PRI: política ruinosa y justicia al azar.

De la ruinosa política del PRI: 

Creo que el PRI ya nos ha demostrado que es incapaz de afrontar de manera razonable toda esta crisis política que va desde Ayotzinapa hasta los detenidos del 20 de Noviembre. Con sinceridad, temo que se suiciden o que terminen en una condición moralmente deplorable, a manera de una tiranía rabiosa. Su hoja de servicios es francamente ruinosa, pésima, porque nos habla de un conjunto de grillos que, creyendo ser políticos, reaccionan emocional y vulgarmente al sentirse rebasados por la situación, como ya están rebasados de hecho. No es sino por eso que a veces se paralizan de miedo, a veces se desmayan, a veces se cansan, a veces se fugan - viaje a China y Australia -, a veces se evaden construyendo un muro impenetrable que los guarde de la situación que los amenaza - delegación de responsabilidades a la esposa -. Y a veces montan en tanta cólera, que empiezan a reprimir, como sucedió en el Zócalo durante las protestas del 20 de noviembre.


En el caso de la represión, la situación del PRI es análoga a la de aquel hombre que, al no poder deshacer los nudos de las cuerdas que le atan, se fuga para tomar el subrogado de la cólera como solución imaginaria: se agita convulsivamente, grita, maldice, arroja espuma por las fauces y patalea lleno de rabia, sin saber que eso jamás podrá librarlo de las ataduras. Como está cegado por las emociones convulsivas, no sabe que con su loca batalla solo quedará más enredado, más exhausto y sin resolver su problema y tal vez agravado. Otra analogía que aplica al PRI en este caso de la represión es la de aquel hombre que, al tener una reyerta con su familia, y al no poder encontrar razones elocuentes para persuadirla, o bien humildad para reconocer su error y hacer concesiones, se fuga para tomar el subrogado de la cólera y luego empezar a madrear brutalmente a su mujer y a sus hijos. 

De nada vale tratar de argumentar afirmando que el PRI no ha reprimido a los ciudadanos pacíficos en este drama. Ahí están las decenas de evidencias gráficas de la represión indiscriminada y caótica que la fuerza del "desorden" aplicó en el Zócalo a miles de ciudadanos pacíficos. A todas luces es evidente la estampida de pánico que ocasionaron los gorilas entre la gente exponiendo a graves riesgos a muchos seres humanos, especialmente niños, ancianos y mujeres. Es claro que no se trató de una acción estratégica para incapacitar y prender quirúrgicamente a los "encapuchados", quienes hasta ahora, y muy "extrañamente", siguen inmunes a la acción de la autoridad. Es claro que se trató de un operativo vulgar apuntado a dispersar a los manifestantes y a tratar de sentar un precedente de terror que pudiera atenuar las protestas que están en ciernes en los días que vienen. Los hechos están consumados y no es posible argumentar contra ellos si no se quiere pasar por tonto. 

Pero la situación puede ser todavía más grave para el gobierno. Hay datos gráficos en redes sociales que permiten tomar como posible que los "encapuchados" en las protestas por Ayotzinapa, especialmente en la del día 20 de noviembre, son agentes de las fuerzas del "desorden" del gobierno que son infiltrados deliberadamente para generar caos y violencia que justifiquen la represión sobre las protestas pacíficas. Existen por ahí varias fotografías que muestran "extrañas" coincidencias entre algunos de los "encapuchados" y cierto personal civil que era transportado horas antes en vehículos motorizados oficiales. Si bien esto no obra como prueba definitiva y cierta, sí que son testimonios directos y muy sugerentes con los cuales el gobierno y la falsimedia local solo se han mostrado omisos, disimulados, evasivos, reforzando con ello las sospechas en el público de alguna asociación inmoral.  

Hoy algunos funcionarios civiles y militares pedían unidad y paz a los mexicanos en un evento público. Muy bien, muchachos; buena idea, los felicito. Pero antes de poner fe en sus palabras, creo que a muchos nos gustaría saber si ya tomaron en cuenta esos testimonios. Porque si no hacen nada al respecto, de nada sirve su discurso, es un conjunto vacío, inútil.  

Parece que los priistas son los únicos que no paran mientes en su demostrada ineptitud en esta crisis. Aunque se comprende, están en la misma situación del sujeto amarrado con sogas: no saben que montando en cólera se arruinan solos. Y en su ignorancia, mientras se convulsionan amarrados, los priistas creen traer en sus manos una fórmula mágica que lo resolverá todo, y que les lleva a razonar de la siguiente manera las cosas, con una burda y primitiva simplificación de la realidad:

- Entre más monte en cólera y reprima las protestas - se dicen ellos maravillados -, más aflojaré las sogas del espíritu de protesta. Y si es así, luego debo reprimir más y más y hasta que la protesta llegue a cero y la soga ceda.  Sí, está demostrado, muy claro: la cólera me dejará libre de problemas...¡Exacto, voiláaaa !

