solo entre los años 1953 y 1955 - era del Wetback - de esa misma fase fueron deportados poco más de 2.2 millones de personas. Pero seguramente las cifras de deportados fueron mayores porque solo estamos hablando de las deportaciones realizadas y confirmadas por el gobierno de los EUA, con orden federal o no, es decir, sin considerar a todos los inmigrantes ilegales que decidieron adelantarse a la acción coercitiva de las autoridades y retirarse de los EUA por propia voluntad. Existen por ahí algunas estimaciones - Passel, Cohn y González Barrera - que nos dicen que en el período 2005-2010, que es una fase de endurecimiento del control de inmigrantes ilegales en EUA, solo entre el 5 % y el 35 % de los mexicanos que regresaron a su país fue a consecuencia de una deportación, en tanto que entre el 95% y 65% habían vuelto por su propia voluntad. Si aplicamos esos porcentajes a las cifras oficiales citadas, el total de salidas de inmigrantes ilegales de EUA - deportaciones y salidas voluntarias - durante 1945-1955 podría andar en torno a los 14.8 millones de personas, y en torno a los  6.4 millones de personas entre 1953 y 1955 - Wetback -. Pero advierto que esta estimación muy gruesa debe ser vista con muchas reservas porque se trata de tiempos y circunstancias diferentes. En lo esencial, apelo a los datos oficiales de la DHS y dejo a la imaginación las cifras desconocidas sobre esos inmigrantes ilegales que salieron voluntariamente de EUA en esos tiempos.

El caso es que la ocurrencia de esa fase de deportación masiva compaginada con un programa de visas de trabajo temporal muy controladas y restringidas, como fue el programa Bracero, no disparó una catástrofe económica en los estados de la frontera sur de los EUA y mucho menos en todo ese país.

Ahora bien, Donald Trump jamás ha dicho que negaría de manera absoluta la entrada a inmigrantes latinos. Lo que sí ha dicho apunta a la intención de replicar aquella fase restrictiva de mediados del siglo XX de la que hemos hablado, es decir, a una reforma migratoria que combine un programa de deportación masiva con un nuevo programa Bracero. Y hay que decir que Donald Trump parece estar en esto muy a tono con lo que pretenden a este respecto dos organismos con mucha influencia política en este tema en EUA: la Cámara de Comercio y la AFL-CIO, que es la mayor central obrera de los Estados Unidos y Canadá - ver nota de pie 2 al final del documento -.

Por todo lo anterior, yo creo que los firmantes de ese manifiesto cometen una exageración cuando afirman que EUA viviría una catástrofe si Donald Trump procediera a poner en vías de hechos sus ideas en este tema. En lo personal, creo que esta cuestión es por lo menos muy incierta y polémica y que no da lugar a esa certeza catastrofista de los firmantes.

Los firmantes acusan a Donald Trump de apelar a la Xenofobia. De acuerdo. Aunque yo diría que el discurso de Trump es ya francamente racista en este punto. Pero aquí veo un problema. Contrariamente a lo que ellos pretenden difundir en su manifiesto, Trump no inventó el racismo, no es el único racista en EUA, y no está dando un curso introductorio al racismo a sus compatriotas. Parece que han olvidado que la genuina tradición norteamericana enfatiza mucho la noción de raza y sus prejuicios derivados, hasta el grado que podría afirmarse que el norteamericano promedio siempre muestra alguna conducta racista en algún grado. Así que, en este punto, yo veo a Donald Trump realizando un ejercicio electoral de siquiatría aplicada, es decir, explotando con fines particulares - ganar una elección presidencial - un cúmulo de prejuicios racistas que gozan de amplia difusión y aceptación en el electorado. Y desde luego que no se pasa por alto que estas acciones de Donald Trump son bastante reprochables en virtud de que acude a un maquiavelismo vulgar que excita prejuicios muy peligrosos y abyectos.

