McCain y Sarkozy: las pesadillas de Confucio.

Existe en Estados Unidos un senador republicano llamado John McCain. No conozco su vida porque nunca me ha llamado la atención investigar la vida de un político mediocre o gris, y mucho menos si su espíritu es notoriamente salvaje, perverso y belicista, como es el de este caso. Así que traigo a tema a este sujeto porque me llamó mucho la atención la ingenuidad y el cinismo con que festejó la muerte de Muamar Gadafi.


La de McCain fue una celebración reveladora de punta a punta, no en lo tocante a lo que este sujeto pueda pensar sobre los problemas del mundo actual – dudo siquiera que tenga algún esbozo de hipótesis de política -, sino porque nos deja ver en toda su majestad las verdaderas intenciones que prevalecieron en la clase política estadounidense en este trágico episodio de la intervención en Libia y la verdadera naturaleza de Gadafi y su gobierno; algo que, por cierto, ya había quedado claro desde el principio de esa jornada bélica. 
De todos es sabido ya que la resolución 1973 de la ONU que autorizaba la acción militar de protección y salvaguarda humanitaria en Libia tenía menos valor y seriedad que un trozo de papel sanitario recién usado. Todos sabemos que los tres mosqueteros del rey - la OTAN, Francia e Inglaterra -, nunca tuvieron otra intención con respecto a Libia que iniciar una guerra irregular - “ilegal” - de intervención para la expropiación y el saqueo total del estado Libio. Este hecho está fuera de toda discusión y es asunto agotado. La misma actitud de inconformidad de Rusia y China durante el desarrollo de los eventos dejó en claro que el rey, EUA, y sus tres mosqueteros, habían usado a la ONU como medio justificante para una guerra colonialista. Y McCain mismo, con sus festejos, cerró la fiesta dejando ver que todo se trató de una guerra de negocios, como en Irak, a grado tal que se dio el tiempo de abrir las apuestas para los inversionistas occidentales que desearan participar en los negocios de la “nueva” Libia. Cualquier semejanza con la era Bush, es mera coincidencia.
¿Era Gadafi un verdadero dictador, tal como lo expone la prensa pro occidental? No puedo responder esto porque nunca tuve la suerte de conocer en carne propia la vida del libio promedio. Sin embargo, en torno a la realidad de Libia que nos es accesible en los datos, en las estadísticas, hay muchos cabos sueltos, muchos datos que no encajan del todo bien en el perfil habitual de un dictador. En una serie de apuntes que realicé al inicio de esta guerra colonial de los tres mosqueteros y el rey, traje a cuentas muchos datos que ponían en buenos términos al régimen de Gadafi. Me limitaré a señalar cuatro de ellos.
Primero, el régimen de Gadafi había logrado llevar a Libia a mantener uno de los primeros diez lugares en índices de desarrollo humano y social a nivel planetario durante los últimos treinta años y de manera ininterrumpida. Esto no es un invento mío, lo puede usted revisar en las estadísticas de la propia ONU. Segundo, Gadafi había emprendido ya un proceso de reforma para crear una democracia participativa, muy adecuada, por cierto, a la estructura tribal del país. Tercero - y lo puede usted revisar en fuentes financieras occidentales -, estaba ya en marcha un proceso de total democratización del petróleo libio – ganancias del petróleo con destino al ahorro directo de cada libio de nacimiento -; algo muy ajeno, por cierto, al ideario económico de las monarquías petroleras de la península arábiga y de nuestro brillante prianismo. Y cuarto, sucede que la Libia de Gadafi ya traía entre manos un plan para desplazar al dólar por el Dinar de oro como moneda de intercambio comercial para África y algunos países de oriente medio –una amenaza letal para la hegemonía del dólar parasitario, y que algunos analistas serios determinan como la causa principal de todo este embrollo colonialista en Libia -.
Si mal no recuerdo, México anda un poco más allá del lugar número cincuenta en la promoción del desarrollo humano y social. Y si usted le mide por niveles de pobreza y crecimiento económico, bueno, pues nos vamos a los últimos lugares de la tabla y en riesgo de pelear por el no descenso. 
Siendo honestos, si hiciéramos un estudio comparativo en materia económica y social entre la Libia de Gadafi y México en los últimos treinta años, tendríamos que afirmar que la primera fue una democracia avanzada y el segundo una cueva de dictadores y sabandijas. Y siendo así las cosas, ¿no deberían los tres mosqueteros y el rey invadirnos a nosotros, antes que a Libia, con el pretexto de la democracia y la justicia? Y bueno, si añade usted a esta triste realidad nacional el genocidio del PRIAN con el asunto del narco, ya no hay pretexto que postergue la invasión del “Eje” de los tres mosqueteros y el rey – Eje: Eje de la Justicia Engañosa, por sus siglas -. 
