Barack Obama: Entre la siquiatría aplicada y la aberración mental.

Recién el presidente de los EUA, Barack Obama, acaba de dar un discurso en la ONU donde señala que las tres amenazas más grandes para la humanidad son, en orden de importancia: el ébola, Rusia y el EI - Estado Islámico -. Horas después de esto, el primer ministro ruso, Medvédev, le respondió a Obama en el siguiente tono: "Las palabras de Obama sobre Rusia denotan una aberración en su cerebro", lo cual significa que, en opinión de Medvédev, Obama sufre de una anormalidad en su cerebro y que es lo que lo lleva a decir semejantes despropósitos. Por fortuna no hubo un bromista que tratara de darle credibilidad a lo dicho por Medvédev empalmando con su declaración el reciente suceso de una Michelle Obama bailando rap con un nabo (Ver enlace 1 al pie de página), porque no habrían faltado los ingenuos que hubieran dado por cierto que la Casa Blanca ya marchaba mal.


Creo que Medvédev ha tenido razón en ofuscarse porque Obama ha ido demasiado lejos en eso de alterar la realidad hasta ponerla de cabeza. Digo esto porque el más ligero análisis objetivo de la situación mundial actual nos lleva a concluir que la clase dirigente de EUA, y no Rusia, es la que podría estar ocupando el primer lugar en la lista de amenazas a la humanidad aun por encima del ébola y el EI. Pero expliquemos esto con algún detalle.

La causa del ébola en el plano social:

Desde decenios atrás EUA se empeño en instaurar el modelo neoliberal como nuevo paradigma del universo económico. Se trataba de liquidar el modelo keynesiano, pragmatista, fundado en la máxima utilitarista de la maximización de la prosperidad para todos, y que tan buenos resultados ofreció llevando al capitalismo a su pleamar en el Sueño Americano, para instalar en su lugar un modelo neoliberal fundado en el individualismo más extremo y el libre mercado, bajo el supuesto falso de la existencia de una perfecta equivalencia entre el interés privado y el bienestar común que permite, a su vez, afirmar al mercado como una máquina perfecta de resolver problemas económicos automáticamente. El proceso avanzó gradualmente bajo el impulso de una retórica política que prometía bienestar y progreso para todos, y no se consolida de manera definitiva sino hasta la era Reagan gracias, sobre todo, a la caída de la vieja Unión Soviética, lo cual deja a EUA como única fuerza hegemónica en el mundo y con la manos libres para implementar por fin de manera definitiva su nuevo modelo. Conocemos esta historia porque la precursora caja de resonancia mexicana de este modelo se dio con la dupla  Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, y continua hasta nuestros días con su contradictoria dualidad de promesas realizadas en fracasos.

Al final, y contra lo que prometían los ideólogos del neoliberalismo, los hechos consumados nos demuestran que éste ha ido metiendo al mundo en inercias y problemas muy perniciosos. De entrada, empobrecimiento creciente de los trabajadores y concentración creciente del ingreso y la riqueza en favor de los dueños del capital. Luego, y a resultas de lo anterior, quiebre de la lógica interna del capitalismo por cuanto las empresas encuentran cada vez más problemas para realizar su producción en el mercado por el mismo empobrecimiento creciente de los trabajadores. Finalmente, y como resultado de todo lo anterior, creciente ralentización de la economía y aumento del desempleo, lo cual impulsa el círculo vicioso de la miseria económica. Y si usted suma a lo anterior la actual decadencia económica de EUA y la escasez creciente de energía fósil convencional que se refleja en precios cada vez mayores en el largo plazo y en encarecimiento del crecimiento, ya tiene más abonos poderosos para la creciente ralentización de la economía.

Todo lo anterior explica la realidad que vivimos hoy en día por lo menos en el mundo occidental, donde EUA y su modelo neoliberal priman con mayor vigor: economía decadente, desempleo creciente, cientos de millones de seres humanos en la miseria económica y concentración de la riqueza y el ingreso en núcleos sociales muy minoritarios. Y aunque el problema de la miseria económica creciente se hace patente por todos lados hoy en día, incluyendo a Europa occidental y a los EUA - algo que rebasa nuestras peores pesadillas -, es un hecho que se deja sentir con más anticipación y con más fuerza en las sociedades humanas más vulnerables, que no son sino las que han partido en este juego macabro del neoliberalismo con desventaja comparativa, y que suelen estar ubicadas en zonas tradicionalmente atrasadas: África, América Latina y Asia.

