Venezuela, Krauze y Vargas Llosa: El club del sentimiento.

Hace poco tiempo Enrique Krauze publicó un artículo sobre el conflicto político en Venezuela en el periódico español El País, titulado "La soledad de los estudiantes venezolanos". En dicho papel no hay novedad en el frente ideológico porque todo se ciñe a los dogmas de costumbre en Krauze. Así que si me llamó la atención el papel, fue por los recursos ilegítimos que usa Krauze para tratar de justificar a la oposición venezolana y castigar al chavismo, que no es otra cosa que justificarse a sí mismo ( Ver enlace 1 al pie de página) 

Abre al apunte Krauze haciendo una breve y recatada apología a los estudiantes venezolanos movilizados contra el chavismo. Acto seguido, Krauze procede a dar lo que yo creo es el fundamento de todo su escrito en los siguientes términos:

- "...la mayoría - de estudiantes universitarios - simpatiza con el movimiento opositor - al chavismo -. Prueba de ello es que, desde hace años y hasta la fecha, la principal universidad pública —Universidad Central de Venezuela— elige sistemáticamente a líderes opositores al chavismo".

Digo que es el fundamento de su escrito porque es claro que con esto Krauze busca darle legitimidad democrática a esos estudiantes alzados en el contexto de su grupo social especializado: Estudiantes universitarios en Venezuela; legitimidad que, en el plan de Krauze, dará una cuota adicional de validez incuestionable a sus proclamas y críticas que permita sepultar al chavismo con un epitafio que rece lo siguiente: Ineficacia, corrupción, tiranía. Sin embargo, enseguida veremos cómo Krauze incurre en varios "errores" en esta entrada "fundamentadora". 

De entrada, Krauze hace una afirmación categórica - la mayoría de estudiantes universitarios son opositores al chavismo - que requiere de datos cuantitativos como elementos de prueba. Sin embargo, no cumple con este paso y solo se limita a ofrecer como "sucedánea" prueba un dato verboso muy precario y fragmentario: La prueba es que la UCV elige sistemáticamente a líderes opositores al chavismo.

En cuanto a la forma del razonamiento, Krauze está en lo correcto porque está procediendo aquí según inducción: Conocemos la realidad objetiva de una situación - ideologías o preferencias políticas en la población estudiantil de la UCV - por muestreos a los individuos insertos en la situación, para desde ahí inferir comportamientos generales que hagan reglas. Sin embargo, el muestreo de Krauze es insuficiente y precario. En primer lugar, Krauze solo nos habla de la UCV, cuando un muestreo representativo exige la consideración de varios conglomerados, si es que el razonamiento es por universidades, o bien de toda la población de estudiantes universitarios del país, si el estudio es por individuos. En segundo lugar, Krauze nos da datos verbosos cuando el muestreo científico debe enfocarse en extraer estadísticos o datos cuantitativos que permitan estimar parámetros poblacionales. Y no me voy más a fondo con las exigencias metodológicas de todo muestreo en la inducción porque creo que con eso basta. 

Ya tenemos aquí el primer problema de Krauze: No ofrece los datos numéricos que puedan demostrar su afirmación de naturaleza cuantitativa. Solo posee una corazonada, un sentimiento de certeza que él tiene pero  que no puede demostrar. Y el mayor problema es que lanza una afirmación categórica siendo que solo posee una corazonada. En tal situación, a lo mucho que puede llegar Krauze es a plantear afirmaciones probables o hipotéticas, pero no lapidarias como lo hace, cual si fueran juicios inapelables de un tribunal. 

Luego Krauze trata de darle vigor persuasivo a su truco retórico deslizando la expresión siguiente en torno a la UCV: "La principal universidad pública". Además de que esto no elimina los problemas señalados arriba, la cuestión aquí es que ni siquiera aclara el criterio de que se vale para afirmar esa importancia: ¿Número relativo de estudiantes, calidad educativa, gasto ejercido...? Evidentemente, usa de la palabra "importante" para conseguir más poder persuasivo, pero a costa de sacrificar o despreciar la personalidad y dignidad de los estudiantes que no son de la UCV, y esto no es propio de un apasionado de la democracia. 