¿Tiene sentido todo lo anterior cuando enfrentado con la imagen mediática del Gadafi dictador? Yo no tengo la respuesta definitiva, pero sí muchas dudas, pues, como decía Aristóteles, hay algo falso en todo esto en la medida en que lo pensado – oficialmente - no concuerda con la realidad. Lo mío es una pregunta, usted responda para sí mismo como guste; pero creo que, en cualquier caso, debe ser consecuente con la realidad y no con la verdad de los medios.
Pero hay un cabo suelto que es más atrayente para pensar mal, o contra la verdad oficial: ¿Por qué matar a Gadafi en el acto? Y en esta última pregunta no me refiero a lo que ya está señalando Serguei Lavrov, ministro de exteriores de Rusia, en torno al supuesto crimen que se cometió con ese asesinato sumario bajo la óptica del derecho internacional. Lo que quiero puntualizar es lo siguiente. 
Si Gadafi era un dictador repudiado por todo el pueblo, tal como afirmaban hasta el cansancio los medios pro occidentales – cosa que ni niego ni admito, pero que al menos doy sentada como hipótesis para la pregunta que sigue -, me pregunto algo: ¿no era más útil para la justicia internacional vivo y enfrentando cargos, como ejemplo negativo? A final de cuentas, los sistemas de premio y de castigo en toda cultura trabajan en buena medida para eso, para estimular o inhibir conductas en el resto a través del ejemplo. A esto no se puede responder de otra manera más que afirmando que sí, que Gadafi era más útil vivo, si es que se deseaba satisfacer las exigencias de la justicia; exigencias que eran el motor teórico pretextado por los tres mosqueteros y el rey en su “guerra por la paz”. 
Y si a Gadafi se le mató o ejecutó sumariamente, entonces debe concluirse que este hombre era más útil muerto que vivo. Y es evidente que un hombre es más útil muerto cuando vivo es de alta peligrosidad. Pero, ¿por qué Gadafi era más peligroso vivo? 
Bueno, si usted revisa la historia completa de Gadafi, se dará cuenta que fue un político realista muy hábil, experto en el arte de enredar en arreglos turbios a sus pares occidentales mientras pervivió la sana convivencia entre ambas partes. De eso también le hablé en la serie de artículos que publiqué en este diario hace tiempo. Creo que, en parte, la muerte de Gadafi responde a la necesidad de borrar evidencias comprometedoras para los tres mosqueteros y el rey. Pero, además, el hecho de la ejecución sumaria y fulminante nos deja la extraña sugerencia de que Gadafi pudiera haber gozado de cierta legitimidad carismática sobre alguna parte importante del pueblo Libio. Le confieso que yo encuentro en esto último la más importante causa para haberlo ejecutado sin previo juicio. 
Hay victorias que son derrotas. Y si usted ve con cuidado los eventos de Libia, se dará cuenta que ha sido una lamentable derrota para los tres mosqueteros y el rey. Y le digo esto por lo siguiente.
A estas alturas, los tres mosqueteros y el rey – EUA, OTAN, Inglaterra y Francia - han quedado exhibidos como un club de mentirosos en el asunto Libia. En esta percepción del resto del mundo sobre este club de agresores es más que elocuente el veto enérgico de Rusia y China al intento de esta banda por replicar una nueva resolución de la ONU para invadir y saquear Siria. Y Lavrov, el ministro de exteriores ruso, ha resumido esto declarando sin escrúpulos que el club de golpeadores pretende replicar el “guión de Libia en Siria”, tal como si el resto del mundo se estuviera chupando el dedo con el cuento de la paz y la justicia. Y recién el pueblo sirio salió a tomar las calles masivamente para manifestar su apoyo al actual régimen y agradecer la actitud solidaria de Rusia y China. De si China y Rusia hacen esta buena obra para el pueblo sirio poniendo la vista en cuestiones estratégicas, no me importa; el hecho es que el resultado final de sus intenciones, sean cuales sean éstas, tienen un resultad positivo, real y objetivo, sobre la estabilidad y la paz de la región. Algo que, por cierto, es absoluta y radicalmente diferente a la criminal política pacifista de la OTAN y sus bombas.
Lo analistas políticos a lo largo y ancho del planeta persistieron en afirmar que el club de golpeadores había “chamaqueado” a Rusia y China con el asunto engañoso de Libia. Confieso que yo nunca creí en esto. Putin y la clase política china han demostrado ser mucho más experimentados y sabios que la clase política del club de golpeadores - especialmente con respecto a Sarkozy, quien es el que se muestra como poseído por un frenético entusiasmo dionisiaco-hitleriano -, y eso lo constatan los estupendos resultados económicos logrados por el bloque eurasiático a lo largo de los últimos años frente a los desastrosos resultados de los tres mosqueteros y el rey. Creo, en verdad, que si Rusia y China decidieron abstenerse en lo que toca a la resolución 1973 sobe Libia, lo hicieron conscientes del riesgo de una jugada sucia del club de golpeadores. Y así sucedió, hubo juego sucio. Pero eso sirvió para que ese eje euroasiático tuviera, en lo sucesivo, los argumentos morales suficientes para vetar cualquier nuevo intento de “guerra por la paz” por parte del club de tramposos. Y ya vimos la eficiencia de esa jugada de Rusia y China en el caso de Siria. Los tres mosqueteros y el rey han quedado exhibidos como un club de insaciables mentirosos y sin argumentos para justificar la prosecución de su siniestro programa de “guerra para terminar con la guerra”. Lamentable, sí, que el costo de esta inteligente estrategia de China y Rusia haya sido le reversión de Libia a la época de las cavernas gracias a los “pacificadores” bombardeos de la OTAN.  
