Reforma energética y el litigio de EPN vs México.

En el apunte anterior demostramos que el discurso del PRI en materia de reforma energética es solo un  conjunto de convenciones linguísticas de retórica sin valor probatorio de verdad respecto de sus proposiciones generales y sus conclusiones. Esto, porque es un discurso a priori, que desprecia la experiencia acumulada del país durante la etapa del neoliberalismo privatizador que corre hasta nuestros días. Ese desprecio de la realidad se concreta en una grave contradicción entre lo que afirma el PRI a priori a este respecto - la privatización de la renta petrolera impulsará el bienestar general - y lo que permite inferir nuestra experiencia desde la perspectiva de la ciencia moderna - fundada en la experiencia como criterio de verdad -: la privatización de la renta petrolera socavará el bienestar general.

Dijimos que la única forma en que usted puede conceder valor de verdad a ese discurso del PRI es accediendo a la implícita petición de principio de ese partido para que usted crea, y solo crea, en esas expresiones linguísticas como estando dotadas de verdad por sí mismas. Sin embargo, también señalamos que el acceder a esto lo pone a usted en la condición de un hombre de pensar medieval o antiguo en tanto concede en incurrir en sus juicios en las falacias de la "autoridad" y la tradición"; en otras palabras, concede con el PRI incurriendo en prejuicios con tal de dar valor de verdad al discurso del PRI.

En suma, concluimos ahí que cuando asumimos el discurso del PRI desde la perspectiva de la ciencia moderna, desde la experiencia como criterio de verdad, queda demostrado que su discurso, tanto en sus proposiciones generales como en sus conclusiones, es completamente falso. 

Le dejo enlace al artículo por si desea leerlo.


¿Error o mentira del PRI?:

Solo tenemos dos posibles vías para explicar las causas del falso discurso del PRI en este asunto de la reforma energética: O se trata de un error o se trata de una mentira. Si al lector le parece bien, empecemos revisando el error como posibilidad.

El dogmatismo del PRI:

Ya se ha dicho que el discurso del PRI por la reforma energética entra en colisión con los datos de la experiencia acumulada de nuestro país en lo que toca al neoliberalismo privatizador. Mientras ese partido afirma que la privatización de la renta petrolera impulsará el bienestar, la experiencia nos dice que hay una relación inversa entre privatización de las actividades del Estado y el bienestar general: a más privatizaciones, más se socava el bienestar. 

Desde la perspectiva de la ciencia moderna - básicamente empirista y positivista - este desprecio de la realidad por parte del PRI le lleva a un problema conocido como: Dogmatismo. Y se trata de un dogmatismo que echa raíces en los primeros barruntos de la ciencia económica, mucho tiempo atrás, y que encuentra cuerpo especialmente en Adam Smith. Y ya montado el PRI en su dogmatismo de cuño smithiano, los sabios de ese partido adelantan una serie de principios generales no manifiestos pero sí implícitos en su retórica, que son tenidos como verdades necesarias, indeclinables, y sobre los cuales se levanta su modelo idealizado de economía, incluyendo reforma energética. Y entre esos principios destacan los siguientes fundamentalmente:

- Aunque le parezca increíble, se postula que hay una fuerza metafísica incomprensible pero existente - la Mano Invisible - que garantiza que el egoísmo del individuo en la búsqueda de su felicidad hace posible la felicidad de los demás miembros de la sociedad.

- Debe hacerse posible, pues, la operación óptima del sistema económico privilegiando el individualismo, lo cual implica que la intervención del Estado en la economía deba ser llevada a su mínima expresión necesaria. 

- El modelo económico es una máquina perfecta, sin contradicciones, y posee la cualidad del ajuste automático y autónomo.

- La completa realización del modelo económico en los hechos - realización que implica el imperio del individualismo y la  reducción del Estado a su mínima expresión necesaria - garantiza, así, la maximización de la eficiencia y el bienestar general o el mejor de todos los mundos posibles en el ámbito de la economía. 