Como Krauze usa de la UCV a modo de prueba única de la supuesta legitimidad democrática de los estudiantes alzados, es necesario afirmar que él, Krauze, postula que la elección de dirigentes en esa universidad es también democrática. Y no puede ser de otra forma porque lo legítimo solo puede derivar de lo legítimo, toda vez que a cada causa su efecto. Así que aquí ya vale una pregunta para Krauze: ¿Qué tan seguro está él de que la UCV no está controlada políticamente por una camarilla de opositores al chavismo que, no representando a la voluntad de la mayoría de los estudiantes, controla el poder interno por medios poco o nada democráticos? 

Se advierte que para lo anterior no valen las corazonadas y los actos de fe. Aquí es preciso responder con datos duros. Tampoco se aceptan respuestas centradas en la supuesta santidad no retroactiva de los estudiantes de la UCV porque supongo que todos estaremos de acuerdo en que nadie debe ser identificado irreversiblemente con sus acciones buenas o malas y con su fama, de tal forma que así como damos por posible que un criminal consumado pueda corregir su vida moralmente, también damos por posible que un sujeto irreprochable en lo moral pueda cometer crímenes horrendos. De esta forma, no es legítimo el afirmar de personas o instituciones cosas como: ¡ Es imposible que se corrompa !

Si Krauze no tiene datos precisos y claros sobre la naturaleza de la política interna de la UCV, y si sabe que no puede negar la posibilidad de la corrupción en esa institución a través de camarillas de intereses creados entre los estudiantes, profesores y directivos, ¿cómo postula implícitamente que las elecciones de esa universidad son necesariamente democráticas?

El proceder ilegítimo de Krauze en esta parte se puede describir a través de una fábula que nos lleva al absurdo.

La fábula de la gallina desplumada:

Suponga que Krazue es un alienígena que ha sido dejado por sus camaradas en la Tierra por unas horas para que determine con la mayor precisión posible la naturaleza de las aves que habitan nuestro planeta. Se le ha dado una guía para identificar a las aves con los únicos tres datos que esos alienígenas tienen de las aves: Seres animados con alas, pico y uñas curvadas. Krauze es dejado a mitad del campo abierto. Camina sin rumbo fijo en busca de su objeto y, de pronto, se topa con una gallina desplumada montada en el lomo de una cerca desvencijada. La observa de cerca, coteja la guía con aquel ser extraño, y encuentra que ha dado con su objetivo: un ejemplar de ave. Acto seguido, toma con sus manos a la gallina y la revisa detenidamente, la lanza al aire en repetidas veces en espera de probar si vuela o no vuela, tiempo durante el cual la gallina está paralizada de horror. Al terminar con aquella pobre gallina, Krauze decide que dicha observación es suficiente para extraer conclusiones definitivas, y al poco rato ya está en los entresijos de la nave nodriza, ubicada en un punto desconocido entre la Tierra y la Luna, rindiendo su parte informativo por escrito al comandante supremo de la expedición alienígena en el siguiente tenor, y palabras más palabras menos:

- Las aves del planeta Tierra son seres animados implumes y que no vuelan...pese a tener alas.  

Así es como Krauze pretende establecer su afirmación categórica en torno a la supuesta mayoría de los estudiantes universitarios alzados en Venezuela: Sesgo por inducción incorrecta debida, a su vez, en muestreo precario y fragmentario.   

¿Democracia o la primacía de un supuesto saber?

Oficialmente, y hasta que no se demuestre lo contrario en una nueva elección, Venezuela es mayoría chavista si nos atenemos a los más recientes resultados electorales presidenciales. Y si la mayoría del pueblo venezolano ha decidido seguir la ruta del chavismo por ahora, las minorías perdedoras, incluyendo a los estudiantes alzados, han de ajustarse a esa realidad por más que les duela, sin que ello signifique que deban renunciar a la discusión democrática para tratar de persuadir a los contrarios de que su posicionamiento ideológico es mejor para el país y hacer mayoría en la siguiente ronda electoral para por fin acceder al poder. Pero tratar de imponer la voluntad de las minorías perdedoras, incluyendo a los estudiantes alzados, por sobre la voluntad de la mayoría chavista para desde ahí pretender derribar a un régimen electo democráticamente, equivale a tratar de disolver dos principios fundamentales de la democracia por lo menos en el cuerpo de los chavistas: Igualdad y autonomía de los individuos en el plano político; principios de los que resulta la fórmula racional de la voluntad de la mayoría de individuos como criterio de elección del gobierno en turno. Y todavía es más antidemocrático intentar lo anterior con la justificación pueril de la primacía de un supuesto saber en los estudiantes alzados - y digo saber porque dudo que exista ese saber - por sobre la personalidad política de los chavistas. Esto último equivale a tratar de disolver esos dos principios democráticos en los chavistas con un espíritu autocrático, tiránico, que lleva un antifaz de demócrata "ilustrado".

