De la primera respuesta de EPN a Cuarón: Los precios.

Era absolutamente previsible lo que sucedería con las diez preguntas de Cuarón a EPN en torno a la reforma energética que, por lo demás, sabemos ya desde tiempo ha es una arbitraria expropiación priista de los hidrocarburos de los mexicanos en favor de las trasnacionales del ramo. Lo previsible era lo que ya vemos: Declamaciones de los dogmas de la teoría económica y apologías leguleyas colmadas de muy buenas intenciones con la ley. Y todo, en un estilo retórico muy aburrido y soporífero. En suma, ruido ininteligible y fantasías, o imaginación que no conoce freno en esa pasión por mentir bajo la espuela furiosa del egoísmo.

A lo largo de varios artículos sucesivos trataré de ofrecer algunas críticas a las respuestas que EPN ha dado a las preguntas de Cuarón. Sin novedad en el frente porque de esto ya hemos hablado en multitud de artículos en este diario desde muchos meses atrás. Como la retórica priista siegue careciendo de creatividad, se imponen las mismas respuestas. Pero por hoy empiezo con una parte de la respuesta de EPN a la pregunta número 1 de Cuarón, la referente a los precios y la competencia, y que dice lo siguiente:

Pregunta 1 de Cuarón: "¿Cuándo bajarán los precios del gas, gasolina, combustóleo y energía eléctrica? ¿Qué otros beneficios tangibles se esperan de la reforma? ¿Cuál es el cronograma de estos beneficios?

En el nivel teórico, en cuanto al efecto supuesto de la reforma en los precios de los energéticos implicados en la pregunta, la respuesta de los "genios" de EPN es simplemente impecable. Les pongo cien de calificación por cuanto se ciñen perfectamente bien a lo establecido en los libros de texto de primer semestre de microeconomía. En efecto, en el texto sucederá lo que dicen los "genios" de EPN: "con la reforma energética las empresas privadas podrán producir gas natural en México, por sí solas o asociadas con Pemex...existirán múltiples productores de gas natural en México, compitiendo entre sí, con lo cual tendremos gas natural suficiente y a menor precio".

¡ Im-pe-ca-ble !...Aplausos y más aplausos. Sin ánimo de ironía, digo que leí esto y creí ver a un muchachito frente a la clase explicando los efectos de la reforma sobre la competencia desde el punto de vista del texto. Y así que, según estos priistas, sucede que la reforma traerá competencia, luego más oferta, luego menores precios y al final todo felices lanzando loas y vítores y cañonazos por las almenas en honor de EPN. Sin embargo, mucho me temo que, pese al frenético y festivo especular de los priistas, tengo que volverlos al mundo real de un golpe porque las cosas, lejos de ser necesariamente como ellos piensan, serán lo contrario con una muy alta probabilidad. Procedamos a eso, a traer a los genios priistas a la realidad.

Antes que nada, debemos aclararle a los priistas que los mercados de este sector energético son altamente concentrados, lo cual significa que, por exigencias tecnológicas y financieras, los mismos son operados por un muy reducido número de empresas donde cada una de ellas posee un alto porcentaje de los mismos. A su vez, esa alta concentración de mercado hace muy posible la conspiración entre las empresas, o el acuerdo monopólico, para controlar el precio en favor de ellas y maximizar sus ganancias en detrimento del bienestar del consumidor. Le recuerdo a los priistas que esto no es especulación como puede ser el declamar de corridilla un texto de  microeconomía, tal como vemos en la respuesta de EPN, sino producto de multitud de investigaciones empíricas en el terreno de las estructuras de mercado y que han dado lugar a nuevas teorías de los mercados imperfectos. Y sabemos que la conclusión de toda esta investigación empírica es que los mercados del mundo real no se comportan tal como lo prescribe la teoría escolástica de mercados, lo cual exige soluciones no ortodoxas y muchas veces no consideradas en el texto.

