EPN y el sofisma del boom petrolero.

Aclaración al lector: 

Uso una de las varias nociones de "sofisma", la más tradicional, que consiste en lo siguiente: Argumentar para tratar de hacer pasar cosas que son falsas o solo probables tal como si fueran verdaderas y necesarias. Cuando digo "necesarias" me refiero a que las cosas tienen que ser como se afirman y no de otra forma. Esta técnica de argumentación es la que viene usando el PRI en casi todo el contenido de sus discursos para soportar sus reformas, que en lenguaje sencillo y llano significa una sola cosa: La técnica de la mentira.

Esta técnica mentirosa de argumentación suele hacer una petición de principio: Que antes de todo usted conceda que las premisas, o los principios de los que parte toda la argumentación, son ciertas, indudables. Solo de esta forma la trampa retórica y falaz de los priistas funciona para meterle a usted en el saco del engaño.

Repasando dos sofismas energéticos del PRI:

En el anterior artículo analizamos dos sofismas priistas para desentrañar la mentira oculta en ellos: El sofisma de la propiedad del petróleo y el sofisma de la renta petrolera ( Ver enlace 1 al pie de página)

En el sofisma de la propiedad del petróleo los priistas le hacen a usted la siguiente petición de principio: La sola propiedad del petróleo garantiza que la renta petrolera de los mexicanos seguirá siendo de los mexicanos. Y aceptado ese principio por usted como cierto, luego los priistas le lanzan la siguiente argumentación engañosa: Como la reforma energética no privatizará ni una gota de petróleo, entonces la renta petrolera seguirá siendo de los mexicanos, todo seguirá igual. 

La trampa es obvia para el que tiene alguna cultura económica mínima. Ya vimos en el anterior artículo que no basta la propiedad estatal del recurso llamado petróleo para maximizar la renta petrolera en favor de los mexicanos. Por el contrario, la maximización de la renta exige, además de la propiedad estatal del recurso, el control estatal de todo el proceso de transformación del recurso natural en valor económico - renta, ingreso neto, ganancia o utilidad - en forma de dinero, que es lo que nos da poder de compra para adquirir los bienes y servicios que necesitamos los mexicanos. Y vimos que la reforma energética de PRI busca precisamente expropiar buena parte de ese proceso de transformación en favor de las transnacionales, lo cual se reflejará en una merma considerable de la renta petrolera de los mexicanos.

En el sofisma de la renta petrolera los priistas le hacen a usted la siguiente petición de principio: La renta petrolera "seguirá" siendo de los mexicanos. Y aceptado ese principio por usted como cierto, luego los priistas le lanzan la siguiente argumentación: Como la reforma energética "seguirá" dejando la renta petrolera en manos de los mexicanos, luego la reforma energética no es privatizadora.

La trampa es obvia hasta para el más hosco de entendimiento. Vimos también en el anterior artículo que la trampa del PRI aquí consiste en usar el concepto "renta petrolera" de manera tramposa, ateniéndose solo al concepto en abstracto y pasando por alto su esencia real, que es una relación cuantitativa, numérica. En efecto, si usted toma el concepto "renta petrolera" en abstracto, como palabra, sin contenido objetivo, por supuesto que tendrá que concluir que los priistas tienen razón en su afirmación porque hasta ahora nadie ha propuesto, ni los priistas mismos pese a su avaricia, que desaparezca la "renta petrolera" de los mexicanos. Sin embargo, sabemos que el concepto "renta petrolera" hace referencia objetiva a una cosa: la cantidad de ingreso neto en dinero que queda como ganancia a los mexicanos por su participación en el mercado petrolero. Vimos que este concepto real de la "renta petrolera", que es el importante, sí que se verá mermado en cantidad una vez que la reforma energética del PRI se ponga en vías de hechos y PEMEX tenga que pagar utilidades a las transnacionales del ramo. Vimos que eso implicará una mema cuantitativa de entre el 40 % y el 60 % de la renta petrolera actual y potencial de los mexicanos. Vimos que eso tiene un costo alternativo elevadísimo para los mexicanos que se puede cuantificar como el valor económico de todos los bienes y servicios que los mexicanos tendrán que dejar de consumir para pagar esas utilidades a las transnacionales. Y vimos también que la transferencia comercial de un bien público, como es la renta petrolera, a manos de privados es clarísima y demostradamente un acto de: Privatización.

