Televisa en la política: La toma del Zócalo.

En otro apunte hemos visto ( Ver enlace 1 al pie de página ) que la desgracia que sacudió al país con los meteoros Ingrid y Manuel tuvo su causa inmediata en la falta de sentimiento de responsabilidad de los priistas. Se trató de una falta de sentido de obligación moral de los priistas que debiera hincar su objeto en la sociedad. Esto es perfectamente demostrable y, para demostrarlo, como lo hicimos en ese apunte, solo tenemos que referirnos a las declaraciones torpes de los mismos implicados. Vimos ahí que los priistas, especialmente los gargantones, se limitaron frívolamente a cumplir la norma aplastados en el escritorio, y otros, priistas y no priistas, se limitaron a cumplir las instrucciones y bajo la norma. Mas ninguno de ellos jamás se atrevió a traspasar la norma legal para tratar de hacer todo lo que les era posible hacer para dar satisfacción a las exigencias de la moral. De cierto que si ellos, todos, se hubieran aplicado al sentimiento moral, no a la norma, la desgracia no hubiera sucedido o al menos se hubiera atenuado al máximo.

Ha sido esta inmoralidad en los priistas la que luego nos lleva a plantearnos una pregunta que apela a una duda que es inevitable en un país donde toda institución y donde todo político oficialista son sujetos de sospecha fundada por sus propios antecedentes - por sus frutos los conoceréis -: ¿Habrán deliberado para dejar pasar la desgracia a fin de distraer la atención respecto de los problema políticos nacionales?...La respuesta está en suspenso. 

Me han de perdonar los priistas, pero como son sospechosos de todo por sus propios frutos malogrados, es inevitable que la sospecha sobre un plan deliberado para dejar pasar la desgracia crezca una vez que nos atenemos a los sucesos que han seguido a la misma desgracia. Y con esto me refiero, por ejemplo, al escándalo Laura Bozzo, al cual le dediqué dos artículos recién ( Ver enlaces 2 y 3 al pie de página ), donde se nos dio una cátedra magistral en torno a las técnicas de distracción y de lucro y rapiña sobre la muerte y la desgracia humana. Pero me refiero también a la descarada toma del Zócalo por Televisa bajo el pretexto de instalar ahí un centro de acopio.

Así que las cosas en este asunto aparentemente "accidental" se han ido encadenado de tal forma que uno no puede sino terminar dando máxima verosimilitud a la posibilidad de que la desgracia haya sido parte de un plan deliberado. ¿Y son capaces?...Insisto: Los frutos malogrados nos dicen que son capaces de todo.

Ha pasado una buena cantidad de días desde la desgracia y el estado de "emergencia". Estamos ya, en estos momentos, no en un estado de "emergencia" en esa situación, sino de normalidad. Cierto que es deseable que se sigan sosteniendo las ayudas a los afectados. Si han de proseguir por los siglos de los siglos por el hipócrita altruismo de Televisa - algo de lo que hablaremos en un siguiente artículo -, qué bueno, que sigan. Mas esto no justifica que el Zócalo, centro de la actividad civil del país, siga tomado por Televisa para el supuesto acopio, y menos en estado de normalidad. En efecto, si ya estamos en fase de normalidad, se debe llevar esa normalidad a la vida civil y liberar el Zócalo para que la vida civil misma siga adelante su habitual y normal curso de siempre. Y los gazmoños de Televisa y del PRI deben entender que el concepto de "vida civil" incluye todo: Desde las actividades de recreación, esparcimiento y comercio de los ciudadanos, hasta manifestaciones políticas de cualquier índole.

¿Que desean seguir sosteniendo igual número de centros de acopio y que por ello Televisa no cesa en su toma del Zócalo? Bien, trasladen su centro de acopio al estado Azteca o a la casa de Emilito Azcárraga ¿Qué tal a las puertas de los Pinos?

En esto no acepto el argumento gazmoño de que es inmoral solicitar que Televisa se rumbe del Zócalo con su caravana de la hipocresía en virtud de que se afecta a los que fueron afectados por los meteoros. Que no le peguen al moralino esos analistas. Y no acepto el argumento gazmoño, no por mi arbitrio, sino por las siguientes razones.

Le pregunto a los apologistas de Televisa lo siguiente: ¿Es absolutamente necesario que el centro de acopio de Televisa esté en el Zócalo? ¿Es un imperativo estar ahí? ¿Si no está ahí el dichoso centro de la hipocresía se desvanece en la nada? Y si estas preguntas son lapidarias para los necios que persisten en sostener a Televisa en la toma del Zócalo, más lo son cuando las planteamos en este momento de normalidad. Lo cierto es que a Televisa no se le pide que anule su centro de acopio. Desde luego que no. Se le pide que persista en su hipocresía de ayudar a los afectados de los meteoros en otro lugar para que ya haga posible el flujo habitual de la vida cívica en todos sus cauces, que también es importante, y tal vez lo más importante de todo. 

Algún priista podría invertir la situación y hacer las mismas preguntas que hicimos a quienes solicitamos que Televisa ya libere el Zócalo. Sin embargo, esto no anula el problema de los partidarios de Televisa: No hay ningún imperativo o necesidad indeclinable que justifique la persistencia de Televisa en tener tomado al Zócalo más allá del fin oculto que ya conocemos los que no nos chupamos el dedo: Obstaculizar las protestas políticas para que EPN no se ponga nervioso. Pero destrabemos esto apelando al mismo recurso que usan los apologista de Televisa para sostener la toma del Zócalo por esta misma empresa: El juicio moral. Demos muerte a los apologistas de Televisa por su propios labios. 

