PRI, PAN, AMLO, y el oráculo de Joe Biden.

Una pequeña historia:


En los tiempos de la Nueva España los políticos de las colonias norteamericanas acudían a negociar ante los embajadores del virrey en turno. Pero hoy, después de varios siglos de historia novohispana y mexicana dominada por traiciones, asonadas, guerras intestinas, caudillos ambiciosos y partidismos estériles, los tres aspirantes a la presidencia de México se presentan puntuales ante el vicepresidente de los EUA, Joe Biden.

La historia completa de ambos países nos habla de un saldo muy lamentable para nosotros. Los EUA han sido la parte exitosa, la que logró levantarse de la más notoria modestia a la abundancia, de la condición de sometido a imperante, en tanto que México es la parte que ha periclitado, la que ha pasado del primado y la pleamar a la mediocridad más completa, al avasallamiento y, por momentos, como sucede ahora, a la condición de nación fallida.  
Por supuesto que este saldo de la historia viene a ser, en parte, un reflejo de los destinos que siguieron los dos grandes imperios europeos que entraron en escena hasta bien entrados los movimientos independentistas de ambos países: el inglés y el español. Mientras que Inglaterra asumió el papel de poder hegemónico por la vía de los cañonazos contra las imperiales e invencibles armadas de España y con los fragores industriales del capitalismo, España, en cambio, se aletargó y se hundió en un oscurantismo tardío, a golpes de religiosidad y de viejas hidalguías aristocráticas, para no despertar sino hasta la muerte del dictador Franco. Sin embargo, creo que tratar de localizar las causas en ese terreno exclusivamente equivale a creer en aquel hombre que quiere imputar las causas de sus fracasos y errores a la conducta de sus padres. Lo cierto, en esencia, es que el hombre es responsable de sus propios actos toda vez que posee razón y libertad, y nadie le esclaviza a tal grado que no pueda ponerlos en acto aun a costa de su propia vida. Y como las sociedades humanas son solamente un agregado de hombres, el mismo principio aplica a aquéllas. Así que el resultado final de este proceso es, en esencia, resultado del espíritu de los dos pueblos. 
No hay que romperse mucho la cabeza para entender que el error fundamental de los mexicanos en esta historia de fracaso ha sido la política. En efecto, si los políticos norteamericanos tuvieron la sabiduría necesaria para entender que la satisfacción de sus intereses personales dependía del cumplimiento previo del objetivo primordial de la política, que es la construcción de una sociedad posible con abundancia y con relativa justicia, la política en México, en cambio, y con muy raras excepciones que no hicieron moda, ha sido una secuela de traidores, ignorantes, vendepatrias, mercachifles, rateros vulgares, agachados, pusilánimes, esclavos apatronados, y demás oficios y condiciones humanas que brillan en el mundo de los vicios del alma. Creo que eso es lo que ha marcado la diferencia de los saldos históricos entre EUA y México, lo que ha invertido los papeles al final de cuentas. Y lo cierto es que, en esta historia de fracaso, el pueblo raso, los mexicanos de hoy y de todos los tiempos, han tenido gran responsabilidad porque de ellos ha dependido en última instancia esa permisividad con la mediocridad y el vicio en la clase política nacional.
Desde luego que me niego por completo a creer que ese extraño incivismo de los mexicanos, que designamos coloquialmente como valemadrismo, y que hoy vemos tan boyante con aquello de nuestra tolerancia con respecto a las aspiraciones del PRI y el PAN no obstante su demostrada corrupción hasta el tuétano, sea resultado de alguna hibridación genética indígena y española. No, la verdad creo que eso es resultado del entroncamiento de una enorme cantidad de factores culturales que son, para mí, harto complejísimos de determinar. Trabajo para titanes. Así que dejamos esto de lado.    
Cierto que, desde finales de la era Kennedy, EUA vive una crisis de valores en su clase política; crisis que ya había anunciado Eisenhower  en aquel discurso legendario en televisión hacia el final de su gestión, y que ha proyectado a ese país a una escena de bajamar que puede llevarlo a la pérdida de la privilegiada condición de poder hegemónico. Pero con todo y eso, le aseguro que si tomamos los elementos culturales y políticos de ambos países, EUA y México, y empezamos a proyectar a futuro, los resultados pueden ser todavía más desastrosos para nosotros. En realidad, me parece mucho más verosímil que EUA recupere su espíritu industrioso gracias a la audacia de su propio pueblo para reconstruir su presente en un nuevo comenzar, a que México por fin reconquiste su dignidad y su soberanía. 

