EPN, PRI y la máquina del egoísmo.

¿Quiere saber a qué se atiene en verdad con EPN y el PRI?...Bien, pues déjeme contarle una historia. 

Adam Smith y el Iluminismo ingenuo.

Adam Smith, el fundador de la economía como ciencia, es un producto genuino de la fe optimista e ingenua del Iluminismo del siglo XVIII y su noción de un orden económico en el cual llegan a coincidir "providencialmente", como por arte de magia, el interés privado y el interés público. Smith tiene un precursor en este plano en Bernard Mandeville y su Fábula de la abejas - una fábula donde los bribones se ponen honestos -. La de Smith, pues, se trata de una vieja noción iluminista del mundo económico donde al individuo solo le basta con seguir su interés propio y egoísta para actuar al mismo tiempo, y sin desearlo o buscarlo, como una fuerza en favor del bienestar de todos los demás individuos.

En Smith existe una noción de orden económico tal como si ésta fuera una máquina natural que automática, mecánica y "providencialmente", promueve el bienestar de todos los individuos de una sociedad siempre y cuando se alimente a la misma con individuos que, en el mundo económico, actúan solo en vista de su egoísmo. Y por supuesto que la doctrina de Smith tuvo que concluir necesariamente en la afirmación de que el Estado debe sacar las manos de la economía para no distorsionarla en su funcionamiento y limitarse exclusivamente a cuidar el respeto de los participantes en el juego a las leyes de la gran máquina natural de la economía.

Los críticos del iluminismo económico:

Tiempo después de Smith iría surgiendo una serie sucesiva de pensadores encaminados ya en una corriente de pensamiento extraña a Adam Smith, y que a la postre daría lugar a las ciencias sociales modernas: el positivismo social, y que le darían un vuelco progresivo a la economía demostrando, por diferentes vías, las anomalías del orden económico y, por ende, que éste distaba mucho de ser la máquina natural perfecta y con ajustes automáticos que Adam Smith suponía. Los nombres más importantes en este campo crítico son: Tomás Roberto Malthus, David Ricardo, Carlos Marx y los utilitaristas: Jeremy Bentham, James Mill y James Stuart Mill.

Malthus detecta un problema serio en el modelo de Smith consistente en un desajuste entre la producción - que crece aritméticamente - y la población - que crece exponencialmente -, lo cual termina generando un creciente déficit de medios de subsistencia en las poblaciones humanas. El resto de pensadores coinciden esencialmente en que detectan que la máquina del egoísmo de Smith termina por generar una contradicción insalvable entre los intereses de la clase trabajadora y la clase capitalista; contradicción que luego conduce a una transferencia ilegítima de riqueza e ingresos desde los trabajadores a los capitalistas y al crecimiento incesante de la pobreza y la desigualdad. Carlos Marx es un caso especial donde esa contradicción entre clases es llevada hasta sus últimas consecuencias analíticas en su obra El Capital donde establece dos leyes fundamentales: La creciente precarización de la clase trabajadora y la creciente concentración de la riqueza y el ingreso en cada vez menos capitalistas; algo que, por cierto, describe a la perfección la realidad de nuestro tiempo. 

Todo estos pensadores coinciden en tres cosas: Primera, la máquina económica de Adam Smith es un mito porque la misma no es perfecta ni automática, posee anomalías por contradicciones que devienen del mismo egoísmo. Segunda, dichas anomalías llevarán al quiebre de la máquina económica de Smith si ésta es dejada operando por sí sola. Tercera, la solución a esas anomalías y al quiebre está en la intervención activa del hombre en la máquina del egoísmo de Smith para modificar el orden económico natural a través de fuerzas morales encarnadas en el Estado; se entiende que dichas fuerzas morales se enderezan a moderar o limitar el egoísmo al que apelaba Adam Smith. Y es sobre todo en el punto tres donde reside el carácter positivista de esta corriente crítica, toda vez que las fuerzas morales a las que apelan solo pueden actuar sobre hechos y a través de hechos; en otras palabras, la acción del hombre sobre la realidad económica y social debe seguir el mismo método que la ciencia en general emplea en su acción sobre la naturaleza.

En la corriente crítica, John Maynard Keynes puede ser considerado - al menos así lo veo yo - como una suerte de culminación de todo el saber en esa corriente misma hasta su tiempo, al estilo de un Aristóteles o un Hegel en la filosofía. En efecto, Keynes retoma todo el saber crítico desde Malthus y Ricardo hasta los utilitaristas y pasando por los marxistas, y construye desde ahí su Teoría general. En su obra completa, Keynes nos ofrece de nuevo la visión de la máquina económica del egoísmo de Adam Smith como un mito, como un orden idealizado que contiene anomalías y contradicciones insalvables entre trabajadores y capitalistas que han de conducir a serias y recurrentes crisis de subconsumo o sobreproducción y que solo pueden ser remediadas con la activa intervención del Estado en la máquina económica del egoísmo de Smith. El lector puede darse cuenta que, cuando hablamos de Keynes, hablamos de un hombre de cuño positivista.

