#YaMeCansé2 y el milagro navideño de la falsimedia.

Después de casi un mes de permanencia como TT líder, y luego de acumular más de 4 millones de menciones, el hashtag #YaMeCansé, ese asombroso vehículo de expresión de los mexicanos indignados con el régimen priista, desapareció de las listas de los TT notables en la red Twitter. El comportamiento del hashtag fue notabilísimo, a grado tal que puede ser considerado uno de los más importantes, si no es que el más notable en la historia de la red Twitter a nivel nacional y planetario. En mi opinión, el hashtag reportó su virtud principal en la larga permanencia como TT líder - casi un mes - si tomamos en consideración que el comportamiento normal de un hashtag líder o notable es fenómeno de unas horas, un día o unos cuantos días, mientras dura la fiebre por el suceso objeto de ocasión. Y nada nos mostraba mejor ese carácter muy atípico del hashtag #YaMeCansé que aquello de que solo perdía el liderato por horas en virtud de la ocurrencia de algunos sucesos de interés pasajero para luego volver a la cabeza.
A pesar de esta prolongada y atípica persistencia, a partir del 3 de diciembre sucede algo igualmente atípico, imprevisto: el hashtag se esfuma como rayo de las listas de Twitter. En efecto, para nuestra sorpresa, y pese a su impulso histórico, ya no volvimos a saber nada de él en las listas oficiales de la red. Hasta ahora la explicación más oficial es que el hashtag fue retirado porque fue intrusionado por spam durante los últimos días de su notable historia. Ahora bien, por el momento no hay forma de demostrar si la intrusión del hashtag fue administrada por el régimen priista, como ya corre en alguna ruta significativa de libre opinión pública. Pero el argumento que apunta al régimen al menos es verosímil porque no hay sistema invulnerable por más perfeccionado que sea, porque muchos hombres tienen su precio, y porque conocemos el muy exiguo natural moral del sistema político mexicano.

La falsimedia está tratando de restar verosimilitud a la idea de un plan deliberado del régimen para tumbar el hashtag arguyendo que, de ser así, de haber existido alguna intención del régimen en ese sentido, entonces el hashtag hubiera sido intrusionado antes, al inicio, no después de casi un mes de operación a más y mejor. Sin embargo, este argumento va contra la realidad del régimen en esta crisis, porque lo que nos ha mostrado éste hasta ahora es que no enfrenta la situación y sus problemas, los evade, no se compromete, y cuando reacciona lo hace emocionalmente y muy tarde. Así, pues, es más verosímil que el régimen haya intrusionado esto, y que si lo hizo tardíamente es solo por tres cosas que suenan muy razonable según son los hechos. Primera, porque va con su personalidad actuar así: siempre reacciona tarde, es de lento aprendizaje y de efecto retardado. Segunda, el régimen jamás creyó que el hashtag alcanzaría la importancia que cobró al paso. Y tercera, porque simplemente lo despreció por otra de sus características: su arrogancia.

Pero sea lo que sea en ese punto, que no es lo importante para mí, lo cierto es que la falsimedia nacional buscó aprovechar ese corte atípico del hashtag para tratar de sembrar la absurda idea de que éste era indicador de un milagroso suceso: de pronto, de golpe, todos los mexicanos habían abandonado la indignación ante la llegada de la época navideña, que luego ya todos estaban muy contentos con EPN y su "decálogo" de los imposibles; y todo precisamente en un solo día, si no es que en unas cuantas horas. ¿Es creíble esto?

