El meteoro y la tumba de Laura Bozzo.

No entro a enumerar los datos del saldo trágico de este asunto de los meteoros Ingrid y Manuel porque, lo confieso, ni siquiera los conozco con precisión. Sé que los muertos ya rebasan el centenar y los damnificados se cuentan por decenas de miles. Y no conozco esos datos porque me abstengo hasta ahora de entrar en detalles de las noticias en este apartado porque me causa náuseas meter la nariz en ese mundo en virtud de la gran trama de mentiras de los políticos y, especialmente, por los pestilentes episodios de ostensible rapiña comercial por parte de algunos empresarios y medios, entre los que destacan, para variar, Televisa y TV Azteca. Así que solo dejo el calificativo del asunto en lo que ya conocemos todos: Trágico y fatal.

Por el momento hablaré aquí, en este apunte, de la rapiña de las televisoras y dejaré para el siguiente artículo mis comentarios sobre el deplorable papel de los políticos en esta caso.  

Cuando hablo de rapiña sobre la tragedia me refiero a una cosa: La ola de publicidad moralina de algunos medios como Televisa y TVAzteca enfocada a lucrar directamente con la desgracia de las gentes afectadas para abonar en la imagen empresarial, el poder de mercado, el poder político y, por miserable y crudo que parezca, hasta en la misma ganancia económica. 

No hace ni un par de días le señalaba eso a unos amigos mientras veíamos el noticiero de la Lola Ayala. En esa emisión, la Lola nos recetaba una letanía ético-comercial muy exhortativa en los siguientes términos, y ya casi al punto de las lágrimas:

- Mexicanos - nos decía Lola Ayala -: Compremos todos los productos de Genoma Lab para ayudar a los damnificados.

Pero el pináculo de la rapiña televisiva sobre la desgracia ajena y la muerte se ha encarnado en la histérica de la caja de lo banal y maestra consumada en la promoción de la decadencia cultural: Laura Bozzo. En efecto, todos hemos atestiguado que, desde que la naturaleza disparó el gatillo para descerrajar la tragedia en ciertas regiones del país, la dichosa Laura Bozzo se dio a la tarea muy propia de una histérica víctima de la fantasía frenética: Transmutarse de locutora de quinta en la adalid de los desgraciados y desventurados por obra y gracia de los meteoros, lo cual le podría ganar de paso el justo mote de: La Lady Meteoro. Y por supuesto que, los que no nos chupamos el dedo, comprendemos perfectamente bien que la función de la Laura Bozzo en esta metamorfosis tipo Marvel responde a un mandato supremo de sus patrones televisivos, Emilio Azcárraga y Bernardo Gómez, a fin de que éstos cumplan metas que hincan su interés en asuntos que trascienden más allá del simple sentimiento de responsabilidad moral frente a los desafortunados, como son: Ventas, audiencia, imagen, poder de mercado, legitimidad moral ante la audiencia de ignorantes y los "rescatados" por la Lady Meteoro, con la consecuente amplificación de posibilidades clientelares para seguir imponiendo títeres políticos en las zonas afectadas vía PRI o PVEM. Y vaya que nos ha quedado constancia que, a la Laura Bozzo, o Lady Meteoro, no le ha temblado la mano en eso de poner en vías de hechos los mandatos de sus patrones para luchar por la justicia usando de recursos públicos del Estado de México...y todo pese a su muy delicado estatus de inmigrante en este país.

¿Qué montaña de basura es ésta? No andemos por las ramas, hablemos sin ambages, y llamemos a las cosas por su nombre: Estas actitudes de los medios, que solo pueden calificarse de rapiña delictiva sobre la muerte y la desgracia ajena, rompen de entrada con dos condiciones de la acción moral auténtica: Primero, la ausencia de jactancia y de interés por el prestigio que puede otorgar el acto moral. Segundo, la incondicionalidad del acto o el cumplimiento del acto única y exclusivamente por un estricto sentido del deber. En otras palabras, lo que hacen los medios en todo esto se está realizando con otros propósitos o móviles que sobrepasan y anulan por completo el valor intrínseco del acto mismo - ayudar a un desvalido -, como son: Jactancia, vanidad, prestigio, dinero, poder.

Pero por si fuera poco, si no bastara con la pudrición moral de las televisoras en este asunto, resulta que, al cierre de las últimas noticias, nos hemos enterado que la Laura Bozzo, la Lady Meteoro, la Lady Verduras, ya víctima del histrión histérico, cerró con broche de oro retando vulgarmente a la mexicana que la exhibió en sus indecentes arbitrariedades con toda objetividad y que solo puede ser calificada como una dama de la inteligencia y el pulcro decir: Nuestra Carmen Aristegui. Y note el lector lo que digo respecto de la finísima Carmen Aristegui: "Nuestra". Sí, me refiero a esa excelente mujer con un sentido de pertenencia, que sé comparte la mayoría de los mexicanos, porque estoy hablando de una compatriota notable y brillante que nos obsequia gratuitamente el orgullo de saberla mexicana y que, pese a poder descollar en cualquier lugar del mundo, permanece entre nosotros. Y lo cierto es que estas virtudes que distinguen a doña Carmen Aristegui son cosas que Laura Bozzo no puede acariciar ni en sus sueños más logrados porque su mundo real, su ser, el de Laura, se reduce a la penumbra de los escenarios decadentes de quinta categoría cuando medidos en respeto a la dignidad humana.

De cierto que en este episodio del reto a doña Carmen, Laura Bozzo, por su propia estulticia, cumplió en su propio ser una importante máxima confuciana a cabalidad: Cuando vayas en busca de venganza, antes de partir cava tu propia tumba. En efecto, una vez que Laura se atrevió a retar a una dama que se ha ganado a pulso el respeto de muchos mexicanos por su probada legitimidad moral, como es doña Carmen Aristegui, Laura cavó su propia tumba sin que la dama mexicana le ayudara en nada para ese efecto. Y esto puede constatarse ya de manera fehaciente en la implacable ola de repudio popular a esta mujer irascible y arbitraria en las redes sociales al grito de: #FueraLauraBozzodeMéxico.

Este tipo de suicidios tontos, como el de Laura Bozzo, solo pueden ser producto de una corta y muy limitada inteligencia lógica y emocional; cortedad que luego se refleja en incontinencias múltiples como es la que ya vemos en Laura Bozzo: Fácil cesión de espacio a la furia frenética de la ambición y la vanidad. Y en esto no demerita si Laura accedió a un nuevo mandato de sus patrones, porque esto solo significaría que ya hablamos de tres tontos que cavan su propia tumba antes de partir a cobrar venganza contra Carmen Aristegui: Laura Bozzo, Emilio Azcárraga y Bernardo Gómez.

Buen día.

Puede leer este artículo también en el diario digital mexicano SDP, donde regularmente publico los trabajos o artículos que usted ve en el acervo de este blog.

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