En el caso de Carlos Marx hay una salvedad. Este pensador consideró que las fuerzas morales de la sociedad que limitan el egoísmo a través del Estado solo son un paliativo o remedio temporal porque, para él, las contradicciones del capitalismo han de conducir necesariamente a la quiebra final y definitiva del capitalismo. En esencia, la diferencia fundamental entre Keynes y Marx solo está en que el primero no considera al capitalismo como dotado de un carácter fatal y el segundo sí lo considera destinado a desaparecer en el desarrollo de la historia.

La edad de oro del capitalismo:

El crack económico del 29 del siglo XX y la gran crisis que le siguió, la más grande conocida hasta entonces en toda la historia del capitalismo, terminó por dar la razón a toda esa corriente crítica. Por fin quedaba claro que la máquina económica del egoísmo de Smith era un mito, que poseía contradicciones intrínsecas, y que solo podía terminar en crisis generales. Esto fue lo que llevó a un político visionario como Franklin D. Roosevelt a corregir el orden económico vigente hasta entonces para poner en acto en el New Deal las recomendaciones de la corriente crítica que se habían encarnado para ese entonces en la Teoría General de John Maynard Keynes. Y fue a partir de este suceso que el capitalismo conoció su mejor época rindiendo luego sus mejores frutos: Estabilidad, crecimiento notable, innovación, industrialismo, bienestar general y atenuación de desigualdades; en otras palabras, gracias al milagroso empalme de Keynes y Roosevelt, el mundo conoció por fin la gloria del capitalismo en el Sueño Americano que todos buscarían emular.

El neoliberalismo: Origen y decadencia.

En la era Reagan-Tatcher, apenas entrada la cuarta parte del siglo XX, el mundo sufrió un vuelco en materia económica. De estar en un mundo económico con un orden bipolar, dividido entre dos nociones opuestas de economía, una capitalista - EUA - y otra socialista - ex Unión Soviética -, y cuya data era tan vieja casi como el mismo siglo, pasamos a un mundo económico bajo el primado único del neoliberalismo. Y fue así que el mundo capitalista asistió a una segunda transformación interna: Si la primera había ido desde la máquina económica de Smith al keynesianismo, esta segunda, que data de la era Reagan-Tatcher, va desde el keynesianismo al neoliberalismo.

Pero resulta que la historia nos ha puesto ya en un nuevo orden económico con dos ejes. Por un lado, EUA con el modo neoliberal, y por el otro lado el eje eurasiático - China y Rusia - con un modo keynesiano extremado, con salientes marxistas, o con un modo marxista atenuado por el keynesianismo, como usted lo quiera ver. En una artículo pasado - Siria y el crepúsculo de EUA - dijimos que la guerra de Siria, con la reculada de EUA y el triunfo diplomático del eje euroasiático en el pico de la tensión de las armas químicas, nos puso de un golpe en el umbral de ese nuevo orden que ya se venía gestando desde años atrás. Y lo cierto es que, en ese nuevo orden global, vemos dos rostros diferentes en los dos ejes, como veremos enseguida. 

El neoliberalismo representa a un mundo en crisis y decadencia donde las constantes son: Estancamiento, crisis, endeudamiento, no ahorro, desempleo, desmantelamiento del Estado de bienestar, concentración de la riqueza y el ingreso crecientes, pobreza creciente, tensión social y política y violencia. Tome el caso de México como ilustración con su largo estancamiento y con su club de magnates de orden global al lado de sus más de 60 millones de miserables, o el caso de EUA, o el de la Europa occidental completa. Hoy en día, cada norteamericano está endeudado en un monto tal que es imposible esperar que paguen esa deuda algún día; situación que deriva de dos vicios neoliberales de ese país - EUA - consistentes en especular en lugar de producir y en consumir más allá de lo que puede producir. Sabemos, además, que EUA es el principal deudor de China, y que si China se decide a reclamar su dinero invertido en bonos del tesoro de un golpe, EUA simplemente se hunde por completo. No olvide tampoco, por ejemplo, que el mundo neoliberal acudió poco tiempo ha a la peor crisis del capitalismo en la historia; crisis de la cual no logramos salir todavía y por más recursos que se le inyectan al gigante moribundo: EUA. 