La realidad del petróleo en el mundo actual:

Antes de pasar a desentrañar la mentira contenida en el más importante sofisma de EPN y el PRI en la reforma energética, que yo llamo "El sofisma del Boom petrolero de EPN", creo que es necesario dar una repasada ligera a la situación del recurso petróleo en el mundo. A eso nos abocaremos enseguida.

El pico de Hubbert:

Hacia mediados del siglo XX, un geofísico de la universidad de Chicago, empleado en la compañía petrolera Shell, y de nombre Marion King Hubbert, diseñó un modelo matemático para describir el comportamiento de la producción en la industria petrolera que tomaba como restricción principal una realidad que todos tenemos por costumbre pasar por alto: el petróleo es finito. En general, el modelo establece que la producción de un yacimiento petrolero típico sigue una ruta típica que implica una fase inicial de crecimiento exponencial de la producción, seguido por un pico o meseta de máxima producción, para terminar luego con una fase de salida donde la producción decrece rápidamente y a tasa exponencial. Para el modelo el proceso de producción cesa cuando se alcanza el punto de no viabilidad económica del yacimiento, que es el punto donde el yacimiento rinde un barril de petróleo o menos por cada barril de petróleo invertido. 

Hubbert ajustó los datos históricos de la producción petrolera en EUA a su modelo y, en el año de 1956, presentó sus pronósticos anunciando que los EUA alcanzaría el “Pico del petróleo” - la máxima producción después de la cual viene el declinamiento y el cese - hacia el año de 1971. Pero, como suele suceder en estos casos, la comunidad científica, compañías petroleras y gobierno estadounidense, no pusieron gran atención a este anuncio considerándolo una desmesura de Marion. Sin embargo, apenas entrando la década de los años setenta del siglo XX sucedió que las cosas se ajustaron a los pronósticos de Hubbert. En efecto, los EUA entraron a una fase de máxima producción donde, pese a los mejores esfuerzos de la industria, la producción no incrementó en términos netos. Todo indicaba que se había cumplido la “profecía” de Hubbert con un error de tan solo un año. Y por supuesto que aquel evento profético armó revuelo en la industria y la comunidad científica y no pasó mucho tiempo para que Marion fuera llamado por un comité del senado de los EUA para que explicara lo que estaba pasando en el mundo real.

Desde entonces ya no se discute si el modelo de Hubbert es correcto o no, porque ya se da por aceptado. El punto polémico del asunto es el momento en el tiempo en que la industria petrolera mundial alcanzará su pico para empezar luego el declive hasta llegar al cese.

El mundo ya está en el pico petrolero y México ya lo pasó:

Desde que Hubbert acertó en sus pronósticos, su modelo es la norma en los estudios globales o por países en este tema. Los estudios más realistas permiten afirmar que la producción mundial de petróleo está en la vecindad del pico petrolero. Entre éstos, algunos dicen que estamos por arribar a él, otros que ya estamos en él, y otros que ya lo pasamos y que estamos iniciando la fase de declive. En este caso hay desacuerdo sobre el año específico del pico. Unos dicen que fue en el 2000, otros que poco antes, otros que entre 2000 y 2015. Los estudios más optimistas, como los de la OCDE, proyectan el pico poco más allá del 2020. Sin embargo, debe aclararse que ese optimismo deviene de un supuesto irreal en sus modelos: Se hacen proyecciones al consumo actual, cuando en realidad el consumo de petróleo crece a tasa exponencial, lo cual acelera en mucho el agotamiento del recurso y acorta los tiempos de viabilidad económica y agotamiento.

En la siguiente gráfica titulada "El Pico de la extracción" se plasma la producción mundial de petróleo convencional, no convencional - pesados y de aguas profundas -, de regiones polares y GNL, desde 1930 e incluyendo proyecciones hasta más de allá del año 2040. Ahí se observa todo el proceso al que hacía alusión el modelo de Hubbert incluyendo el pico de extracción – la parte más alta de las curvas que parecen montañas – que se localiza entre 2010 y 2015. Y a partir de ahí, del pico, las proyecciones son a la baja en la producción mundial a una tasa exponencial.



