La reforma energética es una mentira.

Hoy platicaba con mi abuela a la hora de la comida. Es una mujer muy anciana, pero muy lúcida y de mente aguda. Es mujer dura y recia, de lenguaje brutal a veces. Y siendo paisana del Centauro del Norte es natural que sea prosélita devota de éste.

- ¿Cómo está eso de la reforma energética, chavo? - me preguntó mi abuela mientras comíamos -.

Y una vez que le expliqué a grandes rasgos...

- O sea que los gringos y los europeos...

- Las transnacionales, abuela - corregí al paso -.

- Da lo mismo, chingao - dijo mi abuela meneando el tenedor en el aire -. O sea que esos cabrones van a venir a meter lana a la industria del petróleo dizque para modernizarla y toda la cosa. 

- Lo cual, como te dije, solo significa que quieren que PEMEX saque más y más petróleo.

- ¿Como cuánto?

- Lo que se pueda. Hasta el infinito si es posible.

- Y a cambio nos dan chambita. 

- Ajá.

- ¿Y es de gratis? Porque si es de gratis, pos órale, chavo. El jale está bueno.

- No, claro que no es gratis, abuela. De cada peso de ganancia por venta de petróleo, ellos se maman su ganancia. 

- ¿Y cómo de cuánto hablamos?

- No te compliques: 50 % para ellos y el otro 50 % para nosotros. Aunque puede ser más para ellos si cuentas movidas chuecas, que siempre las hacen. Y estando el PRI y el PAN de por medio, jura que habrá movidas chuecas a raudales.

- Claro, claro. Como que está probado que son una gran banda de ladrones. Y bien lo decía el Tata Lázaro Cárdenas respecto de las transnacionales que dices: Siempre hacían trampas los culeros.

- ¿Ya comprendiste?

- Vamos resumiendo, chavo: Esto significa que por darnos chambitas nos quitan la mitad de nuestra lana del petróleo.

- Efectivamente. 

- Está cabrón, chavo. 

- Y está peor la cosa. 

- ¿Por qué?

- Porque los gringos vienen por el petróleo también para pujar más en eso de inundar el mercado mundial con el producto, lo cual puja a su vez para ayudar a abaratarlo o por lo menos a contener la subida de su precio.

- Nada tontos. Los precios han estado que vuelan. 

- Ajá. 

- ¿Y eso en qué diantres les ayuda a ellos?

- Los gringos, abuela, para hacer crecer su economía necesitan de recursos naturales que no poseen en suficiente cantidad. Uno de esos recursos, y el más importante, es la energía. Y creo que es claro que para ellos un petróleo más barato o más frenado en sus precios implica un crecimiento más accesible y más barato.

- Te entiendo. Y eso significa que vienen a México a chingarnos por todos lados, ¿no? 

- Ajá.

- Y nosotros quedamos como sus pendejos una vez más.

- Pero con chambita.

- ¡ No hables como esclavo, muchacho !

- ¡ Esclavo !

- Pero además es chamba mal pagada. ¿No tú mismo decías hace días que los salarios mínimos en México son de los más bajos del planeta, incluso por abajo de Centroamérica?

- Tienes razón, abuela. Es largo de explicar el asunto, pero lo cierto es que el trabajo en México es trabajo precario, inhumano, abaratado al máximo.

- Y resulta que la chamba mal pagada durará mientras los cabrones se acaban los recursos. Porque cuando se acaben, se acabó la chamba mal pagada.

- Y agárrate, abuela, porque está peor la cosa...

- ¡ Peooooor !

- Supón que los gringos sí extraigan mucho petróleo en México y luego inunden el mercado. Supón que esa ola de oferta de petróleo sea de tal magnitud que sí logre bajar el precio del mismo a nivel mundial...

- Eso también es bueno para nosotros - interrumpe mi abuela -.

- No estaría tan seguro de eso.

- ¿No?

