Manlio Fabio Beltrones y la demagogia despistada.

Ahora Manlio Fabio Beltrones se lanza contra AMLO acusándolo de tratar de agradar a las galerías con sus pronunciamientos en contra de la reforma energética y con su llamado a la movilización popular (Ver enlace 1 al pie de página) En automático Manlio califica a AMLO de demagogo. Luego Manlio subraya esto en otras declaraciones donde hace referencia implícita a AMLO en el siguiente tenor:

“Siempre estaremos expuestos a que la demagogia y los planteamientos dogmáticos estén presentes, pero desde ahora lo queremos decir: ni una gota de petróleo está sujeta a la privatización. Esta es una reforma modernizadora y transformadora, no privatizadora” (Ver enlace 2 al pie de página)

El que es blanco de tez acusa al que es negro de tez de "negro". El que es listo acusa al tonto de "tonto". El que es virtuoso acusa al pecador de "pecador". El que es bueno acusa al malvado de "malvado". El que es veraz acusa al mentiroso de "mentiroso". Todo esto se da de acuerdo a la regla básica de la coherencia que nos dice que lo que se dice en el discurso debe tener consecuencia con los hechos. Cristo mismo hizo referencia a esta antiquísima regla en el ámbito del ethos cuando dijo: "El que esté libre de pecado..." Y sentado esto, me veo obligado a afirmar que Manlio Fabio se asume como un político científico en tanto se ha dado la libertad y el derecho de calificar a AMLO como un demagogo que le habla a las galerías.

Asumir esto de Manlio es forzoso porque en el ámbito del discurso político solo hay de dos sopas: o se es demagogo o se es científico. Y como Manlio acusa a otro - AMLO - de demagogo, nos vemos forzados a concluir que él se tiene por político científico. Y aclaro que por político científico debe entenderse a aquel político que en su discurso se ciñe a la verdad según los criterios de la ciencia moderna; verdad que, por lo demás, puede ser demostrada en cualquier momento.

Trataremos de indagar si Manlio Fabio es un político científico o si solo es un demagogo. Para indagar esto necesitamos analizar el discurso de Manlio en sus elementos. Y para hacer esto necesitamos antes definir criterios que nos digan qué es un político científico o bien un político demagogo. Usaré el criterio del demagogo, y para esto me valdré un tanto de uno de los grandes especialistas en retórica, como fue el filósofo George Campbell, para adelantar una definición moderna del demagogo, que por lo demás se identifica bastante bien con la antigua definición que nos daba Platón.

Diré, pues, que el demagogo es aquel político que se vale de la fantasía de los ciudadanos en una democracia con el único fin egoísta de ganar su voluntad y adhesión y abonar con ello al poder político de sí mismo, de su partido y de su clase social. Cuando hablo de fantasía, me refiero a que el demagogo solo busca estimular la imaginación de los ciudadanos a través de los deseos y los miedos incluso hasta el grado de llevarla más allá de las fronteras de lo racional, objetivo y plausible. A su vez, diré que los instrumentos básicos del demagogo para este efecto son dos: La retórica, o el ars dicendi, y la propaganda.

Ahora bien, en el caso del demagogo tenemos que referirnos a la noción de la vieja retórica sofística tal como la entendían el mismo Platón - Diálogos Gorgias y Fedro - y siglos más tarde alguien como Heinrich Gomperz. En otras palabras, tomaremos a la retórica como el arte del buen decir o del decir declamatorio que, no pudiendo demostrar nada a un auditorio porque no tiene correlato con la verdad, solo puede persuadir valiéndose de la imaginación y la fantasía del que escucha.

Bien. Ya teniendo ahí los criterios, procedo a analizar el caso de Manlio Fabio Beltrones.

Hace rato dije que Manlio afirmó que AMLO, en este caso de la reforma energética, le está hablando a las galerías, que no es sino la parte más alta del teatro conocida como gallinero, y que es el lugar que ocupa la prole, la plebe, en los espectáculos teatrales. Si usted hace una analogía de la sociedad asumiéndola como un teatro, Manlio está afirmando con esto que AMLO actúa como demagogo porque le habla a la prole o a la plebe de la sociedad con el fin de estimular su imaginación a través de la sospecha, la duda y el miedo, en torno a la reforma energética. Pero en este caso estamos presenciando una actitud prejuiciosa de Manlio porque se atreve a afirmar esto sin tener las pruebas fehacientes de lo que dice, toda vez que la intencionalidad de AMLO o su móvil al hablar es solo un dato de su conciencia. Manlio podrá tener sospechas de que AMLO habla a las galerías, pero esto solo quedará en eso: Sospecha; sospecha que no lo autoriza de manera alguna a afirmar que AMLO le habla solo a las galerías.