Ahora bien, sabemos que las condiciones alimentaria y de servicios de salud pública de una comunidad están significativa y directamente determinadas por la posición de los individuos de esa comunidad en la escala que va de la pobreza más abyecta a la riqueza. En otras palabras, entre más cerca esté una comunidad de individuos de la parte alta de la escala, la riqueza, mejores condiciones de alimentación y de salud pública tendrá. Por el contrario, entre más cerca se encuentre esa comunidad de la parte más baja de la escala, la pobreza abyecta, peores serán sus condiciones alimentarias y de salud pública. A su vez, está demostrado con estadísticas históricas de largo aliento que las enfermedades en el hombre están significativa e inversamente determinadas por la alimentación y los servicios de salud pública: a mejor alimentación y mejores servicios de salud pública, menos enfermedades; y a peor alimentación y peores servicios de salud pública, más enfermedades.

El actual problema del ébola no se sale de este esquema de cosas ya demostradas. Nace precisamente en sociedades africanas que ofrecen el caldo de cultivo perfecto para las enfermedades y las epidemias: pobreza alimentaria y de salud pública. Y esto no es sino resultado de la miseria económica más estrujante de esas sociedades, lo cual es producto directo, a su vez, y como ya hemos visto arriba, del modelo neoliberal que los EUA se ha empeñado en establecer en el mundo desde decenios atrás.

En suma, si tuviéramos que señalar a un culpable principal por la difusión de las enfermedades como el ébola, tendríamos que apuntar el dedo índice a la clase dirigente de EUA. Sin embargo, y en esencia, todo somos responsables por haber colaborado con el macabro proyecto neoliberal. Digo esto por lo siguiente.

En estricto sentido, no debemos darnos por sorprendidos con las funestas consecuencias del neoliberalismo porque desde siglos atrás algunos economistas y pensadores críticos como David Ricardo, Malthus y John Stuart Mill, habían demostrado que el libre mercado no es una máquina perfecta en tanto la equivalencia entre el interés privado y el bienestar común es un supuesto que simplifica la realidad irresponsablemente. Lo mismo demostró Keynes en el siglo XX. En el caso de Malthus, por ejemplo, demostró con sus estudios de población que el mercado tiende a resolver los excesos de población en las sociedades, no de una forma "racional", sino a través de mecanismos de shock muy violentos e irracionales: muertes masivas por guerras, hambrunas y enfermedades y epidemias. Así que si estamos en esta situación, no es sino porque asentimos ante el neoliberalismo sin saber a qué atenernos y movidos solo por el seductor anzuelo de la mentira.

La causa del EI - Estado Islámico -:

No se puede dar crédito al argumento de que el gobierno de EUA ha incurrido en una deuda pública impagable con el solo propósito de hacer valer por la vía de las armas los valores democráticos en el resto del mundo, desde la guerra de Vietnam y hasta su "guerra santa" en Medio Oriente. Tanta bondad y altruismo en un pueblo con espíritu acentuadamente mercantil es imposible. Así, pues, sabemos que la larga y tormentosa jornada de EUA contra el fantoche terrorismo desde la era Bush Jr. solo tiene propósitos egoístas: expansionar su esfera de influencia desde la política a lo territorial para de paso apropiarse del cada vez más escaso petróleo convencional de Medio Oriente y frenar el ascenso de China y Rusia al liderazgo mundial. Pero también sabemos que, en estos propósitos egoístas, EUA ha terminado por destruir material y espiritualmente algunas tajadas importantes de la civilización. Comenzó por convertir a Irak, una sociedad con rica y antiquísima historia, en un conjunto de hordas errantes sin Estado, sin un orden jurídico acordado, siempre apremiadas por una guerra brutal que parece no tener fin. Lo mismo hizo con Libia. De ser este país con Gadafi una sociedad ejemplar en el contexto africano y de haber ocupado durante 25 años continuados uno de los primeros cinco lugares a nivel mundial en desarrollo humano, lo convirtió con su invasión en otro conjunto de tribus sin Estado, sin orden jurídico acordado y en guerra total. De igual forma, desde hace un par de años vemos a EUA empeñado en el fomento de una guerra de desestabilización contra el régimen de Bashar al Assad en Siria. Y en este último caso es claro que los propósitos egoístas de EUA se centran en la intención por afectar intereses rusos en ese país y acercarse a su presa principal en Oriente Medio: Irán y sus ricos yacimientos de petróleo convencional.