- Recuerda que las empresas no transfieren precios disminuidos de insumos en forma de precios disminuidos de productos finales. Normalmente los internalizan en forma de ganancias extraordinarias en su beneficio...

- Claro. Yo haría lo mismo si tuviera un changarro - interrumpe mi abuela -. Si bajan los precios de mis insumos, me chingo esa baja en ganancias. De pendeja le paso el beneficio a los consumidores.

- Y como así funciona el mercado real, eso permite esperar que la baja en los precios del petróleo, si se da, solo se refleje en ganancias crecidas para las empresas, pero no en precios menores para nosotros.

- Estamos de acuerdo, chavo.

- Por otro lado, la disminución en los precios del petróleo traerá una disminución del 50 % de la renta del petróleo que nos queda al final. Recuerda que a estas alturas de nuestro ejercicio, los gringos ya se mamaron la otra mitad de un jodazo gracias al PRI.

- O sea que otro chingazo sobre nosotros.

- Y al haber menos renta petrolera por las ganancias de los gringos y por los precios del petróleo disminuidos o frenados, menos lana para el gasto público. Y al no haber lana suficiente para el gasto público, entonces...

- Nos lleva la chingada a todos. Nos morimos de hambre.

- O te incrementarán los impuestos, abuela.

- ¡ Más impuestos !

- Y para allá va la cosa.

- ¡ Cómo !

-  ¿Por qué crees que el PRI quiere aumentar el IVA al mismo tiempo?

- Sí, ahora entiendo. De ahí piensan sacar la lana para cubrir el boquete que dejen los gringos con su jale "modernizador".

- Exacto.

- Como quien dice - concluye mi abuela -, nosotros pagaremos las chambitas que nos vienen a ofrecer a cambio de llevarse una gran tajada de la renta del petróleo y energía barata. Luego también cubrimos los boquetes de su saqueo. En suma, el asunto es de gratis para ellos y nosotros los mexicanos venimos pagando todo. Somos los jodidos en este juego. 

- Corrección: No todos los mexicanos saldrán jodidos.

- ¿No?

- El IVA es un impuesto regresivo porque afecta más a los pobres que a los ricos. Si van a incrementar el IVA para tapar el boquete que dejen los gringos, ¿quién lleva el costo?

- Los jodidos. 

- Que son a los que van a poner a chambear más, según ellos; porque eso está en veremos.

- Me lleva la chingada: Aparte de ponernos a jalar más, nos van a exprimir los bolsillos.

- Exacto.

- ¡ Esto es una mamada !...¡ Una mentira del PRI y el PAN !

- Ajá.

- ¿Y qué piensas hacer, muchacho? 

- ¿Yo?

- Sí, tú. 

- Nada. Supongo que nada.

- ¡ Cómo que nada !

- El gobierno dice que somos unos inútiles que necesitamos de los gringos para sacar el petróleo.

- ¿Y tú lo crees?

- Supongo que sí.

- ¿Me estás diciendo que supones que eres un pendejo?

- Si el gobierno lo dice...

- Bendito sea Dios con estos mexicanos de segunda - se lamenta mi abuela -. Cómo hace falta en este país mi general Pancho Villa para que ponga en orden a esa banda de ladrones. 

Silencio. Mi abuela sigue picoteando sobre su plato con el tenedor y meneando la cabeza en señal de una profunda decepción. Así termina de comer, se pone en pie, va al fregadero y lanza un suspiro, para luego decir con un dejo de desconsuelo:

- Y todo por la mentada modernizada del PRI y el EPN. 

El silenció continúa apenas rasgado por el sonido del chorro de agua en el fregadero. Al poco tiempo la abuela vuelve a reflexionar en voz alta:

- Sería mejor que no modernicen a PEMEX. Que la dejen como está.

- Pásame un vaso de agua, abuela, porque los chilaquiles están que pican en serio.

Moraleja: No todo cambio apunta hacia el bien. A veces los cambios nos llevan al abismo. 

Buen día.

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