En el caso de México hay acuerdo en los estudios en que el pico petrolero ocurrió en el año 2004 y que para este momento - año 2013 - ya estamos en la fase de declive irreversible de la producción. Y eso lo puede ver en la siguiente gráfica que expone a los países que ya alcanzaron y pasaron su pico petrolero. Usted puede ver ahí cómo esos países han ido entrando en el pico y pasándolo desde inicios de los años setentas del siglo XX – caso de EUA -. Se anuncia que Kuwait y Arabia Saudita alcanzarán el pico entre 2013 y 2015. Vea también el caso de México: Ya pasamos el pico de producción y estamos en la fase de declive.


En la siguiente gráfica usted puede ver el comportamiento histórico de los descubrimientos de yacimientos petroleros, una proyección de los futuros descubrimientos – en rojo – y el comportamiento histórico de la producción a nivel global. Como usted puede ver, desde mediados de la década de los años 80 estamos en una brecha negativa en la que la producción está por encima de los descubrimientos, y donde esa brecha se va ampliando conforme pasa el tiempo con un crecimiento exponencial en la producción y una caída irreversible en las reservas. Todo esto significa que el consumo mundial de petróleo hace una merma neta en las existencias porque éstas no se restituyen por completo, y donde todo apunta a que esta merma irá creciendo con el tiempo hasta el final agotamiento económico del recurso.


Algún lector podría tratar de sacudirse la realidad diciendo algo como: “Bueno, según veo, no hay motivo para preocuparse porque las proyecciones en las gráficas indican que seguiremos teniendo petróleo por varios decenios más”...Error de juicio.

Los efectos económicos de la escasez de petróleo:

Por supuesto que el mundo seguirá teniendo petróleo por varios decenios más aunque hayamos alcanzado el pico de extracción o producción. Sin embargo, el problema es que no necesitamos esperar al agotamiento económico total del petróleo para tener problemas económicos a resultas de esto. En efecto, los problemas se dan desde el momento en que alcanzamos el pico para empezar la fase de declive porque es a partir de ese momento que entramos a la fase de escasez creciente del recurso y su encarecimiento creciente. Y no olvide para esto que el crecimiento económico es altamente dependiente de la oferta de energía barata; de tal forma que, si el petróleo escasea cada vez más y sus precios se disparan, luego el crecimiento se encarece y, por consecuencia, luego se inhibe.

Ahora bien, este efecto inhibidor del petróleo cada vez más escaso y caro sobre el crecimiento económico no puede ser resuelto por los países acudiendo a la importación del recurso porque, como ya dijimos, es un fenómeno global, total, no localizado o focalizado. En general, como ya vimos arriba, los principales países productores ya entraron y/o ya pasaron su pico de extracción.

Los indicios del problema ya están a la vista:

Si nos atenemos a las prescripciones de la teoría económica, un precio alto y creciente del petróleo significa un estimulo de ganancias extraordinarias que incentiva a los productores a aumentar su producción para acceder a esas ganancias extraordinarias, lo cual luego, y a la vuelta de cierto tiempo, incrementa la oferta y lleva al precio del petróleo a bajar y a retornar a su nivel de equilibrio. Sin embargo, los datos nos muestran que eso no ha sucedido en el mundo real. En efecto, el precio promedio del crudo pasó de 38.35 dólares por barril en 2004 - tomando como dato el contrato Brent - a 111.63 dólares por barril en 2012, lo cual significa que el precio de 2012 fue 2.9 veces mayor que el precio del 2004. Sin embargo, como usted puede ver en la gráfica siguiente, en ese mismo lapso de tiempo - 2004 y 2012 - la oferta total de petróleo crudo + condensados ha oscilado en una banda de una amplitud de apenas 5 %. Estamos hablando de una meseta donde la oferta se mantiene prácticamente estable en su tendencia a lo largo de 8 años, sin repuntar ni decaer de manera significativa. 


La anomalía es clara: Mientras los precios aumentan sin parar, la oferta no responde, no aumenta. Esto, contra lo que prescribe la teoría económica.

Es evidente que la oferta global de crudo está siendo determinada por algo que está más allá del precio, de las fuerzas de mercado. Y es claro que esa fuerza determinante es la escasez creciente del petróleo, de tal modo que, pese a los incrementos de precio, la oferta ya no puede crecer por la misma escasez creciente y se mantiene en esa banda del 5 %.

En la gráfica siguiente vemos que, en el mismo periodo que va de 2004 a 2012, los gastos globales en nuevos proyectos de petróleo saltaron de 300 billones de dólares a 600 billones de dólares. De entrada, esto significa que los productores sí han respondido al estimulo de los incremento en precios para tratar de obtener ganancias extraordinarias. Sin embargo, este incremento del 100 % en el gasto global en nuevos proyectos no se ha reflejado en aumentos significativos en la oferta global. Recuerde que la oferta se mantuvo dentro de la meseta del 5 % para el mismo período - ver gráfica anterior -. 