Recién la Cruz Roja ha dado datos estremecedores en torno a alguno de los golpes del neoliberalismo sobre la población en Europa. Nos dice la Cruz Roja lo siguiente (Ver enlaces 1 y 2 al pie de página ): Europa se hunde en una profunda pobreza, desempleo masivo, exclusión social y desigualdad debido a la crisis económica. 43 millones de europeos no pueden comprar alimentos porque carecen de medios para hacerlo, lo cual ya no es ni siquiera pobreza, sino indigencia, en tanto que 120 millones de europeos corren el riesgo de caer en la pobreza. Y entre los países en esta situación dramática hay una mezcla de antiguos países socialistas y países de viejo cuño capitalista, como Italia, España, Grecia e Irlanda.

En el otro lado, en cambio, el eje euroasiático está dotado actualmente de una inercia significativa de crecimiento y expansión con los beneficios derivados en materia de bienestar y estabilidad social, económica y política. Mientras EUA puja para endeudarse más no obstante que ya acumula una deuda impagable, mientras Europa occidental se hunde en la crisis, en la decadencia, y en la ruptura interna por la negativa de las dos economías poderosas de la zona - Alemania e Inglaterra - para seguir subsidiando a los quebrados, el eje euroasiático se expansiona y se consolida en su zona y en torno a la columna vertebral del transiberiano que va creciendo a todo vapor y prometiendo conectar a ese eje con Europa occidental con grandes beneficios comerciales.  

La conclusión es clara: Una vez más la experiencia nos demuestra dos cosas: Primera, que la máquina económica del egoísmo de Smith - ahora bajo la máscara del neoliberalismo - es un mito, y que, cuando dejada sola trabajando, conduce a la quiebra del orden económico, social y político de un país. Segunda, que cuando el orden económico de un país se ciñe a la economía crítica - Malthus hasta Keynes -, progresa y se expansiona con los beneficios añadidos en materia de bienestar y estabilidad en todos los órdenes.

Idealismo económico en el neoliberalismo:

Como veremos más adelante, el neoliberalismo es un retorno al modelo de Adam Smith solo en teoría. En realidad, ese retorno es solo una máscara. Sin embargo, para seguir en la critica del neoliberalismo, asumamos que sí es un retorno real al modelo de Adam Smith. Cierto que conserva el instrumental del marginalismo moderno en economía - positivismo -, pero en sus fundamentos filosóficos y dogmáticos es eso: Un retorno a Adam Smith. Pero sucede que los neoliberales terminan con este retorno asumiendo posiciones absurdas que van desde un vulgar relativismo hasta una suerte de vulgar idealismo extremado, que siempre fue grato a los viejos tiranos prusianos y alemanes.

De entrada, y solo de entrada, los prosélitos neoliberales, al negar en redondo y sin fundamento la evidencia empírica acumulada por la corriente crítica de la economía, se ven obligados a afirmar la gran máquina económica del egoísmo de Smith - el interés privado que se traduce automáticamente en bienestar general - tal como si fuera una verdad necesaria y a priori, una verdad que es necesariamente verdad independientemente de los hechos en contra, que la contradicen. Esto ya pone a los neoliberales en la condición de un idealismo extremado y muy vulgar porque niegan toda realidad y verdad a los hechos.  

Luego, cuando esos prosélitos del neoliberalismo son confrontados a los crudos e inhumanos resultados de su doctrina, terminan escudándose con varios recursos sofísticos. Y como en esto hay una gran variedad de recursos a la mano, le cito solo dos. El primer recurso de escape de los neoliberales es apelar a una versión pervertida del viejo principio protagórico que dice: "El hombres es la medida de todas las cosas...", que no es sino puro relativismo. De tal modo que, si usted le dice a un neoliberal: "¿Ya ves los nefandos e inhumanos resultados de tu doctrina?", él le dirá: "Yo solo veo progreso y bienestar para todos". El segundo recurso de escape es el convertir a la economía de una ciencia para la felicidad de los hombres en una ciencia para la belleza de los datos macroeconómicos, y cuya norma de belleza consiste en mantenerlos dentro de ciertos rangos mensurables y con independencia de la suerte que ocurra a los hombres y su sociedad. Pero una vez que los neoliberales asumen a la economía como una ciencia para la belleza de los datos macroeconómicos, la convierten en una ciencia por y para los números, que no son entes reales, sino entes abstractos. Y en ese momento los neoliberales pasan otra vez al vulgar idealismo económico cuya única utilidad radica en justificar la realidad de la sociedad humana en todos sus aspectos, tanto los males como los bienes, y con el fin puesto en la belleza de los números macroeconómicos. Y es así que, si usted le dice a un neoliberal: "Tu política económica de equilibrio fiscal y de privatizaciones solo ha generado pobreza", éste le responderá lo siguiente: "Pero no tenemos inflación, tenemos mucho empleo y estamos creciendo".

¿Ya ve la fuga de la realidad humana en el mundo ideal de los locos neoliberales?

