PRI, Díaz Ordaz y la apología del crimen.

Se cumplieron ya 45 años de la masacre de Tlatelolco, un acto criminal que los gestores del Estado mexicano perpetraron contra una multitud de mexicanos libres y pacíficos. El holocausto se da en honor de los intereses de un capital privado en el albor y de una clase política pervertida, hincando, por supuesto, y como siempre, raíces hondas en los intereses de EUA en este país.  

Poco más de un año después de esta verguenza nacional, pináculo del inveterado autoritarismo del PRI, la Changa Díaz Ordaz, el jefe en turno de la banda de asesinos priistas con máscara de políticos, diría lo siguiente en su informe de gobierno a este respecto:

"Asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica, por las decisiones del gobierno en relación a los sucesos del año pasado - la masacre -".

Le dejo enlace a vídeo con ese extracto ( Ver enlace 1 al pie de página )

Ahí tiene usted al jefe de la banda de criminales asumiendo con total desfachatez el multiasesinato que había planeado, orquestado y ejecutado, contra cientos o miles de mexicanos indefensos. Y acto seguido, y como puede ver en el vídeo, la banda ampliada del jefe en turno, de la Changa Díaz Ordaz, conformada por los gestores del estado, desde ministros hasta diputados y senadores, se pone en pie para aplaudir y ovacionar el acto supremo de inmoralidad del gran asesino, y del cual ellos son cómplices directos.

¿Habrá alguien tan ciego y tonto que arguya algo contra este testimonio rotundo del cinismo y la desfachatez en la política priista de siempre? ¿Quiere más muestra de la completa descomposición moral de una clase política cuyo oficio demostrado en los hechos es el asesinato y el saqueo?

Escucho la apología del crimen en los labios monumentales y desagradables de la changa Díaz Ordaz, y tengo que preguntarle muchas cosas. Pero no necesito sus respuestas, porque yo tengo la verdad:

¿Dices que asumes la responsabilidad ética de tu crimen, anciano ignorante?...Por tu ignorancia y por tu maldad natural, por tus incontenibles inclinaciones egoístas, Diablo, porque así te llamas, no te has enterado de que no hay recurso ético-filosófico que te ampare. Cierto, jamás te alcanzará doctrina moral alguna para justificar tu acto criminal porque has roto uno de los productos más genuinos del imperativo categórico, producto indeclinable del que legisla su vida con justicia y moralidad, y fundamento de toda moral imaginable: No matarás...Y tú mataste, lo sabes, lo confiesas, ¡ y a muchos ! Compraste tu felicidad y la de tus socios en el crimen, y la de tus amantes, con la sangre de cientos o miles de mártires. 

¿Dices que asumes la responsabilidad social, anciano ignorante?...Si tu crimen te ha convertido en el acto en enemigo de la sociedad, de los que debías proteger, si tu crimen te ha convertido en enemigo de la promoción de la vida, Diablo, ¿qué maldito resto de sentimiento de responsabilidad moral puedes tener ya para con los demás, para con tu sociedad, si los has asesinado? Toma en cuenta, ignorante, que tampoco puedes tener vínculo alguno de obligación moral con Dios, puesto que ya te lo he dicho, anciano ignorante: Tú has roto el vínculo con la moralidad y con Dios pues has fracturado uno de los principios fundamentales de tu contrato con Él: No matarás. Y así, anciano, al romper tus vínculos con toda moralidad, de hombre te has degradado en bestia por propia mano...y tus socios de la gran banda contigo.

¿Dices que asumes la responsabilidad política, viejo necio?...No te confundas, anciano: El arte de la política es el arte de promover la vida. Y está demostrado, por tus propios actos, por tu propio cinismo, y de manera fehaciente, que tu arte no es la vida, la política, sino el arte del criminal, del asesino, del verdugo, del Diablo: La muerte. 

¿Dices que asumes la responsabilidad jurídica, aciano ignorante?...Me río de ti, y a carcajadas atronadoras. Sí, pobre de ti, anciano obcecado y ciego, Diablo, cobarde. Sí, cobarde, como lo oyes, porque no hay mérito de valor o valentía de varón en tus palabras en tanto los que te podrían juzgar con el martillo de las leyes del hombre, y bien lo sabes, hoy te aplauden desde abajo para festejar tu detestable crimen. Los hombres de la ley son tus siervos malignos, y bien lo sabes. Y toma en cuenta, que no hay más grande cobarde que aquel hombre que asesina a subterfugio, oculto en la penumbra de la noche insomne, y procurando con antelación su impunidad de manos de quienes podrían juzgarle.

¿Dices que asumes la responsabilidad personal, viejo ignorante?...Bien, te la concedo, porque he de decir que el criminal es responsable de la ignorancia que lo lleva a la inmoralidad a tal grado de convertirse en bestia, en Diablo encarnado, y en enemigo jurado de su propia sociedad y de los principios de toda moral y cuyo fundamento último está en Dios. Cierto, tú eres el responsable de tu crimen contra tu propia naturaleza humana, contra la humanidad y contra los principios de Dios.

¿Dices que asumes la responsabilidad histórica?...También te la concedo, anciano necio, porque eso es lo que eres en el texto de la historia real, la de los hombres libres, no en el texto de la historia oficial que mandatan los que imperan en el Estado, y que te emulan cual si fueras un modelo supremo de política: Un criminal. Cierto, así te conocimos, así te conocemos, y así te conocerán los hijos de nuestros hijos en la herencia de nuestra cultura.

En homenaje póstumo a los caídos en Tlatelolco a manos del PRI y sus hombres notables.

Buen día

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Notas:

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