Si bien es cierto que este crecimiento notable en los gastos en nuevos proyectos respondió a las mejores expectativas de ganancias que ofrecen los precios crecientes, los resultados de los mismos proyectos fueron malos, pobres, magros. Y estos resultados magros y pobres solo pueden responder a una mayor dificultad para obtener petróleo, lo cual nos habla del problema que nos ocupa: Escasez creciente del petróleo.

Todo lo anterior nos permite creer que ya estamos en el pico mundial del petróleo y que ese pico se comporta como una meseta donde la producción se mantiene prácticamente estancada, sin poder crecer de manera significativa pese al estímulo de los precios crecientes. Es una situación donde las empresas productoras invierten muy fuerte, no ya para aumentar la oferta global, sino para sostenerla y que no decaiga. Y recuerde que esta oferta global es resultado del aporte de todos los países productores, tanto los que ya pasaron el pico y reportan decrementos anuales de producción, como es el caso de México, como los que están en el pico y como los que están por entrar en el pico y que por el momento reportan crecimiento anual de producción.

La siguiente gráfica de la EIA es muy importante. En esa gráfica se hace una proyección a futuro sobre cómo irán declinando todos los proyectos petroleros conocidos y ya en operación en el año 2009. Como se puede ver ahí, la proyección es que todos esos proyectos pasarán de ofrecer 85 millones de barriles de crudo por día en 2012 a solo 45 millones de barriles de crudo en el año 2030. Pero ésta baja sensible de la producción no es toda la tragedia porque usted debe tomar en cuenta, además, que el consumo o demanda mundial de crudo crecerá tal como lo indica la línea azul creciente en la gráfica, lo cual reportará para el año 2030 un faltante de entre 43 millones de barriles de crudo al día - con una tasa de declinamiento anual en la producción de 4.08 % - o hasta de 60 millones de barriles de crudo por día - con una tasa de declinamiento anual en la producción de 6.5% -. 


Ahora bien, el indicio más claro en torno a que ya estamos en el umbral de esa caída irreversible en la producción no lo da precisamente el hecho de que los países productores de petróleo están acudiendo cada vez más a la explotación del petróleo no convencional. Y esto tiene sentido económico porque a medida que el precio del petróleo escale cada vez más, se hará rentable la explotación de yacimientos de petróleo no convencional cuyos costos son elevados. En el caso del no convencional de aguas profundas, por ejemplo, se estima que el costo anda rayando los 50 ó 60 dólares por barril.

Con todo, el ir hacia la explotación del petróleo no convencional no resuelve el problema económico de fondo porque un petróleo más caro y de menor calidad energética, como es el caso del no convencional, encarece el crecimiento económico y lo inhibe.

El sofisma del Boom petrolero de EPN y el PRI:

Nuestro paradigma económico del derroche gira en torno a la necesidad del crecimiento constante, al infinito; necesidad que exige, a su vez, de energía creciente, al infinito, y a precios accesibles. Es precisamente esta lógica absurda y contradictoria de nuestro paradigma económico - se requiere de energía infinita a precios accesibles - la que nos ha llevado a esta trampa del petróleo: un petróleo cada vez más escaso y caro, porque, como ya hemos visto, la realidad del petróleo es que es un recurso finito, limitado. Y supongo que la trampa ya está a la vista del lector: El consumo crece exponencialmente, las inversiones en nuevos proyectos crecen colosalmente, la producción de crudo no crece y se estanca, los precios se incrementan sin parar, y las reservas decrecen. En suma:  Situación de escasez creciente del petróleo. 

Toda esta trampa mortal deviene de un problema: Los seres humanos tenemos la muy arraigada creencia en torno a que los recursos naturales, como son el petróleo y el agua para consumo humano, son infinitos, ilimitados. Esta creencia se refleja luego en hábitos de consumo que son completamente derrochadores de esos recursos. Y resulta que el sofisma del Boom petrolero de EPN usa precisamente de esta creencia equivocada en la mayoría de nosotros: El petróleo es infinito. 