Vaya, no se dan cuenta de que las consecuencias de la fórmula, según consta en hechos consumados hasta ahora, son a la inversa y con una relación numérica muy letal para ellos: por cada protestante que apresen o agredan, más se enredan en la soga de la protesta porque obtendrán a cambio un mártir para la causa de Ayotzinapa, además de dos, tres, cuatro o más protestantes más en la calle - amigos y familiares del apresado o golpeado -, y muy encabronados por obvias razones. En efecto, los priistas traen un crecimiento aritmético en su cuenta de activos - los que apresan o golpean -, pero ignoran que la consecuencia en sus pasivos - el número de protestantes generados con cada acto de represión -, tiene un crecimiento geométrico o exponencial. Así que de continuar con este negocio muy ruinoso, estos señores priistas tendrán que convertir al país en unas cuantas semanas más en un presidio. Y es que así se comporta el crecimiento exponencial: si cada golpe se multiplica por miles de indignados... 

Un dato que confirma el ruinoso negocio que se trae el PRI con su cuentas chafas lo ofreció la misma acción de detener a algunos muchachos durante la protesta del 20 de Noviembre. Solo de entrada ya tienen en el lomo a un puñado de nuevos mártires  que ellos mismos crearon, y que se suman a los de Ayotzinapa; mártires que suman, a su vez, a una significativa cantidad de protestantes potenciales. Y el crecimiento exponencial de esos pasivos en contra del PRI queda más claro todavía si solo apelamos al caso del estudiante chileno apresado. En efecto, la sola detención de ese muchacho ya ofreció los motivos suficientes para globalizar la protesta en serio. Digo esto porque la detención sospechosa de un solo individuo ya activó el repudio y la protesta de miles y miles de chilenos y activó de paso los amagos de protesta del movimiento estudiantil chileno, que es especialmente combativo y enconoso - pedirle referencias al inútil y pedante represor Sebastián Piñera -, incluyendo el premio de la bomba de tiempo sustanciada en las posibles críticas de una personalidad de tremendo poder carismático y moral como es Camila Vallejo. Y siendo realistas, no veo cómo toda la clase política oficialista mexicana en pleno logre compensar al menos el peso de la legitimidad de Camila en la balanza del juicio de las personas sensatas en el mundo. Y si esto no es un indicio de crecimiento exponencial en las opiniones en contra por cada muchacho apresado al azar por parte del 
PRI, entonces todos estamos locos.

¿Usted daría un millón de pesos a cambio de un peso? Es un pésimo negocio. Sin embargo, el PRI sí trae ese negocio en calidad de muy provechoso para él, por más demencial que parezca. 

De la justicia al azar del PRI:

En justicia, lo que sí no se puede ocultar es el empeño admirable que los priistas le ponen a eso de dar muestras de su pasión por la más completa ineptitud. Podría decirse que casi todos los días nos obsequian muestras magistrales de ese devoto empeño. Por ejemplo, hace unas horas Osorio Chong, secretario de gobernación, ofreció una entrevista al programa de radio de Ciro Gómez Leyva, y dijo lo siguiente en relación a los detenidos del 20 de Noviembre en el Zócalo, los mártires que son hechura del mismo PRI, y que son acusados de los delitos de homicidio en grado de tentativa, asociación delictuosa y motín - se fueron a fondo, por supuesto -: "No debe preocuparle a nadie, quien no hizo ningún acto violento no tendrá por qué estar en ningún proceso; quien sí lo hizo, debe estar preocupado."

Si analiza la expresión, y si la misma no fue producto de una ironía inmoral de Osorio, se dará cuenta que el enunciado es condicional, no es categórico, es decir, asume que es probable que algunos o todos los detenidos sean inocentes, que son los que no deben preocuparse. Solo si aceptamos que ese supuesto de Osorio es verdad, luego su expresión es verdad. Pero si esto es así, él mismo está aceptando implícitamente que es probable que la detención de algunas o todas estas personas se haya realizado por captura al azar de los policías, algo que se antoja muy verosímil si atendemos al caos y la violencia que ellos mismos, los policías, desataron en el lugar según consta en documentos gráficos. 

¿No es esto la aceptación implícita de que la justicia en este caso está obrando al azar, a ciegas? ¿Es legal violentar la libertad y los derechos de un ciudadano, nacional o extranjero, sin causa cierta alguna?

Por su parte, los familiares de los detenidos argumentan que sus muchachos respectivos no cometieron actos violentos, sino que fueron ellos quienes sufrieron agresiones de parte de los policías. ¿A quién le cree usted? Bueno, siento mucho decirle a Osorio Chong que yo le creo más a estas personas que al gobierno, por lo cual se fortalece más mi previsión de que todo este asunto se trata de un episodio más de justicia al azar, a ciegas, en la brutal realidad mexicana. 

Creo que el PRI está cometiendo graves errores en la conducción del país que le pueden llevar a la ruina. Solo él no se da cuenta de la gravedad de su situación. A veces hasta pareciera entrar el PRI en episodios de fantástica elación, creyendo de manera arrogante que lleva bien las cosas no habiendo de por medio realizaciones reales, y sí solo retrocesos brutales. Atribuyo ese fracaso a una mezcla de ineptitud natural e incapacidad para afrontar las situaciones de alto estrés con acciones de orden superior, perfeccionadas, razonables y eficaces. Sin embargo, y según veo las cosas en este momento, estoy empezando a sospechar que el PRI tiene una patológica pasión por los escándalos. Y digo esto porque apenas sí acaba de comprar el segundo escándalo con la Casa Blanca, y ya compró otro escándalo y a muy alto precio: los detenidos del 20 de Noviembre. 

Y eso es todo.

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