Por eso no le creemos a Carlos Mota.

No soy lector de Carlos Mota. Sus apuntes no tienen interés para mí. Por supuesto que eso no le quita su importancia y su calidad en su mundo de lectores. Mota tiene derecho a existir sin mí, y yo sin él. Así que me entero de sus errores por las olas de críticas que levanta en su contra de vez en vez. Y es ya con ésta la  segunda ocasión en que hago un apunte para señalar los errores de Carlos Mota en el plazo de unos cuantos meses. 


La primera vez se debió a que hizo un abordaje erróneo de la economía de Adam Smith para criticar a AMLO. En esa ocasión Mota nos dio clara evidencia de su desconocimiento de la doctrina clásica de la economía. Esta segunda vez se debe a que no usa de manera correcta algunos conceptos básicos de economía para…¿sabe para qué?...Claro, acertó: para criticar a AMLO otra vez.
En efecto, Mota va pareciendo demasiado predecible en sus errores. Y esto ya me lleva, además, a la tentación de deducir una clara relación positiva entre los errores de Mota y sus críticas a AMLO. En otras palabras, parece que cuando Mota se equivoca, es cuando critica a AMLO. 

La verdad de AMLO según Carlos Mota:

Recién acaba de publicar Carlos Mota un artículo titulado “Por eso no le creemos a AMLO”. En ese artículo Mota critica a AMLO por ofrecer bajar el precio de la gasolina. Contra AMLO, Carlos Mota arguye lo siguiente:
“Un principio básico de economía nos dice que, a mayor demanda, cuando la cantidad permanece fija, corresponde mayor precio…Y “mientras las clases medias sigan prosperando por doquier —como ocurre en China—, el consumo de hidrocarburos – la demanda - irá hacia arriba, a menos que la humanidad encuentre otra fuente de energía que los sustituya. Esto empuja los precios al alza”. En conclusión: “Nadie en el mundo está pensando que los precios del crudo pueden bajar en el corto plazo”.
Lo anterior le permite a Carlos Mota poner en duda la propuesta de AMLO de bajar el precio de la gasolina. Nos dice Mota que, excepto en el caso de que AMLO esté considerando subsidiar la baja, la propuesta de éste no tiene pies en el entorno general de precios crecientes. Y supuesto el caso de que AMLO esté pensando en subsidios, Mota pregunta: ¿De dónde va a sacar AMLO los recursos para ese subsidio?
Impecable el razonamiento de Carlos Mota. Pero el problema es que no sirve porque está fuera de contexto. Mientras AMLO está en México con los pies bien plantados en la tierra, parece que Mota anda más allá de los confines del sistema solar siguiéndole la ruta al Voyager.   

La verdad de AMLO:

Una y otra vez AMLO ha dicho que, en materia energética, pretende parar la tendencia de los gobiernos prianistas a privatizar la industria petrolera y fortalecer la participación del Estado en el sector. De ahí deriva, por ejemplo, su ya conocida propuesta para construir varias refinerías. Luego nos dice AMLO que, entre otros efectos positivos para la nación, lo anterior permitirá reducir los precios de los energéticos para los mexicanos. 
En este caso, AMLO se está refiriendo a la necesidad de que el Estado proceda a alterar la composición de la variable precio por sí misma. Alteración que irá en beneficio de los mexicanos. 
Seguramente Mota sabe que el precio de un bien, cualquiera que sea éste, básicamente está compuesto por dos factores: el costo de producción y los beneficios empresariales – versión simplificada -. Para el caso del bien “energéticos”, AMLO está proponiendo detener la privatización prianista de PEMEX para atenuar o anular el factor “beneficios empresariales”. Es claro que si usted baja considerablemente ese factor o lo anula, el resultado automático será una bajada sensible en el precio de los energéticos. En eso no hay pierde; bájele usted el monto a cualquiera de los dos componentes de la variable precio, y el resultado será una disminución igual del precio. Y como podemos suponer que el monto de ese factor “ganancias empresariales” en la variable precio debe ser bastante jugoso y extraordinario si nos atenemos a la dudosa reputación ética de los gobiernos prianistas, ya puede usted imaginar que la propuesta de AMLO permite esperar una baja considerable en el precio de los energéticos de hacerse realidad su propuesta.
A eso se ha referido AMLO siempre con su política energética: a la alteración de la composición interna de la variable precio de energéticos en beneficio del pueblo de México. Y nada patentiza mejor lo anterior que el frecuente discurso de AMLO en torno a que la privatización prianista de PEMEX ha sido un negocio jugoso para las multinacionales del petróleo – beneficios empresariales extraordinarios -, pero una aventura ruinosa para el pueblo de México – precios de energéticos inflados por esos beneficios empresariales extraordinarios-.    
Ahora bien, AMLO jamás se ha pronunciado por revertir la tendencia alcista de los precios del crudo en el tiempo debida al problema de escasez creciente del recurso. Créame que si AMLO hubiera dicho esto en algún momento de su vida, yo mismo, como ciudadano, le hubiera escrito una carta para solicitarle que considere con la mayor seriedad su retiro de la vida pública. Y haría esto porque sería una completa desmesura que alguien se pronunciara públicamente en ese sentido, porque equivaldría a suponer que ese alguien se cree capaz de un imposible como es el  convertir al recurso escaso petróleo en un bien abundantísimo a tal grado de lograr una tendencia a la baja de los precios en el tiempo. 
Gústele o no le guste a Carlos Mota, la propuesta de AMLO en materia energética tiene pies firmes en la tierra. De concretarse el triunfo de AMLO y de aterrizarse esta propuesta de anular o atenuar el factor “ganancias empresariales” en la variable precio de los energéticos, el efecto inmediato será una baja sensible en el precio de esos insumos. Y lo anterior sigue siendo cierto a pesar de que la situación de escasez creciente en el mercado mundial del petróleo siga reportando una tendencia alcista en el tiempo. Son dos cosas diferentes. Así que, por favor, no mezclar paridas con preñadas en los análisis para no confundir al respetable.
Es más, vea la propuesta de AMLO por otro lado para tener las cosas más claras. En una situación de escasez creciente en el mercado que lleva los precios a la alza, toda acción del Estado que se enfoque a atenuar esa tendencia – tal como la que propone AMLO - debe ser bienvenida. ¿Hay alguien que se oponga a esto?
Como puede ver hasta aquí, la propuesta de AMLO es más clara que el agua y se ciñe con rigor a una lógica muy básica e incuestionable en materia de economía. 