Neoliberalismo y charlatanería:

Pero en el fondo sabemos que el supuesto retorno a Adam Smith de los neoliberales solo es una máscara que oculta su verdadero rostro: Mentira traducida en sofistería que va en contra del espíritu de la ciencia moderna.

Cierto, la realidad es que el neoliberalismo no es una doctrina económica ni una corriente de pensamiento económico. Ni siquiera puede ser considerado como eclecticismo económico con visos pragmáticos. En estricto sentido, el neoliberalismo solo es un programa de propósitos y sus acciones conducentes dictados por un grupo de corsarios de orden global cuya voluntad está enderezada a un solo fin: El saqueo y la posterior destrucción de los Estados-Nación que habían surgido fortalecidos en la era del New Deal de Roosevelt. Pero es ese mismo carácter de "programa de acción" lo que le confiere luego la cualidad de ser un conjunto de juicios falsos porque se afirman cosas - juicios - que no se adhieren a la realidad factual o que son contradictorias entre sí. Y el ejemplo más rotundo de esta contradicción lo tenemos en el siguiente hecho recurrente del neoliberalismo: Al tiempo que propugna por la vuelta a Adam Smith con la consecuente retirada completa del Estado de la economía, exige a cada Estado que ya ha sido intrusionado el intervenir en la economía para absorber las pérdidas empresariales para luego transformarlas en pérdidas sociales a cargo de los contribuyentes - recordar FOBAPROA en México y más recientemente en los países europeos en la crisis que corre hoy en día por allá -.  

Queda claro, pues, que el neoliberalismo es un programa de acción en el que cabe todo pronunciamiento teórico o dogmático que impulse el saqueo y la destrucción de los Estados-Nación en provecho de los grupos de capital que lo diseñan y lo comandan, y por mas contradictorios que parezcan esos pronunciamientos. De esta forma, no posee el carácter de inteligibilidad que requiere una doctrina o corriente de pensamiento.

EPN y PRI en el marco del neoliberalismo:

Bien, le narré esta historia real a grandes rasgos para ayudarle a saber qué es el neoliberalismo y cuáles son sus pretensiones. Creo que esto le basta para saber a qué atenerse con EPN, PRI, PAN y PRD Chucho, que hasta ahora son las principales fuerzas que han promovido al neoliberalismo en este país. Por la experiencia acumulada y por lo visto aquí, usted ya sabe que todo lo que en este país camine por ahí, por el neoliberalismo, ha de llevarle necesariamente a los siguientes resultados: estancamiento, crisis, pobreza, desigualdad, tensión social y violencia.

Esos resultados ya están a la vista y en proceso expansivo en nuestro país desde que arribó el neoliberalismo en la década de los ochentas del siglo XX con De la Madrid y Salinas. El avance de este cáncer maligno es hasta ahora imparable y ya va en sus últimos episodios. EPN y PRI han sido impuestos desde la casa del gran poder para culminar esa tarea de saqueo y destrucción nacional, y las consabidas reformas de EPN, tan alabadas por los medios afines a él, no son sino los últimos peldaños de la escalera, que son por cierto los más relevantes. 

La máquina económica del egoísmo de Smith ya tumbó en este país muchas fuerzas morales que en el pasado concretaron en el Estado grandes logros de bienestar para los mexicanos. Con la reciente reforma laboral esa máquina infernal ya derribó las fuerzas morales que concretaron derechos laborales de los trabajadores mexicanos volviéndolos de un golpe a una fase histórica preindustrial. En esto incluya a los trabajadores del SME, SNTE y CNTE. Pero lo peor está por venir porque EPN y PRI han puesto ahora a esa máquina del egoísmo de Smith con la mira puesta en la joya de la corona: El petróleo de los mexicanos, aunque no ya en especie, sino a través de su variable económica relevante: La renta petrolera. Y con esto, EPN y PRI pretenden derribar la más alta y poderosa fuerza moral que el pueblo mexicano haya puesto en acto en lo que va de historia posrevolucionaria. Y lo más sorprendente es que EPN y PRI han tenido la audacia de intentar financiar esta expropiación del patrimonio energético de los mexicanos en favor de las trasnacionales con un castigo fiscal a los bolsillos de los mexicanos, que no son sino los mismos expropiados, a través de su consabida reforma fiscal.

Hemos finalizado esta larga historia y le pregunto algo: Si ya sabe a lo que le tira con las reformas neoliberales de EPN y PRI, ¿qué espera para hacer algo a fin de obstruir este proceso? ¿Permanecerá sentado viendo pasivamente cómo lo saquean hasta dejarlo como un borrego completamente esquilmado y a merced de un futuro incierto?

Si no hace nada, cuando esté esquilmado y sienta frío no se queje gritando y gimoteando: "¡ Me volvieron a engañar !", porque esto no es propio de una persona adulta. 

Buen día.

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