La ignominia para México:

Las recientes entrevistas Biden-aspirantes son realmente memorables, no tanto por su contenido – que es nulo prácticamente -, sino porque constituyen el pináculo de esa síntesis histórica de los dos países. Son como la joya principal de la diadema rutilante de esa realidad de largo aliento. Un acto, por cierto, muy vergonzoso para nosotros los mexicanos porque nos pone en calidad de infantes cívicos, dependientes en extremo y notoriamente pusilánimes. Créame que si yo fuera chino o ruso o alemán, y presenciara estos actos, no dudaría un tantito en afirmar que México es una nación de papel, de mentiras.  
Y no creo que este acto de poder sea irracional. No, la verdad es que es un acto simbólico que guarda la mayor importancia y un alto grado de racionalidad política para el establishment norteamericano, toda vez que, al mostrar públicamente el imperio indubitable de EUA sobre un México completamente avasallado, pretende mandar un mensaje claro al mundo latinoamericano en momentos en que éste vive la efervescencia del rechazo al primado gringo, sobre todo en el cono sur. En pocas palabras, ceo que las entrevistas de Biden en México son el acto de un macho alfa que ha ido a orinar las zonas más interiores de su territorio para recordar a los rebeldes autonómicos que, pese a sus crisis, sigue siendo el dueño de la situación. Sí, me parece que a eso vino Biden a México: a marcar los territorios frente a la mirada perpleja del mundo. Para los gringos lo de menos eran los aspirantes y sus ideas, porque a México ya lo suponen en el saco.
No sé ni me interesa saber el contenido específico de las entrevistas Biden-aspirantes. Creo que el contenido carece de sentido toda vez que el espíritu del evento lo pasa por alto, lo desprecia. Para mí queda perfectamente clara la intención del acto desde la perspectiva de los EUA. Es más, creo que Biden deja claro esto que digo desde el momento en que otorga soberana importancia a la visita al santuario de la virgen de Guadalupe.

El insulto:

Salvo en casos de locura extrema, nadie que esté libre de culpa y que no haya sido señalado como responsable de un crimen se presenta ante el juez sin ser llamado para decir: “Yo no soy el asesino”. En efecto, a menos que Biden haya perdido la cordura, tenemos que reconocer que el hecho mismo de que la temática central de las reuniones se haya decantado por el pronunciamiento de aquél en torno a que EUA no intervendrá en el proceso electoral en México, equivale a una cosa de tremenda importancia: a la aceptación de que EUA sí ha intervenido sistemáticamente en las decisiones políticas de nuestro país y con menoscabo de la soberanía del pueblo mexicano. Y esto, con la cínica colaboración de nuestra clase política oficialista. 
¿Y es posible esperar que los EUA cesen en su actitud tradicional para no intervenir esta vez, tal como dice Biden? ¿Hay razones para pensar que esta vez será diferente? Vaya, hombre, la respuesta es obvia hasta para el más zafio. Como dijimos arriba, la enorme carga simbólica del evento mismo de las entrevistas es ya un acto de injerencia grosera a más y mejor; un exordio, pues, de una nueva edición de la misma historia de siempre con rumbo al uno de julio.
Y mire usted que, viendo así las cosas, es como podemos deducir o inferir fácilmente quién de los tres aspirantes realmente desea un bien para México, de manera auténtica, y quién quiere abismar más a México en su condición de vergonzoso avasallamiento con respecto a EUA. En esto, todo se reduce a examinar las posturas que hayan guardado Josefina, Peña Nieto y AMLO, con respecto a ese acto de poder.  

La estupidez como arte sublime:

