EPN, Luis Videgaray, y el Doctor Pragmaticus.

Por economía de escritura y atendiendo a una perfecta identidad de visión entre EPN y Luis Videgaray en el asunto que nos ocupa hoy, me referiré a ellos en lo sucesivo como "Doctor Pragmaticus"; un doctor cuyo genio inspirador es el pragmatismo...a decir de ellos. 

La trama del doctor Pragmaticus:

El doctor Pragmaticus está completamente persuadido de la indudable conveniencia de privatizar la renta petrolera. Esta convicción le viene de la aplicación de su método pragmático de conocer y juzgar de las cosas, al cual considera como único método posible de conocer en los temas sociales. Frente al doctor Pragmaticus existe una masa de mexicanos que hace mayoría y que no cree que la privatización de la renta petrolera sea lo más conveniente. El doctor Pragmaticus afirma que esa mayoría está equivocada porque está prejuiciada en torno al objeto llamado petróleo. Prejuiciada por asumir al petróleo como una cosa con salientes de ideologías ya rebasadas o hasta religiosas, y no como lo que es en el mundo del priista doctor Pragmaticus: Un recurso o una cosa con valor económico. Y es por esto que ya va siendo muy frecuente en el discurso del doctor Pragmaticus el llamado a que los mexicanos adoptemos una visión pragmática de las cosas. 

Me abocaré a demostrar cómo es que el doctor Pragmaticus incurre en el grave vicio que llamaré de "inconsecuencia metodológica" toda vez que no aplica su visión pragmática con igual rigor en todos los casos de la vida social, de tal manera que se trata de un pragmatismo ilegítimo porque es selectivo, discrecional, cuchareado, al gusto, o a modo, y cuyo fundamento es el soberano arbitrio del mismo doctor Pragmaticus.

¿Qué nos dice el doctor Pragmaticus con sus exhortaciones?:

Antes que nada aclaremos bien qué es lo que nos quiere decir el doctor Pragmaticus cuando nos invita a ser pragmáticos en el asunto de la reforma energética. De otra manera no podemos demostrar gran cosa.

El doctor Pragmaticus nos está remitiendo a una noción de "pragmático" que data desde el historiador Polibio, y que éste tomó de alguna manera de la doctrina del saber de Aristóteles donde el saber práctico tiene un lugar. Es el saber pragmático como saber fundado en hechos. En efecto, para Polibio la verdadera historia es la pragmática, la fundada en hechos, no la historia legendaria fundada en leyendas, mitos y genealogías de dioses y héroes. Y cuando Polibio habla de hechos se refiere a los hechos de los hombres, las cosas que hacen los hombres como miembros de la sociedad. 

Es por lo anterior que "pragmático", en su raíz latina - pragmaticus -, significa: Asuntos o hechos del hombre como ente social, y donde destaca, por supuesto, la política. Pero como esta noción de "pragmático" se refiere a hechos, el término también tiene las connotaciones de "habilidad" y "experiencia", puesto que son nociones relacionadas directamente a la vida práctica. Y ya puestos en la "habilidad", estamos conectados finalmente con la noción de "útil". 

En consecuencia, se puede definir al "pragmático" como aquel hombre que vive guiándose por los hechos y que, por ende, es hombre hábil y eficaz porque sabe cómo hay que abordar los asuntos de la vida práctica para encontrarles solución de la manera más eficiente y económica. Y todo esto convierte al "pragmático" en un hombre útil porque sus acciones impulsan el logro de los fines del hombre y su sociedad, que no son sino el bienestar y la felicidad. 

Frente al hombre pragmático tenemos al hombre soñador, que vive conforme a mitos, sueños, leyendas, ideas abstractas, fantasías, y que no sabe por ello abordar los asuntos prácticos de manera correcta, que luego no es eficaz, y que luego es un inútil para sí mismo y para la sociedad. 

Paramos aquí la historia del concepto diciendo solo que lo dicho por Polibio en términos muy arcaicos y simples, que el verdadero saber es el "pragmático" - el fundado en hechos -, fue luego retomado, desarrollado y diversificado en complicaciones exóticas siglos después por los experimentalistas, los empiristas ingleses, los kantianos, los positivistas, los pragmatistas anglosajones, los realistas, y hasta llegar a nuestra moderna noción de ciencia donde seguimos asumiendo que el criterio de la verdad en el conocer es la coherencia entre pensamiento y hechos o experiencia. 