Una consecuencia importantísima de este entramado dogmático es que todo fenómeno económico que ocurra al interior de ese modelo está completamente justificado como hecho necesario e inevitable del funcionamiento automático del mecanismo del sistema. Así como lo oye: Todo está justificado. Y esto incluye a los grandes bienes como a los grandes males que puedan derivar de esto, como pueden ser en el segundo de los casos: Desigualdad, hambre, carestía, desempleo, guerra. En otras palabras, si el sistema económico propuesto llega a una situación tal de máxima eficiencia pero con grande desigualdad, tal es el resultado natural y debe tenerse como necesario: no puede ser de otra manera.

El hecho es que esta doctrina económica se libera de este problema de los bienes y los males llamando a la suspensión de todo juicio ético al respecto. Aquí no hay deber, solo el ser necesario del modelo. Y es interesante hacer notar que, en esta parte, los sabios medievales del PRI asumen las mismas posturas filosóficas de los idealistas alemanes románticos comandados por el locuaz de Hegel, que son tan apreciadas por los regímenes políticos totalitarios, y a los que alguna vez Schopenhauer calificó como: charlatanes perturbados. 

Bien. Es por todo lo anterior que EPN, Luis Videgaray y demás sabios del PRI desprecian la realidad o la experiencia acumulada a la hora de postular su modelo económico privatizador. Para ellos, mientras no se alcance la completa realización de su modelo en la realidad - imperio total del individualismo y reducción del Estado a su mínima expresión necesaria -, todos los datos de la realidad son solo datos de un proceso económico inacabado, en latencia, imperfecto, incompleto, que todavía no alcanza su realización plena. Y si esos datos de la realidad acaso indican la existencia de grandes males para cualquier sistema de ética no utilitarista - como es el caso de México -, tales como la inequitativa distribución de la riqueza, pobreza, injusticia, hambre, los mismos deben ser tenidos como resultados necesarios e inevitables del proceso hacia el estado ideal de la economía, que es representado por su modelo o doctrina, y donde por fin veremos realizado el estado de máximo bienestar para todos.

En suma, los sabios medievales del PRI postulan con su doctrina dogmática el futuro advenimiento de una sociedad económica perfecta que yo, el hereje Nolato, bautizo con el nombre de econocracia a fin de emular a esos sabios con Augusto Comte y su soñada sociocracia. Mas la pregunta ahora es la siguiente: ¿Y cuándo llegará a México la econocracia de los sabios priistas?

A decir de los dogmáticos priistas, la econocracia se hará realidad solo hasta que su modelo privatizador e individualista se concrete por completo en los hechos. Mas no hay fechas precisas ni aproximadas sobre esto en la dogmática de los sabios del PRI. Algo comprensible porque su doctrina es doctrina económica, no escatología. Así que lo único que ellos están dispuestos a decir a este respecto es que el advenimiento de la sociedad económica perfecta habrá de llegar necesariamente en el futuro siempre que se cumplan los principios de su doctrina al pie de la letra y pese a todos los males que pudieran sobrevenir en el conato. 

Y para mayor garantía de este futuro y anunciado advenimiento de la econocracia, ellos, lo sabios medievales del PRI, se han instalado como vicarios, nuncios, prelados, monaguillos, apóstoles y profetas de su dogma económico. Y ya investidos en la máxima jerarquía sacerdotal que habrá de conducir los destinos a la utopía, nos llaman a la fe para ser fuertes ante los embates de los males necesarios y justificados que nos habrán de lanzar de un lado a otro en la travesía hacia la sociedad económica perfecta anunciada: la econocracia.

Parece de risa, ¿verdad? Sin embargo, y pese a la ironía, el asunto es serio. Lo cierto es que el dogma priista es asumido por los sabios medievales de ese partido como una religión, como un acto de fe, como una verdad alterna que se fuga de la realidad concreta.

La afrenta del PRI a la economía crítica: 

La vieja noción de economía de Adam Smith, que era muy propia del espíritu de automatismo y mecanicismo de la Ilustración, fue derrumbada y superada en varios de sus capítulos centrales gracias a los trabajos de cuatro pensadores en lo fundamental: Malthus, Ricardo, Marx y Keynes.