Todos los demócratas están de acuerdo en que una de las características salientes de la democracia es que da lugar a muchos inconformes con los resultados del juego democrático por aquello de que éstos ven obstruidos sus deseos personales por los deseos de la mayoría que ha triunfado. Este asunto es tan real y de tal importancia, que podría decirse que la democracia es la forma de gobierno de la inconformidad. Sin embargo, esto no da justificación alguna para que esos inconformes pretendan derrumbar el triunfo legítimo de las mayorías por la vía de la rebelión. Un demócrata jamás podrá pretender derrumbar con la rebelión la personalidad política de los demás para hacer prevalecer la de él.

Se aclara lo siguiente: Ne se acepta que Krazue polemice contra lo dicho en los dos párrafos anteriores por los siguientes motivos que, por lo demás, solo intentan poner a salvo su propia consecuencia. Primero, si él trata de poner en duda los resultados electorales oficiales en Venezuela, terminaría asumiendo la posición que tanto repudia en los partidarios de AMLO: Objetar los resultados electorales oficiales con corazonadas. Segundo, si Krauze trata de justificar la rebelión de las minorías venezolanas ya estará contradiciendo su crítica sistemática contra los alzados antiPRIAN en México. Con la razón no caben las inconsecuencias.

La verdad no requiere de mayorías, solo de una demostración:

No dudo que Krauze pueda intentar fundamentar su afirmación en torno a la supuesta mayoría de los estudiantes alzados trayendo a cuentas diversas fuentes de información que ofrezcan sus datos numéricos en torno al comportamiento ideológico o las preferencias políticas en ese entorno. Sin embargo, yo podría también deslizar fuentes de información que afirman, no solo que esos estudiantes alzados son minoría en el contexto de su grupo social especializado, sino que reportan una alta incidencia de activistas rentados cuyo oficio es la desestabilización del Estado y muy amantes de la mota y demás productos narcotizantes que dejan mal parada a la virtud. Krauze podrá decir que esto que digo es una vil y miserable calumnia, pero yo también podré decirle lo mismo de sus fuentes de información: Calumnia. Y al final, ni él nos persuadirá de su creencia en sus cifras, ni nosotros lo persuadiremos de lo mismo a nuestro favor. 

La existencia misma de esta polémica irresoluble nos lleva a la necesidad de reconocer una cruda realidad para ambas partes: El pernicioso efecto de los intereses económicos y políticos de grupos sociales especializados han pervertido la verdad en esos flujos de información. Y no es sino por ello que razón nos sobra para no tener confianza en esos flujos de información como elementos de prueba con validez universal. Pero esto no significa que el problema de Venezuela no tenga solución en la conciencia, y que luego estemos condenados al silencio en el tema. Afortunadamente, la verdad en torno al bien público no se determina por mayoría de voluntades, sino por los criterios de verdad al caso. 

Dicho lo anterior, ya vemos otro problema en Krauze: Su intento por dotar de legitimidad democrática a los estudiantes alzados para con ello hacer prevalecer sus proclamas como verdades incuestionables, es inútil y maliciosa. Como ya vimos, la verdad solo requiere de una demostración, no de consensos democráticos. 

