Libia y los cruzados de la orden del petróleo. Parte 2.

Parte 2: Los Tres Chiflados en la OTAN.

Proemio:

En la parte primera de este artículo demostramos que el imperio y sus vasallos de Europa occidental se abalanzan sobre Libia por el petróleo, no por motivos humanitarios ni por ayudar a levantar las banderas de la libertad y de la democracia. 

Vimos también que Libia, desde el 2008, y pese a su problemática interna, problemática que está confusa por cierto, estaba ya inmersa en un proceso interno para la nacionalización del petróleo y de las empresas multinacionales operando en el país. Vimos también que, al lado de dicho proceso, existía otro proceso apuntando al desmantelamiento de la alta burocracia política; esto, en razón de que el pueblo de Libia entendía que ésta depredaba los beneficios del petróleo desde NOC, la empresa estatal del petróleo. Y vimos también que Gadafi era el promotor de todas esas reformas. Esto último entra en completa contradicción con los hechos, tal como los narran los medios de difusión occidentales.

Pero también usted entenderá que, atendiendo a nuestra experiencia reciente, los medios occidentales no son confiables en esto de deliberar en torno a los asuntos que trae entre manos el imperio. Tome como referencia nada más lo que ocurrió en el caso Irak.

La situación general apunta más bien a la posibilidad de que Libia se estuviera encaminando a otro polo de resistencia política y económica como Irán, y que esto fue a final de cuentas lo que propició la invasión del imperio y sus aliados. 

Para el repaso de las razones sobre todo esto con sus fuentes, vea la parte primera de este artículo.

El secuestro de la soberanía popular: 

En la parte primera de este artículo también nos quedó claro el circo de absurdos, inmoralidades y estupideces en que incurren los líderes de la orden del petróleo para justificar su nueva cruzada en Libia. Pero ahora le traigo a cuentas el monstruoso cinismo de los pajes del imperio a la hora de justificar sus malignas y pervertidas locuras, una vez que éstas ya han consumado sus crímenes masivos. Esto, para que vaya usted preparando su capacidad de sorpresa ante la nueva oleada de invasiones del imperio.

El 12 de mayo de 1996, el periodista Lesley Stahl, del programa 60 Minutos, le pregunta lo siguiente a Madeleine Albright, a la sazón embajadora de los Estados Unidos en Naciones Unidas: “Hemos escuchado que en Irak han muerto medio millón de niños (resultado de los bloqueos y embargos) Más que en Hiroshima. ¿Vale la pena pagar ese precio?” Y note que el periodista dio demasiadas concesiones morales en su pregunta. Y la señora Albrigt responde lo siguiente: “Es una decisión difícil, pero creo que el precio vale la pena pagarlo.”

Postura irracional y pervertida de la señora Albright. Irracional, porque evade la verdad al no sopesar el argumento contra todas las dudas posibles en el mismo, de las cuales solamente atravieso una: ¿Estaría esta persona dispuesta a poner a sus hijos en la cuota de niños muertos? Postura también pervertida, porque estando en la más completa irracionalidad, tremola gozosa en la más completa descomposición ética del alma: un fin político abstracto sustentado en actividades de genocidio y terrorismo en dimensiones mayúsculas.

¿Hay alguna diferencia entre esta postura política y la posición de los nazis a la hora de justificar la masacre de millones de gentes por cuestiones de supremacía racial y por intereses territoriales? No, no hay ninguna diferencia en lo esencial.

La historia reciente nos ha demostrado fehacientemente que los Estados Unidos y sus fervientes aliados de la OTAN no son sino Estados terroristas que, por un mandato divino que solamente ellos imaginan, se han dado a la gloriosa tarea de proteger a la humanidad de muchos peligros. Pero como ya no hay un bloque soviético que amenace con el diablo del comunismo, ahora la pregunta hacia ellos es: ¿Y de qué demonios nos protegen?

Pero como en realidad no hay mal de que protegernos más allá del propio instinto depredador de ellos mismos sustentado en su teoría neoliberal y que va en provecho de unas élites del dinero en este planeta, se han dado entonces a la tarea de inventar a la nueva figura de los Estado delincuentes. Ahora la tarea de ellos es protegernos de los Estados delincuentes.

