PRI, Ivonne Ortega, y el petróleo como religión.

En una entrevista reciente para este diario, Ivonne Ortega, secretaria general del PRI, nos dijo que "la reforma energética es una necesidad de Estado muy difícil de explicar".

La palabra "explicación" hace referencia al acto intelectual mediante el cual se desenrolla lo que estaba enrollado, se desenreda lo que estaba enredado, se ordena lo que estaba desordenado, se aclara lo que era brumoso o confuso, o se hace patente lo que estaba solo latente. Todos los tipos de explicación existentes - deductiva, probabilística, teleológica o genética - tienen en común el buscar responder a la siguiente pregunta: "¿Por qué?". ¿Por qué esta cosa es tal como es? ¿Por qué esta cosa sucede tal como sucede? O bien: ¿Por qué los mexicanos debemos vender nuestra renta petrolera a las multinacionales del petróleo?

Si para Ivonne la reforma energética del PRI es muy difícil de explicar en el porqué central- el señalado arriba -, luego entonces esto se debe a una o varias de las siguientes causas: O la reforma energética es un misterio, o la reforma energética es una cuestión muy complicada para el intelecto, o los mexicanos sufrimos de una idiotez genética que nos impide comprender el asunto, o los que quieren explicar la reforma energética - los priistas - son los tontos que no saben explicar, o la reforma energética es una mentira que debe ser camuflada como misterio indescifrable.


La reforma energética no es un misterio:

Una aporía sin solución o un acertijo o problema insoluble, son misterios. Y son misterios porque no hay técnica de indagación posible que permita resolverlos. Y como el misterio no puede ser jamás explicado, nadie puede ser convencido de un misterio y sí solo persuadido por fe. Pero la reforma energética no es un misterio. Es un problema porque tiene sus porqués que pueden ser resueltos con técnicas de indagación. La misma Ivonne está en este mismo camino al decirnos de la reforma energética que: "Sus contenidos son técnicos". 

La reforma energética no es un tema complicado para el intelecto:

Hay temas que son confusos y complicados para el común de la gente por ser poco intuitivos. Normalmente, en este caso hablamos de temas: muy abstractos por estar alejados de la experiencia inmediata del día a día - los extremos de lo muy pequeño y muy grande en relación al hombre, en palabras de Pascal -, que contradicen nuestras percepciones inmediatas - el heliocentrismo, por ejemplo -, que parecen contradecir los principios lógicos de nuestro pensamiento - principio de indeterminación en la física cuántica, por ejemplo -, o que solo pueden ser explicados deductivamente - demostración matemática -.  

La probabilidad y la teoría del muestreo - una de mis profesiones - nos dan un ejemplo claro a este respecto. Esto, porque al común de la gente le resulta muy difícil comprender el hecho de que a partir de una muestra probabilística de elementos de una población se puedan inferir con alguna certidumbre algunas cualidades de interés para esa misma población. Pero algo peor ocurre con la teoría cuántica en la física en tanto es una ciencia probabilística y de la indeterminación -. Y todo esto es tan poco intuitivo que parece magia, no ciencia. Y es tan increíble la supuesta magia, que luego es tomada por algunos como vulgar charlatanería.

Pero en el caso de la reforma energética no hablamos de cosas abstractas, o que contradigan nuestras percepciones y principios de pensamiento, o que solo pueden ser explicadas deductivamente - matemáticamente -. Por el contrario, con la reforma energética hablamos de una cosa muy concreta - petróleo - que está al nivel de nuestras percepciones habituales y que es convertida en fenómeno económico por las mismas conductas económicas que asumimos cada uno de nosotros en el día a día frente a cualquier otra mercancía. Desde esta perspectiva, los procesos generales de administración - producción, venta, consumo - de la mercancía petróleo son tan intuitivos y accesibles para cualquiera que pueden ser comprendidos a la perfección por el más humilde vendedor ambulante de tostadas cuando el asunto se le explica debidamente y con claridad. 

Dejaré para el siguiente artículo la explicación del petróleo como fenómeno económico. Veremos ahí que el asunto es sencillo por estar fundamentado en fenómenos referentes a nuestras conductas económicas del día a día. 