Fue gracias a estos pensadores que se comprendió que el sistema económico preconizado por Smith estaba muy lejos de ser un sistema perfecto, automático y sin contradicciones. En efecto, gracias a estos pensadores se comprendió que se trata de un sistema colmado de problematicidad y contradicciones donde el egoísmo individual no garantiza el bienestar colectivo por sí mismo, y que antes bien podía llevar, por ejemplo, a desequilibrios entre la población y la producción de alimentos - Malthus -, a contradicciones críticas entre clases sociales - Ricardo y Marx -, y a crisis recurrentes por desequilibrios entre producción y demanda - Keynes, el lord marxista, y quien por cierto se inspiró mucho en el trabajo de Karl Marx -.

La principal obra de economía de Karl Marx, El Capital, fue diseñada para demostrar la existencia de dos leyes fundamentales en el capitalismo que, en opinión de este pensador, han de llevar al final colapso de este modo de producción y a su superación con otro modo superior:  socialismo. Me refiero a la ley de la concentración creciente de la riqueza y a la ley de la pauperización creciente de la clase trabajadora. Y contra lo que piensan muchos detractores dogmáticos de Marx, quiero decirle que este pensador ha hecho la predicción más exacta de lo que está sucediendo hoy en día en el mundo moderno bajo el orden neoliberal. ¿Acaso no estamos presenciando en acto la verificación de esas dos leyes fundamentales postuladas y demostradas en El Capital?

Y no obstante que la mayoría de los economistas serios y críticos de los tiempos que corren se toman muy en serio a estos cuatro pensadores críticos a la hora de arriesgar juicios y afirmaciones, vemos por el contrario que los sabios medievales del PRI se los pasan por alto o por el arco del triunfo para infusionarse en la pila bautismal de Smith y tomar su doctrina ya superada al pie de la letra con aire dogmático. 

La afrenta del PRI a Jeremy Betham:

Jeremy Bentham es el padre del utilitarismo, propulsor de un proyecto incompleto de moral como ciencia positiva - fundada en hechos como placer y dolor mensurables -, y uno de los padres de la economía moderna. La máxima de la ética benthamiana, heredada por cierto de Hutcheson y Beccaria, y que es uno de los fundamentos de la economía moderna sobre todo en su apartado normativo, es la siguiente: El mayor bienestar posible para el mayor número posible de personas.

En el ámbito de la política que afecta las conductas económicas de la sociedad - economía -, esta máxima benthamiana es el criterio que determina si una política del Estado es buena o mala, o la que determina el ordenamiento de las diferentes políticas alternativas en un asunto determinado según su grado de bondad. En otras palabras, para Bentham la mejor política en cada caso es aquella que lleva al máximo posible el bienestar para el mayor número de personas en una sociedad.

Pero sucede que contra lo afirmado por Bentham el PRI ha persistido durante más de treinta años en impulsar hasta las últimas consecuencias al neoliberalismo privatizador que, como ya vimos, ha redundado en el socavamiento del bienestar general. Y esa tendencia perversa reaparece en la escena con EPN como impulsor de un nuevo capítulo de ese proceso llamado: reforma energética. 

Y cuando contrastamos los lamentables resultados de todo ese proceso completo de desmantelamiento del Estado por parte del PRI con la filosofía moral de Bentham, el resultado es tal como si el PRI se hubiera empeñado en invertir la máxima de este pensador de la siguiente manera: El mayor bienestar posible para el menor número posible de personas. Y es que solo a través de esa máxima bethamiana pervertida, puesta de cabeza, se puede resumir los resultados de la política económica del PRI en estos años de neoliberalismo privatizador: crecimiento en la concentración de la riqueza y pauperización de la clase trabajadora. 