En el caso de Josefina y Peña Nieto vemos que las reuniones se desarrollaron en un espíritu de valores ocultos muy bien entendidos para las dos partes. Se trata de un PRI y un PAN que corrieron la formalidad simplemente para refrendar su plena disposición para seguir acomodando las cosas para que el trasero de los mexicanos esté a modo para la prosecución de la eterna relación de avasallamiento a EUA sin parar mientes en la dignidad y la soberanía de la nación. En otras palabras, PRI y PAN acudieron ante Biden a patentizar que ya están en el saco de los EUA y, por ende, en la plena disposición de colaborar con la continuación de la misma historia, que no es otra cosa que el neoliberalismo, aunque con dos capítulos añadidos cuyos títulos rezan: Privatización de PEMEX que no parezca privatización y reformas que faciliten la expoliación intensiva del resto de recursos nacionales. Y todo con destinatario preferente en la asfixiada economía norteamericana y a costa de más millones de pobres en México. 
Y ya que las condiciones estructurales de la economía mexicana quedarán intactas bajo la versión Peña Nieto y Josefina Vázquez, en realidad poca o nula diferencia habrá para nosotros, el pueblo raso, si el virrey Biden gestiona bien las cosas en su patria a efectos de que los sueños de Peña y Josefina en torno al crecimiento económico se den o no. Y es que, para efectos prácticos, la tasa de crecimiento de la economía mexicana bajo cualquiera de estos dos proyectos, solo determinará la tasa de crecimiento en la transferencia de la riqueza nacional a los ejes de poder financiero en el resto del mundo. Si la economía crece, más rápido será el saqueo de la nación; si menos crece, más lento y agónico será el saqueo. Esa será la única diferencia esencial.
Reconozco que, en cuanto a previsión, Josefina se ha visto más picuda que Peña Nieto toda vez que puntualizó mucho más el tema de los migrantes mexicanos. Me queda claro que esta mujer entiende perfectamente bien que EUA debe relajar sus políticas migratorias a fin de contar con una vía que relaje presiones sociales peligrosas por aquello del aumento renovado en la pobreza que se espera con la intensificación del neoliberalismo de corte pinochetista en México de ser ella la triunfadora en el proceso electoral en ciernes. Buena jugada de Josefina. Aplausos.
En cuanto a seguridad y narcotráfico, Peña y Josefina están como dijo Erich Remarque, o Milestone en el cine: “Sin novedad en el frente”. En otras palabras, sus promesas al imperio en esta materia se han reducido a refrendar lo ya dicho antes: que intensificarán la guerra de Calderón y que procurarán hacerla más eficaz. Y con esto queda claro que ambos aspirantes se refieren a dos cosas fundamentalmente. Primera, que están dispuestos a matar seres humanos de una manera más eficiente y expedita. Segunda, que con sus actos pretenden poner las condiciones para que México lleve a la estupidez humana a su más alto nivel de perfección.    

Josefina, la nueva Sócrates, y el oráculo de Biden:

Francamente, Josefina y Peña se vieron tan remisos y dóciles, tan abrumados por la necesidad de doblar la cerviz a fin de abonar en sus aspiraciones ante los ojos del virrey, que podría decirse que se tomaron su entrevista respectiva a manera de un viaje devoto al oráculo de Biden para recibir instrucciones y órdenes en acertijos y mensajes misteriosos de boca del mismo pitio Joe. Pero quien más se tomó a pecho esto del oráculo fue, para variar, Josefina. Así es, otra vez Josefina. Vea nada más lo que nos dice en sus declaraciones después del encuentro con el pitio Joe para que se dé un quemón:
“Lo vi absolutamente con una visión de normalidad respecto a que México pueda tener una mujer presidenta…no lo expresó textualmente, insisto…y en una de sus expresiones habló de mujeres ganadoras, de mujeres exitosas y del esfuerzo que esto representa.”
¿Ya lo ve?...¿Verdad que no me equivoco?...Así es, Josefina salió del templo de Apolo en el Four Seasons conmocionada por los vapores narcóticos del oráculo, rea ya de una manifiesta experiencia extática, y a punto ya de darle pleno y cabal sentido a las misteriosas palabras del pitio que, para ella, prefiguraban el futuro de su mundo y de la humanidad toda. 
¿Qué sucede con Josefina? ¿Anda dispersa? ¿Qué haremos con ella a este paso? Recordemos a Sócrates, el hombre más sabio de todos los tiempos, para entender a Josefina. 
Es de muchos sabido que el oráculo de Delfos dijo un día que Sócrates era el hombre más sabio de todos los de su tiempo. Cuando Sócrates supo esto por uno de sus amigos, quien fue el que planteó la pregunta a la pitia de Delfos, no encontró al mensaje tan obvio y simple. Y eso lo hizo pensar por largo tiempo sobre el verdadero sentido de las palabras de Apolo, el del carro de fuego. Y fue que Sócrates, al final, fue a dar con el verdadero sentido del mensaje divino: él era el más sabio de los sabios porque era el único hombre que aceptaba su ignorancia. 
Bien, nos queda claro que Josefina ha tenido la dicha de enfrentar un escenario muy similar al de Sócrates por aquello del oráculo de Biden. Solo que media una ligera diferencia con respecto a Sócrates en virtud de que Josefina no ha encontrado dificultad alguna para descifrar el mensaje de su pitio y dar, así, con su sentido real y de fondo, tal como si fuera un mensaje directo, evidente, clarísimo, de lo que habrá de suceder el próximo uno de julio: una mujer en la silla presidencial. Y como ella es la única mujer en la lid…
Con todo y juego desparpajado de Josefina, hay aquí una intención velada y oscura, aunque demasiado predecible. En efecto, sabiendo ella que en la percepción del mexicano promedio existe la idea de un EUA que interviene activamente en la política mexicana desde siempre, pretende mandarnos el mensaje velado de que ella es la favorita del pitio Joe. Esperemos que el pitio no se le torne a Josefina en un terrible indio Joe y ella termine en calidad de Huck con pipa de mazorca y pantalones desgarbados.
Pero vea el lector esta postura de Josefina contra el marco general de lo que hemos dicho aquí, y podrá enterarse que estos pronunciamientos de la mujer equivalen a la aceptación cabal y desenfadada del primado del amo gringo sobre la política en México. Es como si Josefina aceptara implícitamente que sus posibilidades todas dependen del visto bueno de Joe Biden.
¿Quiere pragmatismo más vulgar que éste? ¿Quiere más riesgos para la nación que Josefina Vázquez Mota?  