Cierro el apunte con el pináculo de la simplicidad en el tal McCain cuando declara que la muerte de Gadafi inspira al pueblo de Rusia, China, Siria e Irán. Para un político astuto, las palabras desentendidas del pobre McCain representan una declaratoria tonta y típica del golpeador de barrio, contraria a todo principio de sabiduría en los asuntos públicos. Gran ayuda para Obama la boca suelta y locuaz del desafortunado senador republicano en tiempos en que buena parte del mundo, encabezado por Rusia y China, está luchando por abandonar la hegemonía de los EUA. Y aclaremos que este rechazo global al viejo imperio no tiene su fondo en un sentimiento discriminatorio; no, lo cierto es que el mismo amo se ha marginado del mundo con su debacle cultural que devino, sobre todo, en razón de la perversión moral de la clase política norteamericana con posterioridad a Eisenhower.  
Tema para otro artículo sería revisar las condiciones que permiten determinar a EUA como un imperio en el ocaso en virtud de su bancarrota cultural. El hecho importante al caso es que ya empezamos a ver los primeros síntomas de esa crisis final. Existen trazos de un plan chino-ruso para la formación de una unidad económica y política euroasiática con moneda común nativa. China ha venido acumulando reservas de oro con toda la intención puesta en la formación de una zona económica asiática con moneda propia. El punto de arranque para este proceso de integración regional lo marca la elección de Putin en marzo del 2012, hecho casi seguro a juzgar por la aplastante mayoría de rusos que le apoyan bajo la idea compartida de un necesario endurecimiento de la política exterior rusa con respecto a las pretensiones hegemónicas del club de golpeadores. Y tenga por cierto que, de triunfar Putin y de darse éste las habilidades políticas para conformar esa unión euroasiática con China, el mundo pasará de golpe y porrazo a un esquema bipolar o tripolar con el consecuente aceleramiento en el ocaso del viejo imperio y su disfuncional modelo neoliberal. Inglaterra misma ya está escandalizada por este esbozo de integración euroasiática y acusa a Putin de buscar el renacimiento del sueño soviético. 
Pero por cierto que el viejo y esclerótico imperio se ha de resistir hasta las últimas consecuencias. De ninguna manera se puede esperar que conceda de buen agrado las cosas y el control del mundo. Recuerde que, a lo largo de la historia, toda transición de imperios está marcada por grandes conflagraciones regionales o mundiales, tal como lo vimos en el siglo XX con las dos grandes guerras. Tal vez la unidad eurasiática, de hacerse realidad, nos llevará a escenarios de verdadero peligro, a un nuevo intento de suicidio colectivo de la especie humana, pero esta vez potenciado de mayor eficacia por el arsenal nuclear. Para esto, para el momento final, solamente hará falta que un chiflado como McCain o Sarkozy, esté dispuesto a apretar el botón de la primera ojiva bajo la máxima de: “Todo es mío, y antes muerto que ceder”.
Por lo pronto, si tuviera ocasión de conocer a McCain y a Sarkozy, no perdería la oportunidad para darles un buen consejo; un consejo que no es de mi autoría, sino del reformador social más exitoso de todos los tiempos, y cuya influencia se deja sentir en el extraordinario logro chino contemporáneo, 2,500 años después. Me refiero a Confucio.
Decía Confucio algo que es de enorme importancia para el político que quiere obrar sabiamente por la paz y en bien de su pueblo: “Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas”. McCain y Sarkozy, dos de los representantes más enjundiosos del club de golpeadores, alientan a cada instante un viaje de venganzas. Ya incendiaron a Libia para el posterior saqueo. Ahora McCain pica la cresta del eje euroasiático, y Sarkozy amenaza a Siria con sus cañones de pequeño Napoleón. Ojalá y los dos bravos comanches, mientras hacen resonar sus tambores de guerra, se tomen el tiempo para cavar su propia tumba…y otra para el resto del mundo. 
Buen día. 
PD. ¿Recuerda a los mayas y su 2012? ¿A qué se referían los mayas? ¿Se referían a una conflagración peligrosa, o a un nuevo y más perfecto orden del mundo humano? Yo no sé mucho de estos temas escatológicos, así que no sé qué pensar a este respecto. Y aunque éste es un tema cuajado de mucho contenido especulativo, no deja de ser exquisitamente sugerente, sobre todo cuando se le ve tan ajustado en las fechas del escenario que nos ha tocado vivir por este tiempo. Ojalá y alguien que domine este tema se atreva a escribir un artículo. Sería muy interesante leerlo y aprender de esto.

Buen día. 

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