Analizado lo anterior hasta sus últimas consecuencias, uno se da cuenta que la verificación de la competencia o emulación en los mercados altamente concentrados depende en muy alto grado de la buena inclinación moral de los mismos empresarios con respecto al sentido y las reglas del juego legal en la economía. Y descubierto esto, conviene hacernos una pregunta: ¿Se puede esperar que las trasnacionales respeten el sentido y las reglas del juego económico en México?

Si nos atenemos a las respuestas que EPN dio a Cuarón, nos queda claro que los genios priistas escolásticos, no solo creen que esto puede ser posible, sino que lo aseguran con toda certeza. Es por ello que lanzan sus apologías leguleyas, lo cual postula implícitamente que asumen a los empresarios energéticos como santones admirables que respetarán las reglas del juego y el bienestar de los consumidores mexicanos. Sin embargo, contra la creencia de los priistas, la experiencia acumulada en este asunto nos demuestra que las trasnacionales y demás empresas del ramo están en muy malos términos con la ética del juego en tanto han demostrado en los hechos que su quid empresarial es la conspiración contra los consumidores para la maximización de sus ganancias y a costa de lo que sea y sin importar el bienestar de los habitantes del país que estos parásitos tengan por hospedaje de momento. No por algo los consumidores de sus propios países de origen los motejan desde antaño como los Rober Barons. 

Si el lector desea tener más elementos empíricos para entender esta cruda realidad, le recomiendo que acuda a un artículo en dos partes que escribí en esta diario hace meses en torno a la depredación sistemática de los trasnacionales en PDVSA de Venezuela durante los gobiernos neoliberales previos al chavismo. Se trata de una historia de corrupción, saqueo de recursos, robos, chantajes, componendas ilegales, falsificación de documentos contables para inflar costos, evasión fiscal, devastación de la renta petrolera de los venezolanos, infiltraciones de la CIA, intentonas de golpe de Estado, querellas en tribunales internacionales asistidas por los mismos ex empleados neoliberales de PDVSA que habían sido corridos por Hugo Chávez, y etcétera y etcétera, donde el etcétera es una larga lista de actos criminales de las trasnacionales contra Venezuela ( Ver enlace 1 al pie de página )

Ahora bien, el asunto de la naturaleza conspiradora y predadora de los grandes empresarios en los mercados no es asunto de reciente data, no es una realidad que hayamos conocido con la investigación empírica reciente, y mucho menos es algo que por primera vez nos haya mostrado el caso de Venezuela. No, nada de eso. El asunto se remonta como experiencia real desde siglos atrás, y fue considerada por el mismo padre de la Economía, Adam Smith, como una experiencia centenaria desde su propio contexto. 

El lector no debe despreciar en ningún momento lo que Adam Smith nos dice a este respecto por múltiples causas. De entada, él fue quien primero llevó esa experiencia histórica acumulada en torno a la naturaleza predadora de los grandes empresarios a un gran sistema de fenómenos regulares que hacen ley o tendencia previsible. Luego, la naturaleza de los grandes empresarios, tal como fue descrita a la perfección por Smith, sigue siendo válida, tal como fue válida para él pese a que el asunto se remonta a tiempos muy antiguos. Finalmente, la doctrina de Smith sigue siendo el eje de gravitación de la teoría económica, de tal forma que se puede decir que todo cuanto se ha dicho y hecho en esta materia solo es una nota al pie en el libro de Adam Smith. 

Aclarado lo anterior, y ya advertido usted de que debe tomar las palabras de Smith en serio, como una descripción de nuestra realidad actual, le cito algunos pasajes del libro de Adam Smith, La riqueza de las  naciones, donde nos describe a grandes rasgos la naturaleza de los empresarios:

"El interés de los empresarios en cualquier rama de comercio o de la industria es siempre en cierto modo diferente, o incluso opuesto, al interés del público - nos dice Smith -. El interés de los empresarios consiste siempre en ampliar su poder de mercado y reducir la competencia. Al reducir la competencia - y concentrar más mercado en sus manos -, los empresarios pueden imponer, para su propio beneficio, un absurdo impuesto al resto de conciudadanos - en la forma de sobreprecios sobre los consumidores -. Estos empresarios son un tipo de hombres cuyo interés no coincide nunca exactamente con el del público; les conviene generalmente engañar e incluso oprimir al público al que, efectivamente y en muchas ocasiones, engañan y oprimen".