Los mexicanos no somos idiotas...y esto incluye a los priistas:

El teorema de Pitágoras es poco intuitivo. Me refiero a su comprensión en el "porqué" y el "cómo", no a su aprendizaje por macheteo. Se trata de un asunto abstracto y complicado para el común de los mortales. Sin embargo, el filósofo Sócrates fue capaz de echar mano de ese teorema para llevar con simples preguntas al ignorante esclavo de Menón a demostrar que aumentando al doble los lados de un cuadrado se obtiene un cuadrado con el cuádruple de área. Y poco importa saber si esto sucedió o no, porque lo esencial en esto es que si usted toma el mismo método de Platón en este diálogo es capaz de lograr que un humilde vendedor ambulante de tostadas le demuestre lo mismo que demostró el esclavo de Menón. 

Así que hasta que alguien me demuestre lo contrario, me resisto a creer que los mexicanos formen una legión de idiotas a tal grado que sean incapaces de comprender asuntos mucho más intuitivos que el teorema de Pitágoras, como son el petróleo como fenómeno económico y la reforma energética, ya bien por su cuenta, o ya bien cuando se les explica con sencillez y claridad. De igual forma, no creo tampoco que los priistas sean tan idiotas como para ser incapaces de explicar a la gente un asunto tan intuitivo y sencillo como del que hablamos. Y créame que yo tendría por estúpido a aquel priista que se atreviera a decir que se necesita revivir al sabio Sócrates para que venga a explicar la reforma energética a los mexicanos.

La reforma energética es una mentira inconfesable:

A lo largo de los cerca de tres años que llevo de escribir en este diario he lanzado una buena cantidad de escritos donde he demostrado que la reforma energética es una mentira en sus dos versiones: Calderón y EPN. Los juicios emitidos en esos escritos son aplicables a las dos versiones por igual porque, en esencia, se tratan de lo mismo: vender la renta petrolera al mejor postor. Pero he demostrado ahí que la reforma energética, además de ser una mentira, ofende dos exigencias fundamentales de la ciencia vigentes desde tiempos de Galileo: objetividad mensurable y previsión.

He demostrado que la reforma energética carece de objetividad porque se trata de una construcción fundada en ficciones económicas sin correlato objetivo y que contravienen los datos objetivos de la experiencia acumulada en la historia económica del país en la era del neoliberalismo, especialmente en el apartado de las privatizaciones. Y no habiendo correlato objetivo, se da por demostrado en automático que la mensurabilidad está en el vacío.

He demostrado también que la reforma energética es una mentira muy irresponsable por ser una locura de atentado contra la vida toda vez que recomienda la orgía del derroche de un recurso finito en el hoy cuando los datos referentes al mismo recurso recomiendan el ahorro intensivo, el sacrificio, y la previsión de muy largo plazo. En otras palabras, cuando el verdadero saber - previsión - nos indica el ahorro y el sacrificio para el mañana, EPN nos sugiere la orgía del derroche para el hoy. Y he dicho hasta el cansancio que esta actitud del priismo y el panismo no se llama ciencia, sino ignorancia y muy irresponsable.

Las incoherencias de Ivonne Ortega:

Ivonne Ortega expresó que la reforma energética era una cuestión difícil de explicar por su carácter técnico. En esto incluso afirma que a ellos mismos como políticos les "cuesta trabajo entender" el asunto no siendo especialistas. Sin embargo, si le cuesta trabajo entender los porqués de esto - la explicación -, no tiene duda alguna ni dificultad a la hora de afirmar que es "innegable que México necesita una reforma energética", que "es una necesidad de Estado", y que está segura de que "los beneficios de la reforma serán amplios y se reflejarán en mejorías en la calidad de vida de todos los mexicanos". Y la cosa se pone peor cuando nos dice que está hablando "sin conocer la propuesta de reforma energética".

Las preguntas obligadas son obvias: ¿Cómo se puede estar absolutamente convencido de la necesidad de algo si cuesta trabajo entender los porqués de ese algo? Por otro lado, si se desconoce algo, ¿se puede estar absolutamente convencido de las bondades de ese algo que se desconoce? ¿No es preciso conocer antes algo para poder afirmar o negar cosas de ese algo?

Ivonne Ortega es una mujer experimentada en la política. Ha tenido cargos públicos que exigen una nivel de inteligencia normal y algunas virtudes como la de la perspicacia y la agudeza. Hoy en día es secretaria general del PRI. Y por todo ello es inverosímil que no conozca la reforma energética del PRI, y mucho más inverosímil que no tenga la capacidad intelectiva para comprender a cabalidad sus porqués y sus cómos siendo que son cuestiones accesibles hasta para un ciudadano ordinario. Así que si volvemos al sentido común, no podemos sino tomar las incoherencias de Ivonne como síntoma de un problema mayor.