En efecto, en el sofisma del Boom petrolero de EPN los priistas le hacen a usted la siguiente petición de principio no manifiesta: El petróleo es tan abundante en México que podemos aumentar la producción y las reservas a nuestro antojo. Y aceptado ese principio absurdo como cierto por usted - el petróleo es muy abundante o inagotable -, ese partido pasa luego a proponer lo que ya EPN nos dijo en su iniciativa de reforma energética (Ver capítulo II.4, de los "Beneficios esperados", página 15, de la iniciativa de reforma energética que EPN):

1. Incrementar la producción de petróleo, de 2.5 millones de barriles diarios actualmente, a 3 millones en 2018, así como a 3.5 millones en 2025.

2.- Lograr tasas de restitución de reservas probadas de petróleo y gas superiores al 100%. Ello significa que el incremento de la producción estaría acompañado del descubrimiento de igual o mayor volumen de reservas.

Mentiras y más mentiras de EPN y el PRI. Como ya vimos en este apunte, el mundo ya está en su pico petrolero y en el umbral del declinamiento imparable de la producción. Es un mundo del petróleo con reservas que decrecen, con producción que se estanca, con precios que escalan sin parar y con inversiones masivas que no logran hacer repuntar la oferta. Y peor todavía: Es un mundo del petróleo en decadencia donde México es puntero en la decadencia porque nuestro país ya pasó su pico hace años. En este sentido, lo que propone EPN en cuanto a producción es solo remotamente plausible en el corto plazo, en el boom inicial de la exploración y la producción. Cierto, es posible que las nuevas inversiones generen un repunte pasajero en la producción, pero esto solo será un "chipote" anómalo de repunte que no alcanzará a compensar la tendencia declinante del país en la producción.  

Si ya se pronostica que para el año 2030 habrá un déficit mundial de petróleo que rayará los 60 millones de barriles al día - más de la mitad de la demanda mundial actual -, ¿cómo diablos pretende EPN aumentar la producción de manera sostenida hasta llegar a 3.5 millones al día, precisamente cinco años antes del gran déficit? Y lo peor: ¿cómo pretende EPN lograr la desmesura de restituir reservas al 100 % o más durante todo ese tiempo?

La única forma en que usted podría creer en las absurdas promesas de EPN y el PRI es asumiendo que el petróleo es infinito o que México está en los primeros albores del siglo XX, cuando la industria petrolera todavía no alcanzaba a madurar y apenas comenzaba su ascenso por la curva de producción de Hubbert. Pero cuando nos ponemos frente a la realidad del petróleo en el mundo actual, la que ya describimos en este documento, lo único que podemos concluir sobre las promesas de EPN y el PRI en materia de reforma energética es lo siguiente: Mentiras que van en la panza de una talega sellada de ilusiones que pretende servir de anzuelo seductor para los mexicanos ingenuos y hacer posible el consenso en torno a la reforma energética privatizadora.

EPN y la quiebra de la nación:

La realidad actual del petróleo nos indica que es el momento de proceder a una administración racional y muy austera de nuestro resto de petróleo. En esto, la previsión del futuro colapso del petróleo, que es inevitable, debiera llevarnos a usar de los beneficios de dicha administración - la renta petrolera - sobre todo para buscar las rutas posibles de reconversión energética de México a fin de que nuestro país pueda sortear los retos que vienen en este sentido a futuro. Pero si la realidad exige a todo político cuerdo lo anterior, resulta, en cambio, que la reforma energética de EPN y el PRI se apunta a una política volumétrica consistente en maximizar producción en el corto plazo sin cuidar precio; es decir, una estrategia para el completo derroche del recurso petróleo en el corto plazo. Y en este sentido, se puede prevenir que, de pasar la reforma energética de EPN y el PRI, éstos solo lograrán adelantar la fecha de caducidad económica del recurso petróleo para nosotros, lo cual luego nos pondrá en un serio predicamento en un mundo en crisis energética. 

Pero los agravios a la nación por parte del PRI no paran ahí porque esta estrategia para el derroche y la quiebra de la nación será a costa de privatizar una parte importante de nuestra renta petrolera en favor de las transnacionales; algo que, como ya vimos al principio, nos reporta un gran costo de oportunidad a todo los mexicanos: Sacrificios y más sacrificios para nuestro ya de por sí muy pobre nivel de vida.

Buen día.

Puede leer este artículo también en el diario digital mexicano SDP, donde regularmente publico los trabajos o artículos que usted ve en el acervo de este blog.

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