Manlio Fabio y los juicios prejuiciados.

Recién Manlio declara que el caso de la ley contra el ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, es atendido por "una instrucción específica“ del presidente Enrique Peña Nieto. Añade que el motivo de esto es que se trata de evitar la impunidad. 

“Es no permitir - dice Manlio - que exista impunidad en ningún lado, venga de donde venga, séase militante del partido político que sea si hay un acto delincuencial.” Le dejo enlace a la noticia por si desea verificar.


Tal como es presentada por los medios, según he revisado en varios, la declaración de Manlio es ambigua. Porque a ciencia cierta no se entiende si Manlio se refiere a que EPN instruyó de manera "específica" al procurador una investigación sobre el caso Granier Melo, lo cual deja mal parada a la ley y su autonomía y sobre todo a su infalibilidad, o si se refiera a que el caso Granier bajo juicio es resultado del estímulo volitivo en los hombres de la ley para aplicarla con justicia y oportunidad y que deviene de las frecuentes apologías y discursos de EPN sobre la ley y su infalibilidad ya realizada - según ellos - en el régimen del nuevo PRI. 

En suma, y en el contexto de las declaraciones de Manlio, me pregunto: ¿Por qué cayó Granier? ¿Por una instrucción específica de EPN contra el mismo personaje o porque los discursos de EPN han surtido efecto en la volición del procurador y colaboradores para aplicar la ley de manera irrestricta?

Sinceramente, no tengo interés en responder esto porque resulta que las palabras de Manlio quedan mal paradas bajo cualquier interpretación. Vea.

En cualquier caso, solo él mismo, Manlio, sabe si sus afirmaciones son verdaderas  o falsas. Esa cuestión es un dato de su conciencia y ahí permanece, inescrutable hasta para Lince. Y como Manlio no aduce prueba alguna de sus afirmaciones al auditorio que le escucha - un escrito firmado por puño de EPN o la volición del procurador estimulada por el móvil de los discursos emotivos de EPN a nombre de la ley, etc. -, luego entonces sus expresiones son solo un juego de palabras sin fundamento. 

No sabremos nunca si las palabras de Manlio son verdad o falsedad porque el asunto ni siquiera es digno de ser metido a ese tipo de juicios porque no cumple las condiciones para ello: son palabras. Y al ser simples palabras, ya estamos en el terreno de la retórica, donde el recurso no es la prueba ni la demostración, sino el sentimiento y la persuasión. Y ya estando en ese terreno, el de la retórica, usted es completamente libre de creer o no creer en lo que dice Manlio. Y esta regla vale para cualquier interpretación que se dé al discurso ambiguo de Manlio. Mas le advierto que creer en este terreno ya es un recurso de fe.

Tal vez usted piense que Manlio es un hombre digno de fe porque es un hombre veraz, y que sus palabras son verdad. Bien, lo felicito. Está usted persuadido. Sin embargo, lo cierto es que jamás podrá demostrar que las palabras de Manlio son verdaderas. Si por el contrario usted cree que las palabras de Manlio son falsas porque no lo considera hombre veraz, luego usted también está en lo correcto y nadie podrá demostrarle lo contrario, ni el hombre de más fuerte fe en Manlio. 

En las cosas de lo posible nada es imposible a priori, antes del hecho. Solo hasta que se realiza algo en concreto todas las demás posibilidades que no se realizaron deben ser descartadas. En este sentido, si Manlio afirma que el caso de la ley contra Granier Melo es resultado de las instrucciones de EPN - en el sentido que sea en su discurso ambiguo -, yo. Nolato, también puedo afirmar que la detención de Granier es resultado de una apuesta del PRI que no salió con el número ganador, que se pifió. ¿A qué me refiero con esto? Ahí le va.

Me refiero a que Granier fue un hombre muy soberbio. Tan soberbio que cayó en el exceso de confianza de apostar a ciegas que pondría a un sucesor en el gobierno del estado de Tabasco que le cubriera sus fechorías durante el tiempo necesario para que arribara la caducidad de la ley. Es esa soberbia que conduce a los hombres a la ceguera y a la pérdida del juicio hasta el grado de hacer apuestas políticas perturbadoras, fuera de razón, audaces a más y mejor y hasta el grado de la locura. Y fue esa soberbia la que le llevo a las manos de los políticos priistas en campaña para ofrecerles todo su apoyo financiero desde Tabasco en el proyecto electoral, al menos para garantizarles un triunfo en ese estado. Y es muy posible que así se hayan realizado las cosas, lo cual ya fue alguna vez mencionado por el mismo AMLO semanas atrás.

Y si así fue, que no es imposible, le aseguro que los nuevos priistas en campaña jugaron de manera siniestra haciéndole creer a Granier que la apuesta era segura para todos, que no se ocupara en futuros inciertos y que siguiera confiando en su confianza - redundando -. Y si esto le parece diablesco, inhumano, solo le recuerdo que en la política vulgar no hay norma moral extrínseca que valga; la única norma es intrínseca y se llama: éxito a como dé lugar.