¿Qué son los Estados delincuentes? Bueno, pues los estados delincuentes son todos aquellos Estados que no se avienen a las fórmulas neoliberales y que, en consecuencia, no se muestran dóciles a la expoliación que quieren ejercer las multinacionales del eje imperial. Incluya ahí a la vieja Irak, a Irán, a Venezuela y ahora a Libia, la víctima en turno. Esta cruzada, por cierto, se sostiene con las banderas abstractas de la democracia y la libertad y con la más completa alianza de los medios occidentales. Y no se extrañe usted por esa alianza de los medios; los medios son también un negocio y forman parte del entramado del neoliberalismo para ejercer control de la información y conseguir así fragmentar y atomizar a la ciudadanía para poder secuestrarla a través del terror informativo y el estímulo a la apatía.

Ya vemos ahora, en estos días, cómo los perros de guerra nos desvelan mágicamente la existencia de otro Estado delincuente en el cuerpo de un país débil: Libia. Pero se ensañan pasando por alto toda opción de diálogo (una propuesta de inicio de países no alineados a la OTAN y rechazada por obvias razones por el imperio), contraviniendo también el sentido original de la resolución 1973 de la servil y maniatada ONU, y olvidando el objetivo de salvaguardar la integridad de la población civil Libia. Y bueno, digo esto porque los mismos medios se han visto rebasados por la misma realidad y han terminado imposibilitados en su tarea de ocultar la verdad: se matan civiles para protegerlos. Quizás es muy inteligente esto, porque si matan a los civiles ellos, ya Gadafi no puede hacerles daño, ¿o no? 

¿Otra ves asesinar a civiles para defender civiles? ¿Otra vez la señora Madeleine Albright? ¿Cómo se puede sustentar moralmente el matar civiles para salvar civiles? ¿Qué sentido ético puede existir en todo esto?

Se repite la historia de nueva cuenta. Y se repite en una situación tal que muchos se muestran indiferentes, apáticos, y otros más se ponen a tremolar las banderas del imperio delincuente para vitorear una nueva invasión y una nueva ocupación de territorios en aras del dinero, de un dinero que el pueblo occidental ni siquiera verá pasar frente a él. Una postura festiva que, a la vuelta de poco tiempo, traerá miles de muertos y la más completa injusticia sobre un pueblo.

Al final, cuando la gente recobre la conciencia demasiado tarde y se espante con los resultados que ayer le emocionaban frente a la televisión, cuando haya que salir a dar la cara por los crímenes cometidos por el vil dinero, ¿quién de los perros de guerra asumirá el papel de la señora Albright en este nuevo episodio delincuencial del imperio y sus vasallos?

El petróleo  es tan importante para la civilización moderna, como importante fue el fuego para el hombre prehistórico. Pero si el fuego es abundantísimo, tan ilimitado que puede ser generado con el golpe de dos piedras, el petróleo, en cambio, tiene la maldición en su escasez y su inestimable valor. El petróleo es, hoy en día y desde tiempo atrás, el mejor negocio del mundo, así que medio oriente existe y es lo que es por ser el arcón de ese oro negro. Todo cuanto sucede en aquel pedazo del mundo debe ser visto desde esa perspectiva, y podría asegurar que si medio oriente no tuviera petróleo, sus problemas nacionales y regionales, sus guerras tribales, sus diferencias y querellas, serían todos asuntos de interés humanitario, puntos últimos en la agenda del imperio y su brazo armado, la OTAN, y hasta eventos pintorescos y dignos solamente de los especialistas de la antropología. 

Pero el petróleo se ha convertido de un instrumento de posibilidades de progreso para sus legítimos propietarios, el pueblo árabe, no los jeques y dictadores, en un instrumento de muerte, porque nosotros hemos colaborado con nuestra autosegregación individual, con nuestra viciada forma de concebir a la política y con nuestra complacencia para con nuestros propios apetitos.

