Vicente Fox: El Señor de los rebuznos.

Otra vez vuelve el célebre de Vicente Fox a espetarnos una tormenta de declaraciones desparpajadas. Esta vez desde los EUA. Tan inveterada inclinación tiene en esto Fox de lanzar rebuznos en buena copia cuando le llegan sus picazones por las más ocurrentes ocurrencias, que creo es tiempo de hacerle justicia y entronizarlo como el sumo monarca de los burros: su majestad Vicente Fox, el Señor de los rebuznos, monarca absoluto de Foxilandia, y gozo y orgullo pleno de su reina consorte la Martita, de progenie de muy impropia fama como saqueadores de la nación. 


En efecto, Vicente Fox se reporta en EUA con Jamen Shively, amigo personal contactado en México durante su gestión, con motivo del anuncio que éste hace de una nueva empresa para vender mota a montones por todo EUA. Y es ahí en ese evento que nuestro célebre político vuelve a emitir desparpajos en el asunto de la legalización de las drogas en México. Fox nos dice lo siguiente:
"Con esto podríamos acabar con la violencia (...) Controlaríamos a los criminales y reduciríamos su ingreso, al mismo tiempo se volvería un negocio transparente en las manos de empresarios."
Y Fox agrega más dando de coces contra la realidad y su razón:
“En México damos la bienvenida a esta iniciativa (...) porque el costo de la guerra se está volviendo inaguantable, muy alto para México, América Latina y el resto del mundo.”
Y los dichos de Fox son refrendados con las palabras de Shively en los siguientes términos:
“Al hacer ilegal el cannabis la hemos convertido en una herramienta para la violencia, explotada por criminales y por el crimen organizado que abarca muchos países”
Bien. Antes que nada, debemos preguntarle a Fox, al vendedor de chescos y frituras, por esa expresión de: “En México damos la bienvenida a esta iniciativa"...de venta legal de mota.
¿Quién le ha dado a Fox la verdad sobre la percepción de los mexicanos? Y lo que es peor: ¿Quién le dio la representación oficial de los mexicanos? ¿Acaso fue nombrado por @EPN como embajador plenipotenciario del país de los Motorolos? ¿O es que lo ha designado su reina consorte Martita?
Debemos aclararle a Fox, de entrada, que no porque él esté ansioso y desesperado por legalizar la mota en México, nosotros, los mexicanos que no vivimos en el ruinoso reino de Foxilandia, estemos de acuerdo con eso. Si él quiere mota, ya bien para venderla o para consumirla - no lo sabemos pero nos obliga a suponer esto por suspicacia -, que lo declare a título personal como corresponde a un ciudadano ordinario. Es tan fácil decir: 
- Yo quiero vender mota, señores. Háganme favor de legalizarla. O...
- Yo quiero consumir mota públicamente y en paz, sin que se me sancione negativamente en lo moral o judicial.
Evidentemente, Fox afirma que la legalización de las drogas terminará con la criminalidad y la violencia del narcotráfico fundado en los dogmas de la doctrina económica moderna, fundamentalmente en los resabios de la ley de Say en torno a que, por más que usted haga lo que haga en la sociedad, no puede haber demanda sin oferta. 
¿Y cómo dio Fox con este hallazgo en su maravillosa Foxilandia? Bueno, seguramente Fox no entiende de estas cosas porque está demostrado que su capacidad analítica solo alcanza para la veta de chescos y frituras, lo cual nos obliga a suponer que se habrá limitado a aprenderlo por repetición discursiva entre sus economistas allegados sin atinar a comprender la razón del asunto. 
Mas por ello Fox habla desde la ignorancia en estos ámbitos. Y eso lo demostraré enseguida.
De entrada, Fox está confundido en su noción de violencia. Y por esa confusión, Fox no logra entender que es imposible que la violencia se acabe con esta medida legal por un simple hecho: La violencia es un fenómeno multidimensional, no de mercado. Y entre esas dimensiones destaca la violencia como fenómeno de la voluntad o de la conciencia entroncados en el contexto social,  no del tráfico de drogas por sí mismo. En otras palabras, la conexión de este asunto de la violencia con el comercio ilegal de drogas es solo accidental, no esencial o determinante. Y de esta manera, la anulación del carácter ilegal de las drogas no inmuta al problema y lo más verosímil es que solo logrará trasladar la violencia a otros ámbitos ilegales de negocio. Si hoy son las drogas, mañana será otro producto o servicio, pero la violencia permanecerá ahí, en ese otro terreno. 