Le recuerdo que está hablando el Smith que observa la realidad cruda de los empresarios en toda la experiencia acumulada de la historia hasta su tiempo. Y agrega:

"Rara vez se reúnen los empresarios, aun cuando sea para entretenimiento y la diversión, sin que la conversación termine en una conspiración en contra del público o en un plan para elevar los precios".

Bien, sucede que a estas alturas los genios priistas podrán creer que en Smith hay una paradoja, porque si bien es cierto que en su obra hay una doctrina económica construida sobre los grandes beneficios públicos derivados del interés privado como motor de la actividad económica, también hay una actitud crítica hacia esa misma doctrina. Y ya ahí, dichos genios priistas se preguntarán muy escandalizados lo siguiente:

- ¡ Dios mío ! ¿Cómo pudo Smith incurrir en semejante paradoja?

No, jóvenes priistas. No hay paradoja en Smith. Solo sucede lo siguiente: 

La parte sustancial de la doctrina económica de Smith data desde su juventud, cuando construyó su obra en torno a los sentimientos morales. Hablamos de un Smith de 30 años, de un joven soñador, dogmático y muy inexperto como los genios priistas. Para cuando esa doctrina fue culminada y plasmada por Smith en su libro La riqueza de las naciones, tal como la conocemos, este hombre ya pasaba de los cincuenta años, era una persona madura emocional e intelectualmente. Su maduración intelectual se había dado sobre todo por el influjo de la filosofía del saber de Hume, es decir, de la consideración de la experiencia - empirismo - como criterio de verdad para el conocimiento. Fue gracias a esa maduración intelectual que Smith se dio cuenta que su doctrina había rebasado los límites de la realidad posible en muchos apartados, especialmente en lo que toca a la verdadera naturaleza moral de los empresarios. Es así como Smith decidió incluir en su Riqueza de las naciones un apartado crítico de su misma doctrina, que es producto de su madurez de vida, y que no tiene otro propósito que advertirnos acerca de las limitaciones y posibilidades de su misma doctrina. En otras palabras, en ese apartado crítico Smith nos dice algo como lo siguiente:

- No os creáis al pie de la letra lo que os he dicho. Mi doctrina es un modelo ideal de economía que no está exenta de errores y limitaciones. Así que os convoco a ser juiciosos en su consideración y a andar con cautela a la hora de emitir juicios, por ejemplo, en torno a la conducta probable de los empresarios, por cuanto la experiencia nos enseña que esto es asunto problemático, y que su conducta suele ser contraria al interés público. 

Sin embargo, sucede que los jóvenes priistas sí se toman muy a pecho y como totalmente cierta las prescripciones de la doctrina pura de Smith, con lo cual se atreven a hacer algo que ni el mismo Smith se atrevió a hacer en su madurez por considerarlo demencial. Y ya puestos en su dogmatismo, los priistas luego se dan al desparpajo de construir sus políticas para el Estado mexicano de manera muy dogmática, ingenua y torpe, actuando como jóvenes escolares que, contra la realidad del mundo real, se atreven a creer, por ejemplo, y porque así lo postula la doctrina pura que asumen, que las trasnacionales están inclinadas por instinto hacia las más admirables conductas éticas y a la pasión por la competencia. Y créanme, jovenazos priistas, que esta pasión por el dogma en ustedes solo significa dos cosas: No comprenden a la economía, su ciencia, y dicha ignorancia los lleva a traspasar las cercas de la cordura y la sensatez.

Pero a estas alturas los genios priistas podrían objetar lo que he dicho con el siguiente argumento:

- Las cosas sucederán como decimos porque nos cuidaremos de crear toda clase de leyes, reglamentos y sanciones para evitar las conductas predadoras en las trasnacionales y garantizar con ello la prosperidad y la dicha plena de todos los mexicanos por los siglos de los siglos, ¡ amén !...Y podéis ir en paz, hijos, que la misa ha terminado.