Manlio también habló. Y a menos que hable solo, habla porque le habla a alguien o a algunos, que no son los reporteros, por supuesto. Yo también tengo amplias sospechas de que Manlio le está hablando solo a lo que él mismo designa como "las galerías", al gallinero, que no es sino la plebe de la sociedad. Y sospecho que lo hace para ganar su adhesión estimulando la imaginación del gallinero, de la plebe, a través de los deseos desmedidos y las esperanzas vacuas en torno a la reforma energética. Esto me permite calificar a Manlio Fabio como un demagogo. Si yo afirmara esto de Manlio estoy cierto que muchos lo creerían sin tener yo que demostrarlo, especialmente los que no simpatizan con Manlio y con el PRI. Sin embargo, como solo sospecho esto con máxima verosimilitud, y como no quiero incurrir en el mismo error de prejuicio en que incurre Manlio al afirmar que AMLO habla a las galerías, diré que Manlio le habla a todo el teatro, a toda la nación, desde los que ocupan plateas - clasemedieros - hasta los que están en el gallinero - plebe, prole, populacho -, y pasando por los amigos y socios del PRI y el PAN, que están en los palcos abalconados - clases privilegiadas -.

Tomo ahora una parte de lo que dijo Manlio para seguir nuestro análisis. No es necesario ser muy extensivo en esto. Y es así que Manlio nos dijo lo siguiente:

- Enrique Peña Nieto cumplirá su compromiso de presentar una propuesta de reforma energética de avanzada, que nos permita mejorar el crecimiento económico, generar empleo y con esto también tener mejores ingresos en el futuro, para bienestar y beneficio de la nación ( Ver enlace 2 al pie de la página)

Lo dicho aquí por Manlio se circunscribe por competo a lo ya dicho por EPN durante meses y meses y que Luis Videgaray amplió un poco más en una reciente conferencia de prensa sobre los indicadores de pobreza de CONEVAl. Todo se reduce a un pronunciamiento que opera como cebo seductor para que los ciudadanos del gallinero muerdan el anzuelo de las reformas priistas, especialmente la energética, y que se reduce a la afirmación de las siguientes relaciones de causalidad necesarias, pero que solo son fantasías y ficciones económicas en la mente de los priistas y panistas: Si se aprueban las reformas del PRI, luego habrá más inversiones y más empleo; luego habrá más crecimiento económico sostenido y suficiente - 5 % o más -; y luego habrá más ingresos para todos y menos pobreza. Y si seguimos por ese camino, empieza a operar un círculo virtuoso donde México un día será un país sin pobres, próspero y feliz.

Seductor anzuelo, sin duda alguna. Infinitamente seductor porque se da en un país donde prima la pobreza y la desesperación de decenas de millones por llevarse al menos un mendrugo de pan a la boca. Pero se trata de una mentira muy inhumana porque busca avivar una falsa esperanza en los mexicanos, especialmente en los miserables, a fin de que se adhieran a las reformas priistas.

No demostraré aquí esta mentira del PRI, que ahora pronuncia Manlio, porque en un artículo anterior titulado "Luis Videgaray y la democratización de la pobreza" (Ver enlace 3 al pie de página ) me di ya a la tarea de demostrar que en esta materia no existen ni las varitas mágicas ni las máquinas institucionales perfectas para el logro de la prosperidad y la felicidad que el PRI nos pretende vender a través de una falsa burbuja discursiva de esperanza. Remito al lector a ese artículo si desea constatar esto.

En efecto, ahí demostré básicamente lo siguiente: Que el crecimiento económico, siendo una variable, es incierto, plausible, verosímil, pero no necesario y cierto como pretenden dibujarlo los priistas; que el crecimiento económico, por sí mismo, es insuficiente y muy limitado para acabar con la pobreza de un país; que el crecimiento económico se ve todavía más restringido en su potencial contra la pobreza si no va acompañado de políticas redistributivas; que las más importantes políticas redistributivas a nuestro caso son una política impositiva progresiva - que grave en proporción a la riqueza y el ingreso -, una política laboral justa - que frene la grave precarización del salario y el trabajo en México -, y una política asistencialista legítima y de gran calado - libre de sesgos partidistas y suficiente -; que en ciertas condiciones perversas y distorsionadas de la economía, como es el caso de México, el crecimiento económico puede incluso revertir su relación de causalidad con la pobreza para pasar de ser un atenuador de la misma a un promotor;  y que un país como México, donde la mayoría de los ciudadanos existen en estado de miseria, no puede aspirar a ser próspero, justo y feliz mientras no ataque las causas directas de la pobreza.