¿Y AMLO?:

Como siempre, contrastando con el legendario entreguismo prianista, AMLO no me decepcionó en el evento Biden. Se mostró como un político de excelencia y ocupado en construirse como un hombre de Estado. Fue el único que puso por delante la verdad y la dignidad de su persona y, con ello, la del pueblo de México.
AMLO renuncia a toda pretensión a la estupidez cuando manifiesta a Biden que su voluntad política está “en la cooperación para el desarrollo y que no se siga poniendo tanto énfasis en la militarización, la inseguridad y la violencia, porque éstas son producto de la falta de crecimiento."
AMLO le dio el primado a la dignidad y a la soberanía de la nación mexicana cuando pide explícitamente que EUA no interfiera en el proceso electoral, haciendo ver que “eso es un asunto que sólo nos toca resolver a los mexicanos en democracia, con absoluta libertad e independencia."
Con eso me basta para que la razón me siga indicando, sin imprecisiones, que AMLO es la opción para que este país recupere por fin su dignidad y su soberanía plena. Pero antes de cerrar, déjeme hablarle de un cuento que puede servir para dimensionar bien todo lo dicho hasta aquí.

Recordando un maravilloso cuento de Rulfo:

Seguramente usted recuerda un cuento de Rulfo llamado “La cuesta de las comadres”. El narrador, que no se identifica, nos describe la desoladora situación de un pueblo. Resulta que todos los habitantes dejaron el poblado poco a poco presionados por los hermanos Torrico, unos truhanes que no conocen otro objetivo en la vida que saciar su avaricia, y que para lograr esa meta no conocen de otros recursos que la fuerza bruta y el crimen. Los habitantes del poblado, en lugar de enfrentar la situación y meter en orden a los Torrico, optaron mejor por la vía del miedo y la huída, y terminaron así dejando el pueblo en propiedad de los truhanes y bajo su imperio. El narrador del cuento es el último de los mohicanos, amigo de los Torrico y, en ocasiones, hasta su socio de aventuras. Pero resulta que un día Remigio Torrico se presenta frente al narrador acusándolo de haber “ladereado” y matado a su hermano, Odilón Torrico. El narrador se mantiene en silencio escuchando las acusaciones del indignado y ebrio Remigio, sin dejar la tarea de remendar un viejo costal con su aguja de arria, y sin poder ocultar su terror. Y cuando el Remigio se le lanza encima para matarle, el narrador le hunde hasta el fondo la aguja de arria, en la barriga, muy cerquita del ombligo. El Remigio nomás se va cayendo lentito, lentito, y entre feos calambres, hasta que se le escapa la vida completa por la boca.
Al final, el narrador le pide disculpas al cadáver de Remigio, del último de los Torrico, y le confiesa que él no mató a su hermano, sino que fueron los Alcaraces, con quienes Odilón se había metido de a feo en una de sus frecuentes borracheras. 
La razón y la prudencia indican que lo mejor que se puede hacer frente a personajes como los Torrico es enfrentarlos y meterlos en orden no apelando a la violencia, a su recurso preferido, donde se muestran con maestría, sino apelando a la razón, y poniendo por delante la propia dignidad humana. Pero huir de los Torrico bajo los influjos del miedo nos condena a perderlo todo tarde que temprano. Y aun peor, quienes se pliegan a la voluntad de los Torrico movidos por el miedo para servirles en fea servidumbre, además de condensarse a perderlo todo con ello, al final se verán enfrentados a la irónica urgencia de defender su vida misma con una aguja de arria de verdad, no figurada.
No se trata de apelar a la violencia en la relación con los EUA. No, nada más estúpido e imprudente que eso. Lo que he querido decir es que nuestros políticos deben actuar frente a EUA como lo ha hecho AMLO esta vez, con sentido de dignidad y firmeza para así empezar a rescatar a México de esa vergonzosa relación de servidumbre a que lo ha sometido nuestra viciosa clase política oficialista desde siempre. Si no hacemos nada a este respecto, al final tendremos que luchar por nuestra propia vida, o bien lo harán nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos, y todo por nuestra irresponsabilidad de hoy, por no decir valemadrismo.

Buen día.

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