Otra vez aplausos atronadores...¡ Bravo, bravísimo !...Excelentes y muy humanistas intenciones. Sin embargo, si hemos de apelar a la vida real con el instrumento de la sinceridad, debo decirles que es muy improbable que sus buenos deseos fructifiquen, jóvenes priistas. 

Para develar la verdad en este punto, llevo al lector a un pasaje de Adam Smith donde éste se nos revela como un científico de primera línea, pero también como un visionario o como un observador del futuro de México, y gracias a su pasión empirista de madurez.

"El político que apoya todas las disposiciones para fortalecer un monopolio - dice Smith - podrá estar seguro de adquirir, no solo la reputación de entendido y sabio en la economía, sino también de una gran popularidad entre una clase de hombres a los que su número y riqueza hace poseer una gran importancia - los empresarios -.

Tiene razón Smith. Es tan verdad lo dicho por Smith en el párrafo anterior, que sabemos ya se ha verificado en nuestro país. En efecto, a todos nos consta que, una vez que el actual régimen entregó los hidrocarburos al control económico de las trasnacionales, de inmediato se difundió por todos los medios globales afines a esas trasnacionales la imagen de EPN y Videgaray como de grandes entendidos y sabios en la política y en la economía. Y no ponga en duda que a Videgaray se le entregue el Nobel mañana por entregar el petróleo mexicano a EUA tan oportunamente, en medio ya de una crisis global de energéticos convencionales que asfixia a ese imperio decadente. Pero tan escandalosa fue esta euforia apologética de los medios globales, que se olvidaron del cómico y regocijante postulado de la ignorancia de la FIL.

Dice ahora Smith lo siguiente:

"Si, por el contrario, el político se opone a las disposiciones para fortalecer las inclinaciones monopólicas de los empresarios y, más aún, si tiene la suficiente autoridad para desbaratarlas, ni la más reconocida probidad, ni el más alto rango, ni los máximos servicios públicos podrán protegerle de las más infamantes injurias y detracciones, de los insultos personales o del, en ocasiones, real peligro - magnicidio - procedente del insolente ultraje hecho a los interese de los furiosos monopolistas".

Está fuera de toda duda que AMLO es la prueba viviente de la furia de los empresarios cuando ven amenazados sus intereses. Cuarón mismo es ejemplo viviente de esa furia empresarial puesta en boca de los malos periodistas que hoy en día lo injurian con recato o ironía por aquello de atreverse a preguntar, a ser una persona, un ente social auténtico. Por fortuna, las furias empresariales en estos casos no han llegado al asesinato y se han tenido en el ultraje, situación que se debe, tal vez, a que AMLO y Cuarón todavía no son peligrosos en alto grado.  

Pero le aseguro que lo dicho por Smith en el párrafo anterior se hará también verdad si en algún momento del futuro cercano el régimen priista intenta frenar la depredación de las trasnacionales sobre los mexicanos y sus recursos; depredación que tendrá lugar con máxima verosimilitud si nos atenemos al mundo real. Y en el extremo de un escenario futuro como éste, créame que es más fácil que las trasnacionales derroquen a EPN a que éste controle la ansiedad de ganancias extraordinarias de aquéllas. Añada en favor de esta previsión de máxima verosimilitud el hecho de que EPN siempre carecerá de legitimidad carismática y moral en virtud del enorme costo que le ha reportado en estas parcelas su programa de reformas. Tome en cuenta que no estamos hablando de un Lázaro Cárdenas por sí mismos, ni de la misma coyuntura histórica que vivió el general, tan favorable a una batalla relativamente pareja contra esos colosos del negocio global.

Así que me pregunto lo siguiente: Si hubiera una batalla legal y algo más allá entre el régimen priista y las trasnacionales en un futuro cercano, cuando ya éstas se hubieran salido de control como se saldrán, ¿habría algún mexicano ordinario que apoye al régimen priista en esta batalla a sabiendas de que éste obró deliberadamente para generar esta tragedia nacional?