Creo que ya nos queda claro lo que nos quiere decir el doctor Pragmaticus con sus exhortaciones pragmáticas. Se trata de dos cosas fundamentalmente:

Primera, y de manera implícita, que él, el doctor Pragmaticus, es muy pragmático. Esto significa que él sí aborda los asuntos sociales, incluido lo del petróleo, con juicios apegados a los hechos. Y nos dice que esto lo convierte a él en un doctor muy hábil, eficaz y útil en la solución de nuestros asuntos humanos.  

Segunda, que nosotros, los que no estamos de acuerdo con la privatización de la renta del petróleo, somos al menos en este tema: mitológicos, fantasiosos, legendarios, soñadores y prejuiciosos. A su vez, que eso nos condena, al menos en este tema, a no ser hábiles para resolver el asunto, luego a la ineficacia, y luego a la total inutilidad para nosotros mismos y para la sociedad.

En suma, el doctor Pragmaticus nos dice que él es muy hábil y útil, y que nosotros, los que nos oponemos a la reforma energética, somos una partida de torpes  ineptos y muy inútiles. Y por eso nos invita a dejar nuestro error.

Las inconsecuencias del doctor Pragmaticus: 

Todo pragmático riguroso y consecuente debe seguir la siguiente regla en sus indagaciones: Todo asunto debe ser investigado y debatido apelando solo a la experiencia, a lo hechos. Y para un pragmático consecuente, legítimo, esta regla debe mantenerse sin excepciones. Y establecida la norma, paso ahora a la detección de la inconsecuencia metodológica del doctor Pragmaticus. 

Sabemos que la historia completa del PRI es la historia del fracaso nacional. Se trata de un fracaso nacional que responde fundamentalmente a la existencia de una clase política parasitaria que, habiendo puesto su fin en la propia felicidad y no en la de la nación, se ha cebado hasta el hartazgo con los recursos de la nación y al costo de un ejército creciente de miserables que ya se cifra en millones que hacen mayoría. Y en esto no puede haber ya polémica porque la aceptación de esta realidad está ya implícita en el mismo lema de combate del doctor Pragmaticus: "Somos un nuevo PRI". En efecto, esta afirmación es la aceptación implícita de un pasado priista que ha sido reprobable, vergonzoso y muy dañoso para la nación. Por supuesto que solo el criminal redimido se atreve a decir: ¡ Ya no soy criminal, soy un nuevo hombre ! Y lo dice porque ha aceptado ya la naturaleza indigna de su pasado.

Pero lo cierto es que hasta ahora el doctor Pragmaticus no ha atravesado hechos regulares y convincentes que avalen su proclama del: "Somos un nuevo PRI". Se reconoce que hay por ahí dos hechos que el PRI pretende usar en este caso de manera provisional, al paso: Elba Esther Gordillo y Andrés Granier. Sin embargo, estos hechos no cumplen las exigencias para ser evidencia regular y suficiente porque son aislados, marginales, no sistemáticos, y hasta ampliamente sospechosos en sus móviles y causas.  

En otros apuntes hemos señalado que Gordillo parece ser más bien un chivo expiatorio muy útil para fortalecer la proclama citada. También hemos visto en otros apuntes que Andrés Granier es víctima de circunstancias ajenas al control del PRI: el triunfo de Arturo Nuñez en Tabasco, un hombre que es altamente impredecible para el PRI. Y siendo  Nuñez impredecible para el PRI, es claro que la prudencia indicaba sacrificar a Granier por propia mano antes de que fuera sacrificado por el enemigo para luego ser tomado como bandera.

Pero la prueba rotunda de que estos dos hechos son irregulares, no sistemáticos, es la prevalencia de grupos priistas  pervertidos en muchos espacios del Estado: Sindicato de PEMEX y demás similares y una larga lista de gobernadores y ex gobernadores ampliamente sospechosos de delitos contra la nación, pero que permanecen impunes porque las circunstancias les han sido favorables: ni son aún sacrificables - caso Gordillo - y ni han caído en desgracia por errores de previsión política - caso Granier -.   

Hágase ahora el lector una pregunta: Estos dos hechos aislados, no sistemáticos y muy sospechosos en sus móviles - Gordillo y Granier -, ¿valen como evidencia factual tanto o más que toda la evidencia acumulada en la historia que señala al PRI como un partido de saqueadores de la nación? 