Al enfocar la vida como un yo abandonado al vacío del “soy yo y nada más yo”, terminamos por entender a los otros como meros instrumentos de nuestros objetivos individuales, no como fines en sí mismos, instrumentos que pueden ser prescindibles si no se ajustan a nuestras pretensiones. Desde esa perspectiva se pierde de vista la verdadera y superior naturaleza de la política para verla luego como un simple instrumento al servicio de lo que a “mí me conviene en el hoy”, y no así como un algo aplicado en potencia al cambio estructural progresista, al mejoramiento material y moral de todos.  Y es desde esa óptica errada que hemos concedido un valor excesivo e imprescindible al petróleo dando ocasión a que esos Estados imperiales y delincuentes hagan lo que hoy hacen.

Gran ironía que el petróleo sea más vital para el hombre moderno, que lo que fue el fuego en la vida ordinaria de una caverna poblada por hombres primitivos. Si a éstos les era posible adaptarse con facilidad a las circunstancias cambiantes de su entorno y a unos días sin fuego, actitud por cierto muy natural en un animal cazador y eficiente, al hombre moderno, en cambio, se lo ha comido la lujuria al grado de no poder vivir sin las cosas del día a día al costo que sea; de suerte que si hoy su automóvil no funciona, es capaz de asesinar con tal de no moverse con sus propias piernas; y eso de asesinar no es juego, pues con el silencio y la apatía se pone la daga en mano del asesino cuando el acto criminal que se va a consumar nos procura indirectamente la gasolina amada para mover al automóvil. Algo así sucede con nuestra actitud extrañamente pasiva cuando observamos a los perros de guerra de los cruzados de la orden del petróleo dejar caer una tormenta de bombas sobre Libia.

Si el imperio nos quiere bien segregados y sumidos cada uno en un universo individual para así quebrar la cerviz de cualquier resistencia popular, nosotros colaboramos con toda docilidad y beneplácito. Somos pues parte de todo ese esquema de poder que arrasa con los débiles, somos cómplices. Quizás por ello nos sumimos en el silencio de observar las noticias y solamente atrevernos a dejar rodar una lágrima por los niños muertos en las guerras de los cruzados. Mas al otro día, cuando nos montamos en el automóvil, se nos olvidan los muertos porque prevalecen nuestros intereses personales por sobre todo lo demás. Así es como no quieren los cruzados de la orden del petróleo; es así como somos útiles a sus pretensiones depredadoras.     

Al final de cuentas, al actuar nosotros de esa forma, con apatía hacia los demás, permitimos que la soberanía popular sea secuestrada por una democracia electorera manipulada por una élite en el poder y que se reproduce a sí misma a grado tal que llegamos a una situación donde ya el pueblo no existe, se ha disipado con toda su potencialidad, para dar paso a un estado de cosas donde la democracia es manipulada y prostituida por grupos de interés y lobbystas de las grandes corporaciones.

El drama oculto en todo esto es que no paramos mientes en que la misma regla que se aplica a Libia hoy en día, la misma que se aplica a Irán, la misma que se aplica a Venezuela, la misma que se aplica a Cuba, y la misma que se ha aplicado a Vietnam , a Birmania y a otra naciones agredidas, será aplicada a nosotros cuando nos llegue un poco de luz de soberanía popular. Y hasta ahí vamos a crujir los dientes cuando los amos nos pasen por el mismo rasero.

Pero no se preocupe, que no somos los únicos con este problema de apatía. El mundo desarrollado también lo padece, aunque allá la apatía no dará ocasión a una invasión del territorio nacional. Vea enseguida, por ejemplo, lo que resulta en una encuesta de opinión con 2028 observaciones (una muestra demasiado sobrada) en Gran Bretaña,  respecto al asunto de la intervención en Libia:

“El 43 por ciento de los encuestados critica la misión, mientras que un 22 por ciento se mantiene indeciso. Poco menos de la mitad estima que se trata de un riesgo innecesario para el país, uno de los que más se ha involucrado en la operación contra las fuerzas del mandatario libio, Muamar Gadafi.”

“La Cámara de los Comunes aprobó este lunes, por 557 votos frente a 13, la operación en la que participan aviones de guerra y embarcaciones militares británicas.”