EUA y su naturaleza intrusiva y arbitraria: 

Con excepción de Krauze y los prosélitos del neoliberalismo, de todos es de sobra conocida la solera imperial de EUA en eso de la conducta hegemonista, autoritaria, intrusiva y saqueadora con los países débiles, especialmente los latinoamericanos, africanos y mediorientales. Sabemos también que el móvil o la intencionalidad de EUA en esta actitud no está en la libertad y el bienestar de los ciudadanos de cada país bajo asedio, sino en al mismo acto de dominación y en el saqueo consecuente. También sabemos que el asunto de la Venezuela chavista no es sino un capítulo más en la vida de ese ser despótico en EUA, porque es algo que está plenamente documentado. La intencionalidad ahí es, no la libertad y bienestar de los venezolanos, sino el seductor anzuelo de las ganancias derivadas de la extraordinaria dotación de hidrocarburos de ese país, que es la mayor reserva del planeta.

Del sesgo proyanqui y antichavista en Krauze:

Bien, una vez que Krauze cree haber demostrado la supuesta legitimidad democrática de los estudiantes alzados y los reventadores alquilados, y una vez que cree que con eso ha logrado dotar de mayor validez a sus proclamas, Krauze hace propias esas mismas proclamas para dejar caer su acostumbrada tormenta de críticas al régimen chavista. No iré al detalle en el análisis de esas críticas de Krauze porque están invalidadas por principio por un grave sesgo más que claro en las palabras de Krauze; sesgo que haré notar enseguida.  

Krauze localiza sus críticas al chavismo en los siguientes rubros: Ineficacia en la gestión económica, corrupción y constricción a la libertad de expresión. Omito el asunto de la corrupción porque es una corazonada irrelevante de Krauze orientada a sembrar escándalo, y enfoco mis comentarios en los otros dos rubros. Así las cosas, sucede que él atribuye las causas de todos esos problemas exclusivamente al régimen chavista sin jamás tomar en cuenta la evidente intrusión desestabilizadora de EUA. Y esta "extraña" omisión en Krauze no se puede entender porque la perversa y sistemática intrusión de EUA en variados órdenes de la vida de la Venezuela chavista está plenamente documentada: Especulación financiera; generación de escasez en mercados focalizados con la cooperación de las cúpulas empresariales; anulación de las notables mejoras salariales y sociales del chavismo a través de precios incrementados en bienes y servicios, otra vez con la colaboración de las cúpulas empresariales conspiradoras; varias intentonas de golpe de Estado operadas desde las cúpulas empresariales, la vieja burocracia petrolera neoliberal y algunos medios de información golpistas como Globovisión. En fin, la lista de delitos de EUA contra la Venezuela chavista es larga y solo he mencionado algunas salientes especiales por su notoriedad dejando lo demás al lector para consulta en otros artículos que he escrito en este diario sobre el tema. 

Por supuesto que no estoy tratando de asumir la posición extremista contraria a Krauze: afirmar que todos los problemas de Venezuela se deban a EUA y su actividad desestabilizadora. No, nada de eso. No soy dogmático. Lo que estoy tratando de resaltar es que Krauze pasa por alto en su análisis esa influencia nociva, ilegítima y muy determinante de EUA. Y en la medida en que el análisis de Krauze jamás toma en cuenta esa variable determinante en la ecuación que define la verdad del problema venezolano, se puede concluir que su discurso sufre de dos graves y muy deliberados sesgos: Pasión por los gringos y aversión al chavismo, lo cual es motivo suficiente para dar su discurso por falso. 

Advierto de paso que yo no estoy apelando a una doctrina del imperialismo en este caso porque no soy dogmático, o al menos trato de no serlo. Mi postura aquí responde solo a una exigencia de realismo en el método de análisis. Con esto quiero decir que me veo obligado a tomar en cuenta en este análisis del problema venezolano una realidad de los países como EUA que está plenamente documentada en la historia que va casi desde los orígenes de la civilización y hasta nuestro tiempo. Me refiero a la existencia de sociedades exitosas cuya conducta política hacia las sociedades menos exitosas es de intrusión arbitraria para la dominación y el saqueo. Así que si hemos de ser realistas, nos  vemos luego obligados a determinar una categoría-concepto para identificar y definir a esta conducta política real, existente, y tomarla en cuenta en la ecuación del asunto. Por lo demás, llame a ese fenómeno como quiera: Imperialismo, hegemonismo, que lo nominal es lo de menos. Hasta ahí llega mi posición en este punto: Exigencia de realismo en el método de análisis. Que otros luego hayan dogmatizado este fenómeno para construir doctrinas variadas del imperialismo ya no es mi problema. Sin embargo, el caso es que Krauze comete el sesgo de omitir esa variable importantísima en sus escrito. 