No descarte que algunos priistas en campaña pensaban que Granier se estaba comportando como un apostador demasiado audaz al grado de poner en riesgo su pellejo. Sin embargo, le garantizo que, para esos priistas, la seguridad y felicidad futura de Granier se esfumaba en la nada una vez se ponían los ojos en el éxito en campaña donde toda munición financiera y material no está de sobra.

Con todo, y contra todas las esperanzas desmesuradas del priismo, la apuesta de Granier no sacó el número ganador. En Tabasco perdió el PRI y ganó Nuñez. Y en estas circunstancias, ya es insustancial saber si fue EPN quien puso en marcha el proceso legal contra Granier o no. Esto, por la sencilla razón de que la misma prudencia en el PRI indicaba apresurarse a tomar la iniciativa en las investigaciones contra Granier, porque de no hacerlo el cantarito de Granier se iba a romper tarde que temprano y en manos de la oposición.  Es más, imprudente hubiera sido en el PRI no anticiparse a las acciones en este sentido.

¿Y tiene mérito esto? ¿Tiene mérito aplicar la ley por un sentido utilitario de oportunidad personal o partidista? No, no tiene mérito en absoluto. Esto, por la sencilla razón de que el mérito está en el móvil de la infalibilidad de la ley, y que es precisamente el principio que Manlio usa para tratar de persuadirnos de que EPN es el garante imparcial de la justicia, casi con el espíritu de un Beccaria.

Lo invito ahora a hacer un ejercicio mental: Si en Tabasco hubiera ganado el PRI, si en ese estado Granier tuviera hoy a su sucesor en el trono: ¿qué tan probable sería que Granier estuviera hoy pasando por la ordalía a la que está siendo sometido? Sea realista y consecuente con la experiencia...Exacto. Una probabilidad casi nula. Y es así que si Granier hubiera visto realizado su sueño de soberbia, le garantizo que las probabilidades de realización de lo que hoy vemos serían prácticamente: cero.

¿Quiere nombres sugerentes en este sentido de la impunidad garantizada, por más graves que sean los delitos contra la nación, cuando las apuestas políticas salen ganadoras? Hay muchas. Estamos en abundancia. Y por mencionar solo algunas: El gober precioso, Tomás Yarrington, Moreira...y párele de contar con la lista de priistas ilustres.

Si usted me pone a apostar a la causa más verosímil que explica la acción legal contra Granier, elijo la mía, la que ya describí inmediatamente arriba, y desecho las palabras de Manlio como poco verosímiles, como poco o nada creíbles. Y les advierto a aquellos que creen en Manlio y que consideran que lo mío son inventos, les advierto, digo, que en ambos casos, ustedes y yo, estamos en el terreno de la creencia. Y sin embargo, debo decir que entre los que creen en las palabras de Manlio y yo hay una gran diferencia. Yo fundo mi fe, no en las palabras de un hombre - porque esto es fe trasnochada sin testimonio -, sino en antecedentes objetivos - caso elecciones de Tabasco y conductas perniciosas o viciosas habituales de los priistas - que me permiten inferir cosas que me parecen muy verosímiles y que encuentran apoyo en experiencias semejantes de hoy y ayer - políticos priistas impunes -.

Lo cierto es que, en esencia, Manlio, yo y todos los que adelantemos causas probables al caso Granier, solo estaremos haciendo juicios prejuiciados. Y aunque unos más verosímiles que otros según sentido común y prudencia, la verdad solo se sabrá hasta en tanto no aparezca alguien que nos diga cuál fue la causa determinante con pruebas objetivas en las manos. Todo lo demás, incluyendo lo dicho por Manlio, es discurso insustancial. 

Por lo demás, me queda claro que las palabras de Manlio están sobrecargadas de la oportunidad electoral. Estamos a días de esto. Se trata de persuadir al auditorio al grado tal de hacer pasar los pecados del PRI, de los cuales Granier es solo una saliente, en virtudes cívicas y políticas. Es el arte de la ilusión y la prestidigitación verbal. Y le invito a que no desprecie el arte de los priistas en esto porque, aunque usted no lo crea, hay ilusos que sí caen en el saco.

Solo me resta decirle que, por multitud de causas que no vienen al caso, conozco a los políticos mexicanos de ayer y hoy muy bien. Los conozco al grado que me resultan altamente predecibles. Así que sé de lo que le hablo cuando adelanto mis razones probables al caso. Conozco los entresijos de ese mundo hasta el grado de darle santo y seña de cómo opera la voluntad y el pensamiento de un político típico. Y no crea que es exagerado lo que digo porque no hay portento en esto. Son personas harto simples, y a veces muy primitivas.

Buen día.

Puede leer este artículo también en el diario digital SDP, donde suelo publicar los trabajos o artículos que usted ve en el acervo de este blog. 

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