No es creíble el error en el PRI:

Concluyo aquí la revisión del error como posible explicación al falso discurso del PRI en materia de reforma energética. Sin embargo, advierto que no me persuade la presunción del error porque me resulta muy poco verosímil. Son demasiados insultos a la ciencia para ser creíbles en los sabios priistas, especialmente en el caso de Luis Videgaray, a quien se le ensalza de continuo en los medios corifeos por su supuesta buena hoja de servicios académicos- ensalzamiento entendible siendo que es la hora de aplicar la falacia de la autoridad para persuadir a la masa de ignorantes impresionables -. Y aunque a mí esto de la hoja de servicios académicos no me deslumbra por motivos que no vienen al caso, debo suponer que no es creíble el error bajo estas circunstancias. Menos verosimilitud hay en esto si recordamos que la ciencia económica es una ciencia muy intuitiva. Tan intuitiva y simple es, que puedo asegurarle que si me diera a la tarea de darle lecciones de doctrinas económicas a un puñado de trabajadores manuales a lo largo de un mes, serían capaces al final de deliberar con aceptable exactitud sobre los más diversos temas económicos y hasta dar cuenta de las falacias y dogmas del PRI en la reforma energética.

El litigio de EPN vs México: 

Así las cosas, la prudencia me obliga a pensar que el falso discurso del PRI se debe más bien a la mentira deliberada. Y es de ahí que haya titulado mi artículo antecedente como "EPN y su mentirosa reforma energética".

Mas sucede que en este escenario de máxima verosimilitud la situación de los priistas es muy comprometida, especialmente en el caso de los sabios de ese partido. Sí, porque no se puede concebir cómo es que un hombre que es dueño de una presunta hoja de servicios académicos impecable dé ocasión a la mentira en el ejercicio de su ciencia. Y es que un hombre que miente en el ejercicio de su ciencia ya da indicios claros de que no tiene convicción socrática en lo que presume saber. Y si no hay convicción en lo que se sabe, luego entonces jamás se ha comprendido por completo lo que se presume saber.

Pero lo más grave es que la mentira nos lleva a tener que visualizar todo este asunto como una suerte de disputa leguleya de EPN y asociados priistas contra México por el recurso llamado petróleo y donde todo recurso perverso de retórica mentirosa y persuasiva es válido. Una práctica, por cierto, muy socorrida por los viejos sofistas griegos quienes permanecían en los pórticos de los tribunales en espera de sus víctimas para acusarlos de cualquier cosa con tal de extraerles su hacienda con malas artes. 

Muchos editorialistas y analistas de derecha se destrozan la lengua acusando a los críticos inconformes de agresivos, de vulgares, de fanáticos, de fundamentalistas, de violentos, por aquello de lanzar a EPN y compañía calificativos que van desde mentirosos hasta saqueadores de la nación. Sin embargo, a esos sesudos analistas debo decirles algo: Por más que uno como ciudadano trate de abstenerse de entresacar malos pensamientos a partir de los datos ofrecidos por las extrañas acciones de estos sujetos, como es el caso que analizamos, es inevitable que este tipo de situaciones nos lleven al terreno de la sospecha. Y ya encendida la sospecha fundada por iniciativa de ellos mismos, EPN y compañía, es inevitable que empecemos a inferir escenarios peligrosos fundados en nuestra amarga experiencia histórica. 

Pregunto: Si EPN y asociados están mintiendo demostradamente en el caso de la reforma energética, como ya hemos demostrado a lo largo de estos dos artículos, ¿es descabellado inferir que estos sujetos sospechosos estén planeando el saqueo del petróleo mexicano?

¿Acaso nuestra experiencia acumulada en materia política nos desautoriza a pensar esto de EPN y asociados priistas?

¿De qué lado está la prudencia: de la confianza ciega o de la sospecha fundada en la experiencia?

¿Acaso basta un "Esta vez será diferente porque somos un nuevo PRI y ya somos buenos muchachos" para disipar sospechas y resquemores en el auditorio y aun y cuando el que expresa esta retórica expiatoria está incurriendo hoy mismo en mentiras demostradas?

Buen día.

Puede leer también este artículo en el diario SDP, donde publico regularmente mis comentarios y apuntes que ve en el acervo de este blog.

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