Realismo político e ingenuidad de Krauze:

El mismo endurecimiento del régimen chavista con respecto a las libertades civiles por estos tiempos, sus mismas audacias contra entidades golpistas como es el caso de Globovisión, de lo cual se lamenta Krauze, y que por cierto no es una cuestión tan escandalosa como pretende hacerla ver éste, es también producto de esa actividad intrusiva de EUA. En efecto, si la democracia en Venezuela se ha relajado no es sino por el mismo asedio de EUA a la democracia en ese país.

Krauze debe recordar que la política no solo es la ciencia del derecho y la moral para la construcción del mejor gobierno posible, sino también la ciencia o arte para el logro del poder y su sostenimiento exitoso el mayor tiempo posible. Desde esta perspectiva, si los gringos se están valiendo perversamente de los canales de la misma democracia venezolana para infiltrar y desestabilizar a través de ciudadanos "confundidos", es natural y comprensible que el régimen chavista responda endureciendo su control sobre esos canales. La justificación de esta respuesta es intrínseca a la misma exigencia de la política así le escandalice a Krauze. Y le aseguro a Krauze que si el régimen chavista hiciera profesión de buen demócrata ante esta intrusión sistemática de los gringos, que es lo que los gringos quieren para facilitar su tarea, no estaría haciendo otra cosa que correr a su final perdición. En breve, el realismo se impone en este caso y no debe escandalizarnos que las actividades subversivas de EUA en aquel país sean respondidas con audacias y endurecimientos del régimen.

Por lo demás, supongo que Krauze debe estar enterado de que todo demócrata auténtico jamás puede estar a favor de la intromisión de EUA o cualquier otro país en los asuntos de Venezuela, porque esto equivale a pretender invalidar los dos principios democráticos a que hacíamos referencia antes: Igualdad y autonomía de los individuos, por lo menos en la persona de los chavistas. 

El club del sentimiento:

Todos estos sesgos analíticos en Krauze me extrañan bastante considerando sus profesiones de historiador y analista político, además de su autoproclamado natural democrático. Pero independientemente de mi extrañeza, lo cierto es que esto invalida por completo su análisis como falso. En efecto, su escrito consiste en creencias o corazonadas bajo el ropaje de proposiciones categóricas que se asumen como verdades demostradas sin estar demostradas, lo cual las convierte luego en ficciones. Desde aquí, mis comentarios solo deben ser tomados como una crítica que busca traer esas ficciones a su realidad: Corazonadas y creencias.

¿Y por qué se da esta falsedad en Krauze? ¿Es una mezcla de impericia e ingenuidad o de mentira en redondo? Yo creo que es sentimentalismo. 

Creo que esa inclinación de Krauze por atravesar demostraciones que no son demostraciones y por montarse en sesgos analíticos con tal de hacer prevalecer sus dogmas y ficciones como verdades demostradas, solo es reflejo de que él se está dejando llevar por sus sentimientos en torno a sus ideas, que no es sino sentimentalismo. En otras palabras, Krauze está permitiendo que sus emociones al caso - pasión por el neoliberalismo y aversión por el chavismo - crezcan al grado de apagar al intelecto y tomar pleno control de su personalidad. 

Si esto es lo que está ocurriendo en el espíritu de Krauze, ya tenemos la explicación a esa percepción de soledad y abandono en que él, los estudiantes alzados y los desestabilizadores, se sienten, según es su decir en el artículo. Y el mismo título del papel es testimonio de esto: "La soledad de los estudiantes venezolanos". Pero déjeme explicarle este raro fenómeno de la subjetividad humana.