Obama asumió el gobierno de EUA en medio de un tremendo hartazgo de los norteamericanos con la guerra expansionista. Esa actitud desfavorable se mantiene hasta ahora y se funda en la percepción del público respecto a que la actividad predadora del gobierno de su país solo ha reportado grandes beneficios económicos a las corporaciones petroleras y a la estructura empresarial directamente implicada en actividades militares, y a cambio de muchos muertos, zozobra y más deuda impagable para los norteamericanos ordinarios. Como resultado de esto, Obama se ha visto constreñido a echar mano de una nueva estrategia para poner en acto el agresivo expansionismo consistente en el uso de mercenarios y de los ejércitos regulares de sus tradicionales aliados en Europa y Medio Oriente. De esta forma, es claro que un producto legítimo derivado de esa nueva estrategia expansionista de los EUA en Medio Oriente es precisamente la emergencia del EI - Estado Islámico -, que hoy mete en la zozobra y el terror a los países de medio oriente y Europa, porque sabemos que este movimiento se ha alimentado precisamente de los combatientes irregulares que EUA y sus aliados han estado infiltrado en Siria a lo largo de los últimos años.

Así que si tuviéramos que señalar al culpable de la emergencia del EI tendríamos que apuntar nuestro dedo índice a la clase dirigente de EUA.

Dejo de lado las hipótesis que andan por ahí respecto a que el EI es una estrategia norteamericana de "bandera falsa". Aunque es una propuesta persuasiva porque hay datos sueltos que vinculan a las dos partes a través de cierto político norteamericano, y porque se ajusta muy bien a una actitud que es muy habitual en EUA, se admite que en este terreno no avanzamos objetivamente porque solo se puede andar con suposiciones probables. Esperemos que vayan surgiendo más datos reveladores y asombrosos, si es que surgen.

Pero el aspecto más dramático en toda esa jornada destructiva de EUA contra la civilización es que la misma ha reportado una pasmosa cifra de muertos que ya rebasa los millones de seres humanos, y que son mayormente inocentes.

La situación de Rusia:

Jamás me atrevería a afirmar que rusos y chinos son dueños de una santa voluntad por cuanto estaría rebasando toda realidad posible, estaría alterando la realidad para mitificarlos. Sin embargo, es un hecho conocido que rusos y chinos se han limitado a contener y a obstruir este juego expansionista de occidente en la medida de lo posible por la vía de la política. La estrategia de contención les resultó más eficaz cuando en el caso Libia quedó demostrando que el argumento occidental de la salvaguarda de la democracia y la libertad frente a las amenazas supuestas del terrorismo y las tiranías orientales era un simple sketch para ocultar los verdaderos propósitos egoístas de la guerra: expansionismo y saqueo.

En el caso de Ucrania no es digna de crédito la tardía y repentina preocupación altruista de EUA por el bienestar de los ucranianos. La ausencia de atención hacia este grupo humano en toda la historia documentada, y la persistencia de la clase dirigente de EUA en su egoísmo, son pruebas irrefutables de esto. Así que, en este caso particular, las cosas apuntan a una tentativa más de EUA por cercar, presionar y eclipsar a Rusia en su propia frontera. Aunque este caso también puede tomar la lectura de un propósito adicional en EUA: presionar a Putin para que abandone a su suerte a Bashar al Assad para por fin poder invadir a Siria y convertirla en otro mundo perdido en un mundo perdido.