La descontextualización de Mota: 

Como queda claro al lector, el pronunciamiento de AMLO sobre la baja al precio de los energéticos se encuadra en otro contexto de análisis muy diferente al que usa Mota para criticarlo. AMLO se refiere a la estructura interna de la variable precio en cualquier momento del tiempo – análisis de corte transversal -; mientras que Mota construye su crítica a AMLO desde un análisis del precio en el tiempo –que no es el tema de AMLO -, pero sin apelar a la estructura del mismo – que es el tema de AMLO-.
En breves palabras, podríamos decir que Mota coloca al discurso de AMLO en el contexto que a él se le antoja y que más se acomoda a su necesidad de crítica. ¿Es esto correcto? En lo personal, creo que esto no es loable en un analista. 

El sueño de Peña Nieto y de Josefina Vázquez Mota:

Ya sabemos que los prianistas se han pronunciado por la prosecución de la privatización de PEMEX hasta las últimas consecuencias. En palabras llanas, esto significa que ellos se inclinan por la continuidad y el incremento del factor “ganancias empresariales” en la variable precio de los energéticos. Y esto lo eligen sin haber necesidad objetiva para ello. Esto significa que los prianistas desean que usted, el mexicano raso, siga enfrentando precios que están bajo la presión de dos frentes: la ambición de las multinacionales – “ganancias empresariales” - y la escasez creciente del mercado mundial. Además, ya hemos visto en otro apunte que la solución privatizadora prianista, cuando vista contra el problema de la escasez creciente, equivale a un salto de un avión en vuelo, pero sin paracaídas.        
Pero vea cómo es que, al contrario de los prianistas, AMLO quiere quitarle a usted la presión sobre el precio que compete a la ambición de las multinacionales –“ganancias empresariales” -. En otros apuntes hemos visto que las propuestas de AMLO en materia energética, si bien no pueden aliviar el problema insoluble de la escasez creciente, sí que apuntan a poner las condiciones institucionales necesarias para enfrentar este asunto de la mejor manera posible para todos mexicanos. Y sin embargo, Carlos Mota critica a AMLO y se inclina por los prianistas, al grado de tachar de “patética” a la expropiación petrolera de don Lázaro.
La economía no es nada complicada. Y cuando usted le analiza con sentido común para rascarle, tarde que temprano sale el cobre.  

Aclaraciones adicionales:

Iré más allá de AMLO para hacer algunas aclaraciones sobre el texto de Carlos Mota.
Más allá de lo que cree Mota, los precios en el tiempo no solo no van a bajar en el corto plazo, sino que no bajarán ya nunca. Ese proceso ya es irreversible por la situación de escasez creciente e irreparable en el mercado mundial. Y lo cierto es que los incrementos de precios serán cada vez más fuertes, a grado exponencial, a medida que nos acerquemos al umbral del final del recurso; evento que está radicado en el horizonte de tiempo de nuestra propia generación.  
Y todavía más allá de lo que cree Mota, esto no es una cuestión de fenómenos coyunturales – prosperidad de la clase media “por doquier” -. Lo anterior se debe al entronque de factores de carácter estructural y natural en el asunto: mientras que el petróleo es un recurso finito sujeto a rendimientos decrecientes en su proceso de producción, nuestro paradigma económico del derroche funda su lógica en el crecimiento económico incesante, al infinito. Y es esta contradicción la que nos ha llevado ya a una era de escasez irreparable, creciente, y de escalada imparable de precios. 
Por otro lado, le puedo asegurar al lector que el pueblo raso europeo y norteamericano no estaría muy de acuerdo con Mota cuando trae a cuentas una supuesta prosperidad de las clases medias “por doquier”. Lo cierto es que, en el contexto de una crisis económica que devasta al mundo “por doquier” gracias al pillaje especulativo del dólar y el FMI, la humanidad está acudiendo a una época sin precedentes en la historia moderna en lo que toca a la expoliación de una gran mayoría de seres humanos a manos de una minoría selecta. Y tal vez ha sido esa tendencia moderna sin precedentes a la concentración de la riqueza, con el estancamiento económico y el empobrecimiento generalizado asociados, lo que ha dilatado o retrasado la entrada de la economía mundial a una época de grave crisis energética.   
Cierto que el artificio crítico de Mota contra AMLO puede surtir efecto en los ciudadanos legos en materia de economía, que son la mayoría, incluyendo a Enrique Peña Nieto y a Josefina Vázquez Mota. Pero está destinado a encallar lastimosamente cuando se adentra en los arrecifes de los ciudadanos que contamos al menos con un mínimo de cultura económica, como ya se ha demostrado. 
Por eso no le creemos a Carlos Mota. Y con todo, seguiremos esperando más barquitos. 

Buen día.
      



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