Los firmantes dicen que "la conducta del señor Trump es indigna de un candidato a la presidencia del país más poderoso del mundo". Esto es falso. Cierto que EUA tiene un notable poder o aptitud o capacidad para al menos pretender garantizar infaliblemente la ocurrencia de los resultados que busca y a pesar de las resistencias. Sin embargo, una vez llevamos esto al terreno de la política internacional vemos un país con una voluntad de dominio que muy poco tiene de racional, que muy frecuentemente se concreta en apetencias y acciones muy irracionales e inhumanas contra los demás países. Me resulta imposible citar aquí la lista completa de las irracionalidades de EUA en esta materia porque me exigiría a escribir una enciclopedia de la injusticia y la fuerza bruta. Pero como ejemplo fresco de esto me basta citar lo que dijo hace poco Ashton Carter, el secretario de defensa de EUA, respecto al avance del eje Rusia-China: El ejército de EUA "está decidido a oponerse a potencias emergentes globales como Rusia y China con el fin de proteger el orden internacional dominado por EUA." - ver nota de pie 3 al final del documento -.

De esta forma, y contra lo que dicen los firmantes, la conducta de Donald Trump, con todas sus apetencias y acciones irracionales, lo convierte más bien en un dignísimo representante de su "poderoso" país. Sinceramente, me resulta hasta ridículo imaginar que los firmantes del manifiesto estén suponiendo que la voluntad de dominio de EUA sea una manifestación de pura buena voluntad y racionalidad con el solo fin de descalificar a Donald Trump.

Los firmantes cierran su manifiesto invitando al pueblo estadounidense para que "cese de tolerar sus absurdas posturas" - las de Trump -. Sinceramente, yo creo que el problema de los norteamericanos, más que de tolerancia, es de colaboración activa con Donald Trump. Digo esto porque es evidente que una parte muy significativa de los norteamericanos está demandando y comprando a Donald Trump una suerte de mitología política que toma como blancos principales a una clase política muy corrompida y a una supuesta antirraza latina, y que, en el contexto de crisis y decadencia nacional que viven, les es útil como recurso de consuelo, antidepresión y esperanza. Y para muestra de este tráfico político de mutua conveniencia, baste recordar que a los pocos días de que salió publicado este manifiesto contra Donald Trump, este hombre se presentó en Saturday Night Live de una forma tan exitosa que llevó a la NBC a niveles de audiencia muy altos, que no se habían tenido desde enero de 2012. Y a saber, dicho éxito ni se inmutó con la audacia de Trump al satirizar ahí mismo a los activistas latinos con la ayuda del comediante Larry David.

Lamentable que el manifiesto incurra en el mismo error que le imputan a Donald Trump en el sentido de que sus "ataques verbales no se basan en estadísticas y hechos comprobados sino en su muy personal e infundada opinión." En efecto, también este manifiesto es muy abundante en autoridades pero escaso o nulo en argumentos y pruebas. Y por desgracia, una autoridad es inútil si no hay razón de por medio.

También lamentable ver este manifiesto tan matizado de hipocresías, así como de encubrimientos y adulaciones implícitas hacia la sociedad y la clase política norteamericanas. Veo hipocresía y encubrimiento cuando los firmantes no se atreven a mencionar el tráfico político de mutua conveniencia entre Donald Trump y muchos electores norteamericanos. Veo hipocresía y encubrimiento cuando los firmantes no se atreven a reconocer que Donald Trump muestra tanta intolerancia política y tanta apetencia irracional por el poder como lo hace su propio país. Y veo hipocresía y adulación cuando exaltan al poder de EUA tal como si fuera un modelo de racionalidad y buena voluntad con el solo fin de descalificar a Donald Trump.

Debo ser comprensivo para tratar de entender el motivo por el cual algunos de los firmantes del manifiesto no se atreven a decir todas las verdades que acomodan al caso Donald Trump. Supongo que la prudencia y la vía utilitaria de su voluntad no les permiten entrar en colisión con la clase política y el público de aquel país porque de ellos dependerá en alguna medida y en algún sentido la buena marcha de sus legítimos negocios privados. Y confieso que tal vez yo haría lo mismo si estuviera en su lugar. Sin embargo, esta excusa no vale para los firmantes del manifiesto que se definen como intelectuales porque, por principio, siempre deben buscar privilegiar a la verdad.

Y eso es todo.

1/http://www.clarin.com/cultura/Donald_Trump-Vargas_Llosa-Fernando_Savater-hispanos_en_Estados_Unidos_0_1461454182.html

2/http://www.nytimes.com/2013/02/22/us/politics/business-and-labor-leaders-urge-visa-system-for-low-skilled-work.html?_r=1

3/http://www.aporrea.org/tiburon/n280670.html

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