Muy cierto lo que decía Pascal en torno al sentimiento o sentido de fineza: El corazón tiene razones que la razón no aprehende o no entiende. Pero esto no significa que el corazón o el sentimiento tenga derecho pleno a intrusionar sin más los terrenos que son propios de la razón, porque si los principios y los valores se sienten, y si las decisiones se quieren, las proposiciones se demuestran. De este modo, se acepta que un hombre piense con el corazón cuando la situación específica que se enfrenta no admite otra vía de solución que el corazón. Pero cuando la situación que se enfrenta hace posible la deliberación de la razón, no es legítimo que el corazón asuma el control, que es precisamente lo que hace Krauze en su escrito de marras.    
Cuando Krauze se deja arrebatar por sus emociones en el escrito, cuando deja que su corazón invada y tome control de un terreno que es propio de la razón, ya está hablando de una cosa de manera incorrecta, no apelando a la naturaleza o al contenido objetivo de la cosa, o por lo menos a la razón o a la universalidad del entendimiento, sino solo apelando a sus sentimientos en torno a la cosa en cuestión. Con esto Krauze rechaza a la gran comunidad de la razón y se recluye en su subjetividad aislada y más íntima, en su particularidad. Y lo mismo le ocurre a todos los individuos que están ocupados en la protesta en Venezuela, de tal modo que es por ello que Krauze y esos otros terminan por sentirse en soledad, abandonados y olvidados del mundo latinoamericano que, por lo demás, sí está sumado a la comunidad de la razón en tanto reconoce como ciertas por lo menos algunas verdades del sentido común: Que el neoliberalismo está quebrado por sus pésimos resultados, que el mundo está en crisis y busca un cambio, que EUA está intrusionando y afectando a Venezuela desde inicios del chavismo, que no todo es culpa de los chavistas, que los chavistas son mayoría, que hay profesionales de la desestabilización entre los "protestantes" antichavistas, etc.        

Y aquí es donde entra a escena Vargas Llosa. En efecto, porque Vargas Llosa, además de incurrir en los mismos sesgos analíticos de Krauze, que hasta parece que les dictaron el script, también se lamenta como Krauze de este abandono de los opositores venezolanos en el contexto latinoamericano ( Ver enlace 2 al pie de página ). Pero bueno, creo que a Vargas Llosa ya le di arriba las causas de su angustiante percepción de soledad, de tal modo que puedo decirle lo siguiente: 

No es que la mayoría de los latinos estemos equivocados como usted piensa, amigo Vargas Llosa. El problema es que usted y los demás prosélitos del decadente neoliberalismo se aferran como necios a ese modelo de fracaso hasta terminar por dejarse llevar por los sentimientos cuando ya la razón no les funciona para justificarse. Y es ese sentimentalismo el que le hace sentirse abandonado, aislado, solo. No es nuestra culpa, amigo Vargas Llosa, es culpa de la realidad del mundo y de su tenacidad personal por negarla desde su más íntima subjetividad.

Usted, amigo Vargas Llosa, puso en circulación la moneda de la verguenza recién, cuando dijo que todos aquellos latinoamericanos que no apoyamos a los desestabilizadores de Venezuela somos ocasión de verguenza para usted; expresión que, por lo demás, es efecto de su sentimentalismo. Lo comprendo. Pero tomo su moneda circulante y le pago: Es una verguenza ver que un humilde campesino, pese a su rusticidad, pueda mostrarse más sabio que usted en la discusión de estos asuntos políticos.

Hegel recomendaba en su Enciclopedia lo siguiente: Con respecto a los que discuten una cosa indebidamente porque piensan esa cosa con el corazón pudiendo hacerlo con la razón, lo mejor es ignorarlos, pasarlos por alto, porque se han expulsado solos de la comunidad de la razón para luego recluirse en la celda de su individualismo, en el calabozo de su particularidad egoísta. 

Esta reflexión de Hegel podría hacer pensar a algunos en la posibilidad de que yo haya invertido mal mi tiempo al construir este escrito. Esto, porque consideren que lo mejor es ignorar las peroratas políticas de los miembros del club neoliberal del sentimiento. Sin embargo, creo que mi tiempo fue bien invertido por cuanto escribí esto pensando sobre todo en todos los individuos que permanecen en la gran comunidad de la razón y que saben moderar sus sentimientos hasta tenerlos en su terreno legítimo.

Buen día.

Notas:



Puede leer este artículo también en el diario digital mexicano SDP, donde regularmente publico los trabajos o artículos que usted ve en el acervo de este blog

También le doy enlace a mi página de Facebook:

Comentarios