Como dije, milagro navideño el de la falsimedia si se toma en serio porque rompe con toda objetividad. Solo basta un ligero análisis de las estadísticas históricas del hashtag, o al menos de su geometría, para darnos cuenta que el suceso milagroso que aduce la falsimedia se nos muestra como un nuevo intento de manipulación de conciencias. En efecto, se trató de otra mentira de la falsimedia apuntada al deseo de aplanar la contagiosa fiebre de indignación y protesta. Lo cierto es que la indignación daba muestra objetiva de persistir en su recurso expresivo en la red. Por un lado, hasta el más ligero muestreo sistemático a los tuits de esos momentos - algo que se puede hacer en casa cuando se posee la técnica - dejaba muy claro que el YaMeCansé seguía tan vivo como siempre según menciones. Esto es precisamente lo que le daba al asunto de la desaparición del hashtag de las listas de los TT un aire de misterio hasta ese momento; misterio que de manera natural ha de dar lugar a dudas y sospechas. Por otro lado, las estadísticas históricas del hashtag permitían extrapolar razonablemente que acompañaría al fenómeno social de indignación mientras éste persistiera, y que al decaer lo haría gradualmente, no de golpe, de tajo, como afirmaba la falsimedia, y lo cual es antinatural en un fenómeno de conductas intersubjetivas en una sociedad muy compleja como la nuestra. De paso, lo anterior demuestra que los analistas de la falsimedia son de plano muy torpes para mentir. Para mentir con vigor persuasivo, señores, hay que tener arte.

Pero sucede que ayer mismo la realidad social se impuso de nuevo en la red y echó abajo el supuesto milagro navideño de la falsimedia: la indignación de los mexicanos con el régimen nunca desapareció, persiste a más y mejor y se abrió camino en el Twitter a través de un nuevo hashtag: #YaMeCansé2, y que ya cifraba más de 130 mil menciones hasta hace unas horas. Y esto es absolutamente razonable por lo que dije arriba: las estadísticas históricas del fenómeno tuitero original, YaMeCansé, dada su largura en tiempo, permitían extrapolar que acompañaría al fenómeno social de indignación de los mexicanos mientras éste persista, sea cual sea el nombre que asuma en lo sucesivo por las intrusiones que vengan, y que al decaer lo hará como el fenómeno social: gradualmente, no de golpe, de tajo.

Como ya sabemos, a resultas de lo anterior hoy la flasimedia tuvo que recular con su milagro navideño y desinformador. Aunque va remiso en esto porque no se atreve a reconocer la realidad social como es, es decir, que el fenómeno de la indignación social persiste y que jamás desapareció, por lo menos reconoce que volvió a surgir de sus cenizas. Podría pensarse incluso que, mientras sea necesario, aquellos que están intrusionando lo seguirán haciendo para por lo menos intentar lograr ese efecto: hacer creer que la indignación sube y baja y ocultar la realidad: que la indignación al menos persiste.    

Todo las acciones chocantes de la falsimedia en este asunto de los hashtags, y en un tiempo tan corto, me llevan a dos conclusiones:

Primera: es muy verosímil que el régimen haya planificado la intrusión del hashtag. Aclaro que con esto quiero decir que me parece verdad sin aspirar a ser verdad probada. Con todo, mi persuasión y mi creencia están en ese escenario.

Segunda: el régimen está muy preocupado por esto de los hashtags de protesta de los mexicanos. Y está preocupado porque ya se enteró de una verdad, tarde pero ya se enteró: sea lo que sea, el Twitter es un vehículo para la conexión intersubjetiva de los mexicanos indignados que los mueve coordinadamente en torno a un fin en común que, para el régimen, es simplemente espeluznante en sus consecuencias: cambiar al sistema político mexicano.

No oculto que me ocasionó gran alegría el enterarme de que el titán de la indignación popular se abrió caminó de nuevo entre las "extrañas" intrusiones de la red para aparecer de nuevo en su expresión tuitera bajo el epígrafe del "#YaMeCansé2". Me quedó claro que persistía la voluntad del titán popular por buscar un cambio para el bien común en este desgraciado país. Y me di oportunidad incluso de felicitar al titán de millones de cabezas con el siguiente tuit: "Eso chingones. No bajar la guardia. Felicidades por el #YaMeCanse2. Cada vez que lo bajen, a sacar nueva versión. Los números son infinitos."

En efecto, si la voluntad del titán por ir en busca del bien común es infinita, si jamás termina, siempre puede contar con la ayuda de los números: también son infinitos. Si le intrusionan su libertad de expresión, siempre tendrá la posibilidad de reinventarse como una nueva versión capitulada de lo mismo y hasta el infinito: 3, 4, 5, 6...No hay límites en esto. Hablamos de las infinitas posibilidades de la libertad y de la voluntad del titán popular.

Y eso es todo.



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