Creo que queda demostrado que el doctor Pragmaticus, al expresar una y otra vez el: "Somos un nuevo PRI", solo trae a cuentas un mero recurso retórico, una paparrucha discursiva que no tiene correlato en hechos sólidos, regulares y suficientes. Y al hacer esto ya rompe con la regla indeclinable del pragmático: solo abordar asuntos y afirmar cosas que tengan soporte en hechos.

En otros apuntes hemos señalado que la historia económica de México desde la irrupción del neoliberalismo hasta la fecha es una crónica del deterioro progresivo del bienestar general. A medida que avanzan las privatizaciones y el desmantelamiento del Estado de bienestar se verifica un crecimiento en la desigualdad, un aumento en la concentración de la riqueza y un crecimiento en la pauperización de la clase trabajadora. Al mismo tiempo, en el preludio de cada salto privatizador de esa historia vemos a los sabios prianistas lanzando sus panegíricos coronados con la siguiente máxima: "Demos todo a los empresarios, y ellos nos harán felices". Y sin embargo, como ya sabemos por experiencia, el resultado progresivo de la realidad es opuesto al preconizado por esos sabios.

Y resulta que por estos tiempos el doctor Pragmaticus se nos vuelve a presentar, esta vez con el espíritu bicéfalo de EPN y Videgaray, para recetarnos el mismo discurso de ayer y siempre, pero ahora avanzando sobre lo más importante para nosotros: "Demos la renta petrolera a los empresarios, y ellos nos harán felices a todos".

Sí, es el doctor Pragmaticus aduciendo ficciones económicas en el tema del petróleo que no encuentran soporte en los hechos de la historia económica por todos conocida al menos de manera intuitiva. Si el doctor Pragmaticus nos dice que llegaremos a la gloria vendiendo la renta del petróleo, la realidad o los hechos solo nos permiten inferir que nos hundiremos más en el infierno que ya vivimos. Y queda demostrada otra inconsecuencia de método del doctor Pragmaticus.

En mi apunte inmediatamente anterior en este diario definí a la más reciente elección como lo que es: un teatro del absurdo. En efecto, mientras que los hechos nos demuestran que se trató de una elección donde primó la coacción de la voluntad ciudadana a través del dinero y de la violencia física más descarnada que alcanzó incluso salientes de asesinato, EPN y demás priistas se empeñan en afirmar que la elección fue un ejercicio democrático pacífico que es signo indudable e incuestionable de la voluntad de los ciudadanos hecha realidad; y voluntad que hay que respetar.

He aquí, pues, otra inconsecuencia de método más, ¡ y muy fresca y burda !, del doctor Pragmaticus. 

Podría seguirle de largo con más y más inconsecuencias de método del doctor Pragmaticus. La lista es larga, enorme, vasta, casi interminable. Pero dejo el asunto ahí porque creo que es suficiente para dar por demostrada la siguiente conclusión: 

El doctor Pragmaticus no es en realidad un pragmático legítimo porque aplica su método a modo, unas veces sí y otras veces no, según convenga  a sus intereses. Pero esta conducta arbitraria, caótica e impredecible del doctor Pragmaticus solo puede ser definida como la propia del terco oportunista. Ahora bien, según decía Charles Sanders Peirce, el padre del moderno pragmatismo, el método del terco oportunista no es el científico, sino el de la tenacidad. 

Y así resulta, pues, que esta historia se cierra con una grande ironía: El doctor Pragmaticus nos acusa a los mexicanos incrédulos de la reforma energética de soñadores e inútiles, cuando ya se ha demostrado que él es quien sufre de la enfermedad del sueño, de la tenacidad en sus absurdas ficciones económicas y políticas y sin importar lo que prescriban los hechos.

Pese a lo que prescriba el doctor con sus exhortaciones, y pese a que yo estoy en contra de la privatización de la renta petrolera, yo me asumo como pragmático. Y es por ello que cuando veo estas inconsecuencias me resulta inevitable verme impelido a construir muchas malas sospechas en torno a las verdaderas intenciones del terco y oportunista doctor Pragmaticus.

¿Qué busca con su oportunista terquedad: ayudar al país, como dice, o acrecentar su felicidad personal a costa de los mexicanos?

 Buen día.

Puede leer este artículo también en el diario digital mexicano SDP, donde regularmente publico los trabajos o artículos que usted ve en el acervo de este blog.

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