El PRI y el petróleo como religión:

La realidad es que el discurso de Ivonne no es sino una saliente más de una estrategia que el PRI está siguiendo con mucha insistencia recién y que busca lograr los siguientes efectos deseados por ellos en usted: Primero, tratar de hacerle creer que asuntos muy intuitivos como el petróleo y la reforma energética son cuestiones inextricables, abstractas, insondables, complicadas, difíciles de comprender y de explicar. Segundo, que usted debe renunciar por ello a toda pretensión por entender, deliberar y decidir sobre  estas cuestiones inalcanzables, dejando esa tarea "complicadísima" en manos de la junta de supuestos sabios priistas encabezada por Luis Videgaray. Tercero, que renuncie a sus dudas y desconfianzas en el tema porque las mismas surgen de su incapacidad para comprender el asunto; incapacidad que le lleva incluso a ver cosas malas donde solo hay cosas buenas.

En suma, en esta estrategia el mensaje del PRI es el siguiente: Solo los sabios priistas encabezados por Luis Videgaray tienen acceso a la ciencia de la verdad en torno a lo que más le conviene a usted para la promoción de su vida en cuanto ente social. Es la pretensión por establecer el primado del intelectualismo sobre la voluntad en el ámbito de la política. 

El primado del intelectualismo sobre la voluntad en las doctrinas políticas nos ha dado grandes y muy admirables utopías centradas en aristocracias intelectuales. Recordar para esto tan solo a Platón, Tomás Campanella y a Tomás Moro. Sin embargo, la historia nos ha demostrado que esta pretensión utópica a la que ahora se entrega el PRI en materia de reformas, siempre ha desembocado en un despotismo cruel fundado en una ilusoria superioridad intelectual de los gobernantes sobre la masa del pueblo, a la cual se asume de paso como una masa de ignorantes. Se trata de despotismos camuflados de ilustración que solo han sido origen de los más grandes arbitrariedades y males que haya visto la historia hasta nuestros días, y de los cuales el fascismo alemán e italiano de la primera mitad del siglo XX es solo un botón de muestra. Pero además, la historia nos ha demostrado que ni los mismos filósofos citados antes pudieron concretar jamás ni un ligero esbozo de su sueño. Todos, sin excepción, sucumbieron ante la realidad política. Platón se libró varias veces de morir a manos de los mismos políticos que tomaba como potenciales reyes filósofos. Alguna vez fue vendido incluso como esclavo por uno de sus alumnos políticos. Campanella hubo de vivir entre persecuciones y presidios que fueron resultado de la malicia y traición de aquellos mismos políticos que él elegía como posibles sabios constructores del gobierno teocrático para la religión universal. Y bueno, Tomás Moro murió decapitado a manos de su propio padrino político por obstruir su febril pasión por las mujeres: Enrique VIII.

Y por increíble que le parezca, los priistas asumen en esto de las reformas una posición religiosa y utópica en tanto que preconizan poseer la única ciencia de la verdad que ha de resolver los problemas sociales. Convierten en esto su reforma energética en una suerte de religión mistérica, al estilo de la de Eleusis o de la sociedad pitagórica, porque afirman que su dichosa ciencia verdadera solo es accesible a los sabios priistas iniciados. Y sentado lo anterior, van luego hacia la pretensión de establecer la reforma energética a manera de religión civil cuya verdad revelada no es objeto de explicación y compresión, sino solo de fe, de creencia cuyo testimonio radica en la palabra de los sabios iniciados que, para ese entonces, deberán ser tenidos como vicarios, apóstoles y profetas de la utopía llamada Econocracia.

Pero lo cierto es que la experiencia acumulada y los hechos nos demuestran que solo se trata de un despotismo priista que busca camuflarse de religión y utopía. En efecto, se trata solo de la arbitraria voluntad del PRI por vender la renta petrolera de los mexicanos al mejor postor y sin importar que los mexicanos no estén de acuerdo. 

Buen día.

Puede leer este artículo también en el diario digital mexicano SDP, donde regularmente publico los trabajos o artículos que usted ve en el acervo de este blog.

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