Demostré ahí también que las reformas del PRI, antes que procurar esas políticas redistributivas que potencien el crecimiento, las omiten y llegan incluso a proponer políticas que alentarán la mayor concentración de la riqueza y el ingreso y la pobreza: Política impositiva regresiva - IVA -; reforma laboral que alentará más la precarización del salario y el trabajo; reforma energética que ahora va por la precarización de la renta petrolera - repartir a las trasnacionales lo de los mexicanos - y del precio de mercado - política volumétrica sin cuidar el precio -; y políticas asistencialistas pobres, absurdas, ilegítimas e inhumanas.

Ahí mismo, en ese apunte (3), mostré cómo una de las causas fundamentales de la pobreza en este país es la política deliberada y consciente que el PRI, y luego del PAN, han establecido, sobre todo desde 1976, para precarizar el salario mínimo y al trabajo; pérdidas del trabajo que solo se han traducido en ganancias extraordinarias, crecientes e ilegítimas en favor del capital privado, especialmente de los corporativos empresariales. Y vimos ahí también que, pese a esto, las reformas priistas, lejos de remediar este problema crucial que dota de perversidad manifiesta a nuestro sistema económico, lo exasperan o exacerban - reforma fiscal y laboral -. 

Concluí en ese apunte diciendo que si se me pedían dar una probabilidad de verdad a la "frase afortunada" de Videgaray y Rosario que afirma que: "Para menor pobreza, mayor crecimiento económico", yo solo diría que le doy cero probabilidad de verdad. Asimismo, dije que si me atenía a los hechos solo podía decir que es de máxima verosimilitud que esta oferta del PRI solo se traducirá en crecimiento mediocre y errático aparejado con una mayor precarización de los trabajadores mexicanos en favor de las ganancias del capital, lo cual redundará en una situación de mayor desigualdad y pobreza.

Pero afirmar las cosas como lo hace el PRI en este caso, es decir, afirmar cosas que son solo remotamente plausibles tal como si fueran cosas necesarias y ciertas, o afirmar cosas que son contrarias a lo que muy plausiblemente puede suceder en realidad, es una mentira en redondo. Y es una mentira en redondo que, como dijimos antes, está apuntada a tratar de despertar esperanzas desmedidas e irracionales en los mexicanos ordinarios y en una multitud de millones de miserables a fin de ganar su adhesión a la causa de las reformas priistas. Y esto, señores, solo tiene un nombre según los criterios que hemos establecido al inicio: Demagogia. 

Por otro lado, y a saber, jamás hemos escuchado que Manlio o cualquier otro priista o panista se manifiesten siquiera de pasada contra el proceso histórico de precarización del salario y el trabajo de los mexicanos. Y si este dato de la realidad nos dice que a Manlio y demás priistas y panistas no les interesa combatir la pobreza y promover el bienestar general, ¿hay razones para creerles cuando nos dicen que les urge que se apruebe la reforma energética porque quieren combatir la pobreza y promover la prosperidad y el bienestar general? Si jamás han atacado el problema de la pobreza a través de su causa directa - precarización del salario y el trabajo-, ¿se puede creer que ahora sí quieren combatirla apelando a un recurso de política - reforma energética - que no tiene conexión directa con el problema? Si están promoviendo reformas - laboral y fiscal - que han de exacerbar la causa de la pobreza - precarización del salario y el trabajo -, ¿se puede creer que quieren combatir la pobreza con la reforma energética?

Como es ya evidente, estamos en esta caso ante una actitud inválida de los priistas porque se trata de una postura incoherente, inconsecuente con la realidad. Y esto solo es más y más y más demagogia.  

Ya nos queda claro que Manlio Fabio se porta, al menos en este caso, no como un político científico, sino como un demagogo. Y esto desautoriza a Manlio en el terreno moral para calificar a AMLO de demagogo. Y dejaré para el siguiente artículo algo que no era parte de este trabajo: Indagar si AMLO es realmente un demagogo en este caso, como dice Manlio. Abordaré esto para tratar de saber si las palabras de Manlio contra AMLO tienen fundamento objetivo, o si solo son una extensión de su postura demagógica que busca de manera falaz atacar a la persona - AMLO - y no así a las razones de la persona.

Buen día.

Puede leer este artículo también en el diario digital mexicano SDP, donde regularmente publico los trabajos o artículos que usted ve en el acervo de este blog.



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