“Los británicos guardan un mal recuerdo del conflicto de Irak, donde murieron 179 soldados del Reino Unido. La popularidad del ex primer ministro Tony Blair se vio resentida tras alinearse con el ex presidente estadounidense George W. Bush para iniciar la invasión en marzo de 2003.”

Puede consultar la fuente secundaria en este enlace:


Ahora vea el infierno en Washington…

“El presidente Barack Obama se ha convertido en blanco tanto de republicanos como demócratas por el rol que está cumpliendo EE. UU. en las operaciones militares en Libia. Por un lado, miembros de ambos partidos le critican haberse saltado al Congreso -como requiere la Constitución- cuando ordenó a sus fuerzas atacar en este país de Oriente Próximo.” 
“Según los legisladores, entre los que se incluyen Jerrold Nadler, Barbara Lee, Michael  Capuano, el Presidente no cuenta con poderes para lanzar un operativo militar sin autorización del Congreso salvo que exista un riesgo directo para el país. Algo que en el caso de Libia no está sucediendo.”
 “Y para remarcar en su punto, le sacan en cara ahora sus propias palabras en el 2007, cuando estaba en campaña para la presidencia.  "El presidente no tiene el poder bajo la Constitución de autorizar unilateralmente un ataque que no busque evitar una amenaza inminente o actual contra el país", dijo el hoy presidente cuando se le preguntó si bombardearía las instalaciones nucleares de Irán sin el consentimiento del Congreso.”


Como puede ver, tenemos ya una sarta de mentiras que llevan a la realidad ineludible de una soberanía popular secuestrada en Estados Unidos y en Gran Bretaña, en los dos países con más tradición democrática en el planeta. 

Si la soberanía popular en Gran Bretaña se manifiesta por la no intervención, las élites gobernantes hacen caso omiso y se declaran favorables a la intervención. 

¿Qué la élite gobernante británica es honesta y sabia y por eso secuestra al pueblo raso para apoyar la invasión? Sobre esta pregunta déjeme traer dos cosas a cuenta para demostrarle que la clase política británica puede ser tan corrupta como la del país menos avanzado.

En primer lugar, repase las notas que pusimos en la primera parte del artículo sobre el acto de terrorismo en Lockerbie, Escocia, para dar cuenta de cómo la clase política británica negoció a los 270 compatriotas muertos por un contrato para su principal multinacional petrolera British Petroleum con su hoy tirano favorito: Gadafi.

En segundo lugar, le añado algo declarado por David Cameron según la misma fuente que he apuntado:

“Esto es diferente a Irak. Esto no es adentrarse en un país, derribar su gobierno y después apropiarse y ser responsable de todo lo que pasa después”, ha subrayado el primer ministro, David Cameron. “Se trata de proteger a la población y dar al pueblo libio una oportunidad para dar forma a su propio destino.”

Nótese el “…derribar su gobierno y después apropiarse…” ¿Qué tal? ¿Quiere la mejor confesión posible para entender que tenemos enfrente a una clase política delincuente y golpista?

Y también tenemos la soberanía de otro pueblo asaltada: la del pueblo norteamericano que ya está harto de guerras de negocios cubiertas a costa de sus hijos en los campos de batalla. Lo que hay que preguntarnos es si los congresistas norteamericanos están molestos realmente por el asalto a la soberanía popular, o si su molestia deriva por sentirse un tanto al margen de los negocios que hay en juego. Ellos necesitan acercar premios a los lobbystas que los apoyan con financiamientos de campaña, ¿o no?
Los tres chiflados al mando de la OTAN: Moe, Larry y Curly:

Y mire usted lo cierto que es todo lo que hemos dicho en la parte primera de este artículo y lo apuntado en el proemio arriba. Como este nuevo golpe de estado sobre Libia no fue tan bien cuidado en el teatro preliminar, tal como solía hacerlo el clan Bush –y en esto hay que reconocerle al clan Bush sus cualidades de esteta en el teatro de la muerte -, sucede que las contradicciones y los absurdos y el cinismo se han dejado ver desde el principio. Y los líderes de la asonada lo entienden y lo saben; ellos tienen conciencia clara de que se están viendo muy cínicos y descarados. 