Si a juicio moral vamos, es claro que es más importante que la vida cívica, con sus manifestaciones políticas añadidas, tenga la libertad de darse en el Zócalo como es habitual, que el seguir sosteniendo un centro de acopio de la hipocresía en un mismo lugar. Y para despejar esto en su verdad objetiva, hagamos un balance objetivo de la situación, porque esto solo se puede resolver así: Con balances objetivos que indiquen donde está la máxima utilidad de la sociedad. 

Por un lado, tal vez Televisa esté ayudando por el momento a treinta mil gentes obsequiándoles despensas desde su centro de acopio en el Zócalo. Es más, sea generoso con Televisa y póngale que ayuda a cien mil gentes, vamos, para que no batalle. Al margen, tome en cuenta que se trata de una ayuda transitoria, porque la causa fundamental de estas desgracias no se está resolviendo, como veremos al final. 

Por el otro lado, en la política se están jugando situaciones importantes para la nación. Una parte, PRI, PAN, oligarquía y Televisa, se empeñan en afirmar que las reformas neoliberales de EPN han de beneficiar a las mayorías; la otra parte, MORENA y demás movimientos ciudadanos adherentes, afirman que no, que las reformas de EPN han de ahondar en la expoliación de los mexicanos de a pie. Los primeros han optado por la vía del decreto formalista, y los segundos por la vía de ejercer sus derechos civiles con la protesta y la movilización. Ahora bien, todo buen ciudadano, y con independencia de sus preferencias políticas, debe suscribir su voluntad siempre en el sentido de permitir y hacer posible que los dos frentes en la disputa tengan la libertad y todas las facilidades para que ejerzan sus derechos civiles. Finalmente, tome en cuenta que esta disputa en proceso está comprometiendo el futuro de más de cien millones de mexicanos, y de manera definitiva.

Ahora bien, la máxima que resuelve la verdad para toda política es la que reza: El mayor bienestar posible para el mayor número posible de ciudadanos. Si usted pone en la balanza esas dos situaciones - la toma del Zócalo por Televisa y la necesidad de que Televisa libere el Zócalo para que la vida cívica siga fluyendo - y las mide y sopesa con la norma mensurable que establece la máxima ya apuntada, pronto se dará cuenta que la razón indica con claridad que la solución de máxima utilidad es que Televisa deje su toma del Zócalo para que permita que la vida cívica fluya a fin de que encuentre una salida eficiente para el dilema político en el que estamos: Se trata del futuro definitivo de más de cien millones de mexicanos contra la ayuda temporal y muy marginal a varias decenas de miles de mexicanos. Y la deliberación de la razón en favor de liberar el Zócalo sacando a Televisa sería todavía más poderosa si consideramos tres cosas más: Primero, no se le está pidiendo a Televisa que disuelva su centro de acopio, solo que lo traslade a casa de Emilito Azcárraga, el Oblato festivo y báquico del Azteca. Segunda, tener en el Zócalo un centro de acopio no es imperativo bajo cualquier circunstancia, ya emergencia o ya normalidad. Tercera, no estamos en emergencia.

La razón es infalible en sus análisis, no falla. Y en este caso nos pone de lleno frente a la verdad: Televisa ha tomado el Zócalo con el fin de obstaculizar las protestas sociales en torno a las reformas neoliberales del PRI, y así favorecer a éstas y tranquilizar de pasada a su cachorro EPN sustrayéndolo del desgaste político. Y para todo esto, Televisa se está valiendo de su principal oficio: Un camuflaje de hipocresía que, esta vez, consiste en la supuesta ayuda humanitaria a los afectados por los meteoros. Se trata de un oficio macabro y muy añejo de Televisa: Lucro y rapiña sobre la muerte y la desgracia humana, y del cual nos dio muestra magistral una de sus empleadas recién: Laura Bozzo.  

Lamentable que Miguel Mancera, el jefe de gobierno del DF, se esté prestando a este juego inmoral de Televisa que atenta contra el futuro de todos los mexicanos. He dicho en otros apuntes que Mancera está dando demasiados abonos en la parcela de la sospecha sobre su actuación en el sentido de estar suscribiendo cada vez más su voluntad en la forma ilegítima de hacer política en EPN. Y este suceso de su evidente colaboración en la toma del Zócalo por Televisa es un abono más.

Para terminar de mandar a la porra a Televisa con su centro de acopio en el Zócalo, vale decir lo siguiente también.

Dijimos antes que la causa inmediata de la desgracia ocasionada por los meteoros Ingrid y Manuel fue la ausencia de sentimiento de responsabilidad de los priistas. Así lo evidenciaron ellos mismos. Pero la causa mediata y esencial de esto fue la pobreza. Cierto, le garantizo que si usted hace un ejercicio de correlación entre afectados y estatus social, encontrará casi una correlación negativa perfecta entre las dos variables; es decir, a menor estatus social, más afectación; y a mayor estatus menos afectación. Pero sabemos que el PRI es quien ha prohijado esa pobreza en su afán histórico de favorecer al capital privado y a su propia clase política; esto lo demuestra cualquier examen a nuestra historia económica. Y sabemos también que Televisa ha colaborado en esta tarea macabra del PRI desde siempre. Así que hay una grande ironía en esto, y muy macabra y desvergonzada: Quienes generan las causas esenciales de las desgracias humanas en este país, PRI y Televisa, son quienes luego se limpian sus pecados contra la humanidad a través de baños de pureza con un altruismo hipócrita descargado sobre los desgraciados en turno.

Detestables. Simplemente detestables...¿Qué espera Mancera para hacer valer la máxima utilidad pública y sacar a Televisa del Zócalo? 

Buen día. 

Puede leer este artículo también en el diario digital mexicano SDP, donde regularmente publico los trabajos o artículos que usted ve en el acervo de este blog.

Notas de pie:



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