Los especialistas parecen estar de acuerdo en que EUA está al borde de un colapso total. Hay demasiados datos que permiten creer esto con alta verosimilitud: clase dirigente corrupta y sin legitimidad moral; ciudadanos sin fe en su clase dirigente; clase empresarial apasionada por la especulación, el derroche, y el saqueo de los fondos públicos - las pérdidas privadas transferidas al contribuyente por vía legal o ilegal -; sociedad que produce cada vez menos, que consume lo que no puede producir con el recurso del crédito y muy aficionada al Bienestar o la ayuda gratuita del Estado. Y como resultado de lo anterior, el diagnóstico de la economía de los EUA es simplemente ruinoso y catastrófico: economía ralentizada, que no despega pese a cualquier estímulo; economía especulativa vía sobre todo "credit default swaps", que suma ya una deuda estimada en 10 ó 16 veces el PIB mundial que es de 66 billones de dólares, y que está poniendo en riesgo los ahorros y las pensiones de los norteamericanos; dólar en completo descrédito y en retirada como divisa de reserva - 105 países ya lo han rechazado -; deuda que asciende a 60 billones de dólares, que se dobla cada 12 años, cuyos intereses crecen más rápido que el ingreso, y que es ya prácticamente impagable; pobreza y desempleo crecientes - 146 millones de norteamericanos son pobres; 100 millones de norteamericanos están inscritos en algún programa de ayuda social, sin incluir Seguridad Social o el Medicare; 48 millones reciben estampillas de comida gratis; la mitad de los norteamericanos viven al día sin ningún ahorro y el 44 % dispone de menos de 6 dólares de ahorro; en 35 estados de los EUA se ha vuelto económicamente más rentable vivir de la ayuda social del gobierno que trabajar; la mitad de los norteamericanos no pueden pagar sus hipotecas -y concentración del ingreso y la riqueza en favor de una clase empresarial y ejecutiva minoritaria. En suma, hablamos del umbral de un colapso económico de proporciones épicas que haría ver a la ruinosa República de Weimar de la Alemania prenazi como un paraíso de la prosperidad.

Ahora bien, parece que la clase política norteamericana ha renunciado a estas alturas por completo a las exigencias de la moral y asume que la única forma de salvar a EUA del colapso total inminente es la guerra contra Rusia y China, los dos colosos emergentes que están tomando la cabeza en la ruta ideal del progreso que EUA abandonó decenios atrás. A primera vista pareciera que no andan tan errados los políticos norteamericanos porque la guerra de agresión suele ser un buen recurso para reactivar la economía doméstica, para aniquilar a los competidores y a las poblaciones excedentes, y para cosechar donde no se sembró jamás mediante el saqueo y la renuncia a las deudas contraídas. Sin embargo, la desgracia para el mundo entero es que la clase dirigente de EUA no parece enterarse de que su "lógica" destructiva es contradictoria por cuanto solo tiene un resultado posible para todos a estas alturas del desarrollo armamentista: el suicidio colectivo. Y fue Putin el que se ha tomado la tarea de señalar esa contradicción en la lógica de la clase dirigente de EUA recordándole públicamente a Obama que en estas cosas de la guerra impera la ley primitiva del Talión:

- Espero que EUA recuerde a qué consecuencias pueden llevar las disputas entre potencias nucleares - le dijo Putin a Obama -.

¿Quién es la verdadera amenaza para la humanidad?:

Si el lector valora con toda sinceridad toda esa situación actual contra la situación del mundo antes del derrocamiento de Sadam Hussein por EUA, creo que necesariamente tendrá que concluir que la clase dirigente norteamericana, lejos de haber actuado moralmente promoviendo la recuperación de su nación por medios legítimos - trabajo, frugalidad, sacrificio, competencia, legalidad, lealtad, honestidad, etc. -, así como promoviendo en el contexto global la vida, la paz y un mundo más digno de ser vivido para todos, ha promovido la inmoralidad, la especulación, la injusticia, el saqueo, la discordia, la agresión, la destrucción material y espiritual de la civilización, la muerte masiva de seres humanos, y nos está llevando finalmente al filo de un abismo llamado: guerra global o suicido colectivo.

Así que es forzoso concluir que la clase dirigente norteamericana es la que se ha convertido en la más seria amenaza para la humanidad, aun muy por encima del ébola y el EI si nos atenemos a los hechos consumados y a los riesgos implicados.