Y para poner las cosas más llanas y claras en torno a esa necesaria traslación de la violencia que sobrevendría con la legalización de las drogas, me basta con apelar a la ley de Say que juega en la mente de Fox: nunca hay demanda de violencia sin oferta.
Abordaré ahora enseguida la ley de Say de una manera crítica para demostrar más estulticias de Fox. Mas no lo haré desde el plano en que lo hicieron los keynesianos en la afirmación de su doctrina del estancamiento y la crisis, sino desde un plano más simple, en conexión con otras cosas que me interesan a este respecto.
No porque la ley de Say tenga apego cercano a la realidad del día a día en la economía se debe afirmar que todo cuanto sucede en el entorno humano y social deba ser sometido a las exigencias de la misma para ser "reparado". Esto, porque hay dominios de la realidad de hombre y la sociedad que no pueden ser dejados al influjo libre de dicha ley y de los mercados. Esto lo tenían perfectamente claro los economistas clásicos como Adam Smith, Mill y Marx, en virtud de que cultivaron la filosofía o hasta la antropología - caso Marx - al mismo tiempo que construyeron su doctrina económica. Sin embargo, si esto escapa aun a los economistas modernos por su ignorancia en estas materias, peor sucede con el pobre de Fox. Imposible que Fox se entere de estas cosas si apenas puede pronunciar nombres de literatos.
Y para clarificarle esto de las limitaciones necesarias al influjo de la ley de Say, le traigo un ejemplo hipotético:
Hay hombres que, pese a las leyes del Estado, ordenan la muerte de sus enemigos a subterfugio y a cambio de una paga. Sin embargo, no porque esta demanda de violencia exista el Estado debe legalizar la oferta para que el asesinato por encargo deje de ser sancionable moralmente y deje su naturaleza de violencia. En esto estaría de acuerdo Adam Smith. 
El asesinato es un mal, el mayor de ellos. Esto se resuelve de manera intuitiva y directa sin tener que apelar a reflexión alguna. Mas, en el caso de la mota todavía no tenemos claridad sobre sus conexiones con la moral y su noción de bien, de tal manera que es un tema polémico, no definitivo. Y sin embargo, el brillante señor Fox se brinca las trancas de estas complicaciones intrincadas y espeta irresponsablemente que debe legalizarse la mota.
Pero hagamos una concesión a las locuras de Foxilandia para seguir erosionando los tontos pronunciamientos de su majestad Vicente Fox, el Señor de los rebuznos. Y supongamos, pues, que todo cuanto sucede en el hombre y la sociedad debe sujetarse a las exigencias de la ley de Say y sin consideración a la problemática parcela de la moral. Y digamos, pues, que la razón nos obliga a apoyar la postura de Fox. Y contra todo, aquí nos saltan absurdos por la misma graciosa concesión que hacemos contra la razón. Vea.
La teoría económica moderna está construida sobre un conjunto de postulados ideales, supuestos, entre los que destaca el  que afirma que las decisiones de los agentes en el mercado son racionales. Toda desviación de este postulado llevará al sistema hacia soluciones ineficientes que implican desperdicio de recursos y transferencias de recursos injustas de unos agentes a otros en función, sobre todo, del poder de mercado. Por supuesto que esta doctrina económica está diseñada, no para casos ideales, de estricto apego a los supuestos, sino para casos reales que solo se aproximan a esos supuestos. Sin embargo, lo cierto es que el espíritu científico exige una voluntad dispuesta hacia la aproximación de los supuestos, no hacia el alejamiento consciente y deliberado respecto de los mismos. Sin embargo, la propuesta de Fox es una propuesta que desprecia los mismos postulados de la doctrina económica de manera consciente y con graves costos potenciales para la sociedad. Déjeme le explico esto.
Por un lado, los consumidores de droga se categorizan en el apartado de los consumidores adictivos. Y siendo esta su naturaleza, rompen de manera flagrante con el supuesto de los consumidores racionales. Y más allá de esta adulteración deliberada de la doctrina económica, lo grave es que todo llevará a serias ineficiencias en la economía porque estamos hablando de consumidores adictivos, no racionales, incapaces en este ámbito de ordenar sus preferencias de manera racional, y a menos que estar moto o en condición "mística" sea considerado un estado racional en el hombre. Y lo anterior solo llevará a distorsiones económicas que irían en detrimento de los consumidores de droga, por obvias razones, lo cual establecería las condiciones necesarias para extraerles su riqueza hasta las últimas consecuencias. A este respecto, solo pregúntese: ¿El adicto tiene otra opción diferente a su imperiosa necesidad de consumir drogas? Por otro lado, las condiciones tecnológicas, organizativas y financieras por el lado de la oferta actual, solo darían lugar a la formación de oligopolios de la droga con un tremendo poder de mercado; poder que cerraría las tenazas exprimidoras sobre los adictos. 