Revise las últimas noticias sobre el tremendo problema que tienen para definir quién comanda y quién corre con los costos morales y políticos del nuevo crimen. De pronto tenemos a Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, convertidos en Moe, Larry y Curly respectivamente, en un jocoso filme llamado “¿Quién toma la papa caliente?”

En este filme, los tres se avientan uno a otro la papa caliente de Libia y sus muertitos y quieren implicar a otros. La papa va de un lado para otro y de un lado para otro durante los últimos cuatro días y es cosa que no se ponen de acuerdo en quién debe asumir, no el cargo, sino las consecuencias políticas y morales que ha de traer el mismo. 

Por supuesto que los papeles están bien representados en este caso: Moe es quien, en cada lance de pasar la papa, agarra a cachetadas y a soplamocos a los otros dos a fin de obligarlos a tomar la papita por fin; Larry es el más frío y estirado, el sin más chiste, como siempre; y Curly…bueno, Curly es el que hace más aspaviento y el más bullanguero en su lances de papa caliente; pero también es el más tonto porque se adelantó a agarrar la papa caliente y ahora ya no sabe como aventarla a Moe o a Larry. ¡Qué Curly tan gracioso!

Le refiero algunas notas sobre la situación en el desconcierto y desacuerdo en las fuerzas invasoras en Libia…

Primero Moe lanza la papa caliente:

"…el presidente de Estados Unidos ha confirmado que el Pentágono dejará en cuestión de unos cuantos días de dirigir las acciones militares contra el régimen de Gadafi. La insistencia de Obama de mantenerse en un segundo plano dentro de la costosa misión autorizada por Naciones Unidas se suma a los múltiples indicios de la falta de coordinación entre los aliados y una creciente polémica sobre cómo proceder de ahora en adelante contra el régimen de Trípoli.”

Larry y Curly dan una explicación:

"…la comunidad internacional se ha movilizado y ha dicho que tenemos que detener potenciales atrocidades en Libia y facilitado un amplio mandato junto a una misión específica.”

Y nótese cómo es que dicen “potenciales atrocidades”, porque saben que es todo un teatro. Pero luego Moe los contradice:

“Pero desde el punto de vista de Estados Unidos, Obama ha insistido en que existe "un amplio abanico de herramientas" más allá de los esfuerzos militares para terminar con la dictadura de Gadafi. Entre esas opciones para "arrinconar" al coronel Gadafi, la Administración Obama cuenta con el aislamiento diplomático, la reducción de los resortes de su poder absoluto y estrictas sanciones. Además de la esperanza de forzar un motín interno en la cúpula del régimen libio. Pero algunos aliados europeos como París o Londres consideran más relevante el uso de la fuerza.”

Unos quieren guerra, otros no. Pero fíjese como Moe argumenta la posibilidad de organizar un motín a través de la cúpula del régimen. Claro, se refiere a la alta burocracia que se vio afectada con las reformas que quería instaurar Gadafi desde 2008 y en las que ellos, los altos burócratas, eran los grandes perdedores. Obviamente, esta élite gobernante está desesosa por aliarse a sus socios en rapiñas: el imperio.

Moe y Larry regañan a Curly por adelantarse a tomar la papa caliente:

“Una parte de las crecientes tensiones registradas en la comunidad internacional habría sido inspiradas por el protagonismo de Francia, con acusaciones de haber lanzado los primeros ataques aéreos contra Libia sin informar adecuadamente a sus aliados.”

Moe dio un bofetón a Curly por pasarse de lanza y por mostrarse poco estratégico, muy gandalla y poner en riesgo el teatro; pero también dio un bofetón a Shemp por no involucrarse en el juego de la papa y pasarse también de lanza:

 “…el secretario genera de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, criticó a París por complicar la intervención de la Alianza Atlántica y a Berlín por no participar activamente.”

Pero Curly se enojó por el soplamocos y se salió de escena muy indignado; y por cierto que le siguió Shemp, que está medroso en la obra:

“El malestar habría llegado hasta el extremo de una abrupta salida de los representantes de Francia y Alemania en una reunión celebrada este lunes por el Consejo Atlántico Norte, órgano decisorio de la OTAN.”