Sinceramente, no puedo dar validez a estas creencias de los priistas en torno a que sí podrán controlar a las trasnacionales. No pierda de vista el lector que hablamos de grandes corporaciones globales que reportan ganancias superiores incluso a varios países juntos, y cuyos poderes políticos y de coerción superan con mucho a las posibilidades combativas de nuestra enclenque y servil clase política. Si por las malas, nuestros políticos oficialistas con una cachetada tienen, porque son sujetos medrosos, cobardones, traidores. Si por las buenas, los sujetos tienen con una cachetada de 50 mil pesos. Es por esto que ni en los sueños más insospechados y húmedos de un don Beltrone podría yo creerles que tendrían los pantalones y el poder para regular a esas corporaciones en sus ansias predadoras. Y para entender esto a la perfección, llevo al lector a un hecho de la vida real: Si nuestra clase política no alcanza ni la cuota mínima de autoridad política para meter al orden a las bandas de delincuentes ordinarios que tienen bajo asedio a este país, si no tienen los tamaños para meter al orden a enanos como Azcárraga y Salinas Pliego, me pregunto: ¿Podrán controlar las ansias predadoras de gigantes globales como EXXON y SHELL, que tienen el poder para dar órdenes categóricas dando de golpes en el escritorio del mismo Departamento de Estado en Washington? 

¿Usted qué opina, estimado lector? ¿Acaso cree que los priistas podrán controlar a las trasnacionales del petróleo?...Jejejejejejejejejejeje...Perdón, pero el asunto resulta tan absurdo, que mueve a risa...Por favor, señores priistas, guarden compostura. La política es cosa seria, no es chacota. 

Creo que al lector ya le queda perfectamente demostrada la mentira del PRI y EPN en esta primera respuesta a Cuarón. El régimen asegura con toda certeza y de manera categórica que la reforma energética traerá más competencia y menores precios de energéticos a los consumidores. Sin embargo, ya vimos que el más somero análisis realista de la situación nos indica dos cosas que desmienten al régimen. Primero, damos cuenta de que la cuestión es solo campo de lo probable, no de certezas, lo cual quita validez a cualquier afirmación categórica. Esto significa que la cuestión es problemática y que debemos calcular escenarios probables y que solo debemos lanzar afirmaciones probables. Segundo, y más importante aún, que la evidencia y la experiencia acumulada en torno a estos asuntos nos permiten esperar como de máxima verosimilitud el siguiente escenario a futuro: Unas trasnacionales saqueando a los mexicanos y sus recursos energéticos a través de conspiraciones y toda clase de ilegalidades; y todo, con la feliz y silenciosa connivencia de la clase política. 

Pero tome en cuenta el lector que aquí, en la mentira del PRI, ya no hablamos de mentiras simple, porque no hablamos de jactancia o ironía. Esta mentira es mayor porque tiene su naturaleza arraigada en la injuria al derecho y a la moral en política, y tiene un nombre: Fraude a la nación. El asunto es serio.

¿Apuesta a que las cosas sucederán así, y que todo será un fraude a la nación?...Yo apuesto toda mi fortuna a esto porque sé que tengo máxima probabilidad de ganar. La cuestión se me presenta como una apuesta más conveniente que la misma apuesta de Pascal: Apuesto casi nada a cambio de una ganancia casi infinita.

Así que solo me resta por decir algo, a manera de plegaria: Señor, perdona a los priistas, porque no saben lo que hacen. Son muy ignorantes, mentirosos y serviles. Y que Dios nos agarre confesados con esta junta de sabios ilustres.

Saludos afectuosos a Alfonso Cuarón, quien, para mi sorpresa, se ha tornado en un prófugo de la vanidad y el egoísmo. No sé si antes era así por cuanto no conozco su vida ni su obra, pero me consta que hoy en día es lo que es. Tengo el testimonio en su propia actitud personal.


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