Y lo que es más. La misma legalización de las drogas pondría en alto riesgo de caer en esas tenazas infernales a millones de mexicanos que hoy en día, y gracias a simples imperativos morales, se han mantenido lejos de ese Demonio propulsado por Fox. 
Además, ¿tiene usted idea de los efectos nocivos que esto podría traer a la economía mexicana como un todo? Le doy un indicio para que prefigure las cosas en este apartado.
Entre las muchas distorsiones económicas que sobrevendrían con la legalización de la droga está la automática reorientación de recursos de la sociedad entre sectores productivos. Digamos, por ejemplo, que cuantiosos recursos de la sociedad pasarían de sectores hoy productivos y de alto valor para la comunidad - arte, cultura, deporte, investigación, tecnología, etc. - a la demanda y a la producción de drogas. ¿Ha calculado el estulto de Fox cuánto se perderá para la sociedad con esto?
Nos dice Fox, para fortalecer su posición, que la experiencia en otros países ha demostrado que la legalización de las drogas ha atemperado la violencia. No acepto el argumento por la misma naturaleza multidimensional del fenómeno y por la disparidad entre países en ese terreno, y lo categorizó por ello en la condición de falacia vulgar de causalidad aplicada a México por él con el afán de sus mayores afanes: engañar al público. Y solo cuando él, el Señor de los rebuznos, logre homologar  las condiciones en que se analizan las situaciones bajo comparación, luego hasta entonces le aceptaré su argumento como verosímil. Pero mientras eso no se haga, su argumento es una demostrada y vulgar falacia engañadora.
Para cerrar con bombo y platillo, recordemos otro de los pronunciamientos de Fox: Nos dice que la droga se volverá un negocio transparente en manos de los empresarios. 
¿Qué?...¿Escuché bien?...¿El mismo argumento falaz con que impulsó su gran mentira electiva en México de frente a los tontos que le creyeron y entre los que no me incluyo?...A ver, un momento. Preguntas para su majestad, el Señor de los rebuznos: ¿La cualidad de la bondad está determinada por el ejercicio de los oficios, y el ser empresario está en la tabla de las bondades? ¿Qué relación tiene, por ejemplo, vender chescos y frituras, como lo hacía Fox, con las determinaciones en la voluntad del ser humano? 
A menos que se esté en el absurdo mundo de Foxilandia, no hay punto de conexión entres esos dos temas. Y para demostrarle a Fox que muchos empresarios son corruptazos a más y mejor, al grado de que muchos de ellos han  estelarizando episodios de corrupción, no de orden local como el FOBAPROA, sino global, le pediría se remitiera a la información disponible en alguna hemeroteca del país. Aunque sé que dicha recomendación pasa de largo porque sé que Fox de leer sabe lo que sabe de cosmología.
Cierro haciendo una propuesta al estulto de Fox. Y para hacer la propuesta, lo invitaré a que haga una inversión de la cuestión planteada tal como Marx hizo con la doctrina de Hegel...un momento, como Fox no entiende de estas cosas, como no le alcanza, seré más preciso: Le invito a Fox a que invierta su cuestión para buscar soluciones positivas y no negativas al problema.. En otras palabras, en lugar de proponer la legalización de las drogas, analice el fenómeno real de las personas que saben abstenerse del consumo de drogas y busque por ahí la solución y proponga soluciones derivadas de ese análisis. Hay enormes ventajas en esto.
Después de todo: ¿No es una mayoría  la que no consume drogas?
Se entiende que Fox insista en este tema de la legalización de la droga a pesar de las absurdas conclusiones a que conduce el análisis más liviano. Se entiende siendo que él es un perfecto ignorante. Sin embargo, tanta insistencia da fondo para empezar a pensar con suspicacias en el asunto: 
¿A qué tanta insistencia de Fox por este tema? ¿Qué le mueve en esto? Si ya vendió Coca y frituras, ¿ahora quiere vender coca y mota para dejarnos fritos por completo?

Buen día.

Comentarios