Mentiras, egoísmo y siquiatría aplicada:

Medvédev le va muy a la zaga a Putin en lo que toca a virtud política, pero es evidente que es un hombre con una notable inteligencia racional. Por esa inteligencia supongo que Medvédev, como nosotros, sabe que si Obama dijo lo que dijo, no es porque sufra de una aberración mental, sino porque está mintiendo. En efecto, las palabras de Obama en este caso solo pueden ser tenidas como una afirmación falsa - mentira - a la cual pretende dotar de verdad con los recursos de su autoridad - sofisma de autoridad - y lo prejuicios, para luego servirse de ella como postulado a fin darle validez indiscutible a lo que él le solicita al mundo entero, con excepción de los rusos, claro: unirnos en torno a él para combatir a esa supuesta amenaza para la humanidad: Rusia. Y el mismo procedimiento ilegítimo que aplica Obama a Rusia lo aplica al ébola y al EI.

La gran ironía en esto es que la amenaza para la humanidad, y la causa de los problemas que nos sacuden, que no es sino la clase dirigente norteamericana, es la que nos pide unirnos a ella para combatir a un maléfico doctor Mabuse que se ha inventado a fin de ocultar los fines no revelados que persigue para satisfacer sus particulares intereses de clase.

Pero los problemas no paran ahí porque, además de mentir, Obama está incurriendo en todos los tipos de egoísmo conocidos hasta ahora. Incurre en egoísmo lógico porque miente deliberadamente y se niega a poner a discusión sus afirmaciones temerarias. Hay egoísmo metafísico por cuanto asume que solo él y sus camaradas de clase existen y niega la existencia de otros seres humanos con los cuales deben estar en comunión sincera. Egoísmo aristocrático porque asume con fe inquebrantable que todos los seres humanos debemos someternos a los propósitos de la clase dirigente de los EUA. Y egoísmo moral en tanto restringe todos los fines a la clase dirigente de los EUA y no ve fuera de lo que le interesa a esa clase algo que sea útil. Pero sobre la mentira y el egoísmo tenemos otro problema más con Obama.

Como dijimos, Obama ha mentido para tratar de persuadirnos de que es válido sumarnos a él para aniquilar a un ficticio doctor Mabuse que oculta su propósito real y no declarado: doblegar a Rusia a la voluntad de la clase dirigente de los EUA. Es evidente que en esto está tratando de dotar de vigor persuasivo a su discurso poniendo la mira en un prejuicio muy arraigado en las creencias de los occidentales, especialmente de los norteamericanos: los rusos y los chinos son los malos de la historia. Y es desde este manantial de prejuicios que Obama construye con sus mentiras a su nuevo doctor Mabuse con los rusos, y a su nuevo Fu Manchú con los chinos, según le convenga al paso.

De esta forma, el discurso de Obama en este caso se inscribe en lo que Weblen llamaba "siquiatría aplicada", es decir, el arte de explotar mentiras y prejuicios para fines particulares, en este caso los de la decadente clase dirigente en EUA. Pero se trata de mentiras y prejuicios extremadamente perniciosos por tres causas. En primer lugar, porque su intención de marcar arbitrariamente a un grupo nacional - los rusos en este caso - con una característica ficticia que quiere hacerse pasar como señal de una dignidad "contraria" a la humana obstaculiza la integración universal de los seres humanos hacia la cual debe tender toda conciencia moral auténtica. En segundo lugar, porque convierte a los valores humanos, como es la verdad, en afirmaciones y hechos arbitrarios sin sustancia - Rusia es un peligro para la humanidad; los rusos y los chinos son los malos; yo, Obama, y mis camaradas de clase política, somos los buenos; etc. -. Y en tercer lugar, porque esas mentiras y prejuicios tienen su intencionalidad en la promoción de fines muy violentos y abyectos, como es la guerra total por la primacía, y que son contrarios a lo que toda conciencia moral auténtica debe proponerse como fin en las relaciones entre las naciones: la paz perpetua.

Y poco importa si Obama cree que la paz perpetua es un ideal imposible. En esto su opinión no vale, no sirve. Lo que importa es que dé satisfacción con honestidad a las exigencias de la moral actuando siempre en la política tal como si ese ideal fuera siempre posible; algo en lo cual se muestra siempre muy omiso.

Y eso es todo.

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