Y los tres chiflados siguen con la papa caliente…

“La OTAN no pudo alcanzar un acuerdo el miércoles sobre un traspaso de mando de las operaciones militares en Libia de manos de Estados Unidos, informó un diplomático de la alianza.”

"- No hubo decisión sobre nada -, dijo el diplomático después del tercer día de negociaciones de los embajadores de la alianza de 28 países en Bruselas.”

¿No es cómico?

“Los problemas continuaron respecto a la forma de poner en marcha el mandato de la ONU de crear una zona de exclusión aérea sobre Libia y las operaciones militares para proteger civiles, así como la extensión de las mismas, informó el diplomático.”

Es decir, ya estaban atacando y todavía no se ponían de acuerdo en lo tocante a la resolución de la ONU.

“Turquía, un miembro musulmán de la alianza, dice que la campaña aérea ya ha ido más allá del alcance de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU de la semana pasada.”

Es decir, que Moe y Larry ya se habían contagiado con las astucias de Curly. Pero esto lo señalaron, aparte de Turquía, la Liga Árabe, Rusia, China, India…en fin. 

“Francia, que lanzó una campaña aérea contra Libia junto a Reino Unido y Estados Unidos el sábado, sostiene que tener al mando a la OTAN, liderada por Estados Unidos, deterioraría el apoyo árabe debido a la impopularidad de la alianza en el mundo árabe.”

Es decir, los tres chiflados aceptan que están ayudando a algunos pueblos que no los quieren. Es como si dijeran: “te ayudo aunque no quieras…y te ayudo a mi manera: destruyendo al planeta.” Qué comedidos, ¿no?

"- Consideraremos las necesidades humanitarias del pueblo libio e identificaremos vías para apoyar al pueblo de Libia en sus aspiraciones para un futuro mejor" - dijo Hague, para luego agregar -: se invitaría a una representación de países amplia e inclusiva, sobre todo de la región.”

Dijo lo anterior Larry; sí, el mismo que inventó lo de los viajes fantásticos de Gadafi a Venezuela. Vea la parte primera del artículo.

“Francia quiere que un grupo supervisor 'ad hoc' de miembros de la coalición, incluida la Liga Árabe, ejerza el control político.”

Ya salió de nuevo Curly de muy lanza para saltarse los motivos de la resolución de la ONU e implicar a otros más en el negocito que se trae entre manos. Y agrega…

“Un modelo posible sería la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) liderada por la OTAN en Afganistán, en la que los participantes que no pertenecen a la alianza tienen un asiento en el grupo de supervisión.”

¿Qué tal? Confiesa Curly que quieren otro Afganistan en Libia. Y sabemos que el sistema político que ellos instauraron por allá es el más corrupto del planeta. Chulada de Curly, ¿no?


Y para cerrar este artículo, vemos que en Estados Unidos ya regañan a los tres chiflados por el jueguito que se traen…
“Paralelamente, siguieron surgiendo críticas por el papel que está cumpliendo EE.UU. en la crisis de Libia. El Senador Richard Lugar, por ejemplo, dijo ayer no "entender la misión" de Washington y la ausencia de objetivos o metas. Mark Begich, senador demócrata por Alaska, le pidió a la Casa Blanca precisión a la hora de determinar el tiempo y los costos de dichos operativos. Pero, sobre todo, garantías de que el país no enviará tropas al terreno.”
¿Notan cómo los congresistas norteamericanos se preocupan por no enviar tropas? Es que ellos saben que si avanzan más en el secuestro de la soberanía del pueblo estadounidense para mandar tropas, ya se les arma un franco enredo allá, con la gente del pueblo. Ellos saben que ahí sí arde Troya en las urnas. La experiencia del clan Bush los dejó marcados…a nosotros no, nosotros no hemos entendido, y a pesar de que podemos ser víctimas mañana.
En el siguiente número trataré de darle un panorama muy claro de las causas que se mueven en cada rincón del medio oriente. A primera vista parece un revoltijo desordenado; mas en el fondo hay causas más claras que la valiosa agua fósil en las entrañas de Libia. Y todo apunta de nuevo a los caballeros de la orden del petróleo.

Buen día.

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