Hugo Chávez y ABC España: Noticias inmorales para ingenuos.

En el tiempo que va desde el inicio de la nueva recaída de Hugo Chávez hasta el momento, el diario español ABC nos ha bombardeado con información muy puntual sobre el avance de la situación. Para efectos prácticos, el diario ABC está enterado de todo lo que sucede en este drama, desde el contenido al día del expediente médico de Hugo letra por letra y por punto y coma, y hasta los efectos de esto en los resortes de la política interna del equipo de confianza de Hugo Chávez. 

Bueno, creo que a este diario español solo le falta decirnos qué medicamentos toma Hugo y a qué horas y en qué dosis y si hay resistencia del paciente a las mismas con feas muecas de desagrado. Y por supuesto que el diario se cuida de asumir el aire de un James Bond de banqueta para decirnos que su información proviene de una fuente ¡ ul- tra-con-fia-ble !, pero que no puede ser revelada por obvias razones. Y para muestra de lo anterior, le doy algunos extractos de la más reciente nota del ABC en este tema. Nos dice el diario ibérico lo siguiente:
"Los médicos que atienden a Hugo Chávez en La Habana ya han comunicado a la familia del presidente, a los hermanos Castro y a la cúpula chavista que el paciente ya no está en condiciones de regresar para ejercer la presidencia de Venezuela...Así lo aseguran fuentes en contacto con el equipo médico, que también indican que Chávez ha perdido la voz por completo, a consecuencia del tratamiento médico recibido...El presidente se encuentra «muy deprimido»...Un anuncio público...de que Chávez es incapaz de reasumir sus funciones será realizado los próximos días...Su aspecto demacrado - el de Chávez - y su persistente dificultad respiratoria...han impedido a Chávez emitir ningún mensaje al país...Los síntomas del avance del cáncer son de nuevo claramente manifiestos".
¿Lo ve? A lo dicho, podría decirse que el diario español ABC es quien tiene el control absoluto de los partes médico y político del drama Chávez, y no así los médicos y políticos cubanos y venezolanos. El diario está enterado ¡ hasta del aspecto de Hugo ! : ¡ Está demacrado !
Y si usted atiende a la lectura completa de esta cómica nota del ABC, estoy seguro que más clara percepción le quedará de este absurdo del diario ibérico. Le añado enlace a la nota del diario ABC de España.


Todo intento por hacer volver al diario español ABC a la realidad solo lo llevará al absurdo porque así lo exige su mismo posicionamiento: a causas absurdas, se siguen efectos absurdos. Y eso lo veremos enseguida.
¿Es posible para cualquier mortal ir a Cuba a extraer información considerada por el régimen de ese país como ultra-secreta por incidir en la seguridad nacional?
Sabemos que Cuba no es una perita en dulce ni para los servicios de espionaje de los EUA. A su vez, en el contexto de los intereses político-económicos del eje Cuba-Venezuela, el Hugo Chávez paciente es, en este momento, el pináculo de la información más secreta para Cuba. Y hay sobradas razones para comprender esto por el simple hecho de que la combinación Hugo Chávez-Petróleo de Venezuela es de fundamental importancia para la continuidad del actual régimen de Cuba. Luego, para complicar las cosas en lo que toca a la accesibilidad a Hugo Chávez, sabemos que éste permanece en el hospital CIMEQ de La Habana; un hospital muy hermético en lo que toca a la información en virtud de que es la joya del sistema de salud de Cuba donde es atendida la aristocracia política de aquel país, entre la que destaca el mismo Fidel Castro. Pero además, dentro de ese hospital, Chávez se encuentra en un famoso tercer nivel de la Unidad de Cuidados Intensivos al cual no se accede si no se es parte del equipo de mucha confianza de Hugo Chávez o si no se pertenece al equipo médico y de seguridad cubano expresamente adoctrinado y seleccionado y estrictamente controlado por los servicios de inteligencia cubana para ese efecto específico.
Para cerrar esta parte, me basta citar lo que el diario El País publicó al pie de la famosa falsa fotografía de Hugo Chávez que recién publicó, y que luego le valió para excusarse por el supuesto error: “EL PAÍS no ha podido verificar de forma independiente las circunstancias en que fue tomada la imagen, ni el momento preciso ni el lugar. Las particularidades políticas de Cuba y las restricciones informativas que impone el régimen lo han hecho imposible.” Y nótese el "imposible" con que se cierra el texto.
A partir de las anteriores consideraciones, que deberían ser reconocidas incluso hasta por los antichavistas más dogmáticos y enconosos por un principio de simple sensatez, supongo que al lector ya le quedará claro que es simplemente ridículo suponer que un individuo ordinario, como un vulgar paparazzi, pueda en estos momentos, no ya tomar una fotografía del convaleciente más famoso del mundo en su cuarto de hospital o en el quirófano, sino al menos extraer un dato relativamente preciso sobre su estado de salud. Le aseguro que, en este momento, es más fácil tomar una fotografía del presidente del partido comunista chino en el retrete, que de Hugo Chávez en su cuarto de hospital.
Pero si solo un completo idiota puede creer que un vulgar paparazzi es la fuente de información del diario ABC, luego ¿quién o quiénes tienen el perfil para solventar con eficiencia el reto de extraer información ultra-secreta del régimen cubano?...Usted lo dijo, no yo: Servicios gubernamentales de inteligencia. 
A ver, a ver, a ver. Pero espere un momento. Parece que aquí nos empiezan a brotar absurdos de inmediato. Y es que aun concediendo en esto, la cosa ya no concuerda con la forma en que el diario ABC revela su información al público. Y vea por qué le digo esto. 
Nos dice el diario ABC lo siguiente para fundamentar sus chimes: "Así lo aseguran fuentes en contacto con el equipo médico..."
¿Lo ve? Es simplemente infantil suponer que la parte informante del ABC sea una agencia gubernamental de inteligencia por el simple hecho de que, por simple intuición, sabemos que un espía profesional no revela su fuente primaria de información: los médicos cubanos, en este caso. Y para reafirmar esto, déjeme le cito otro extracto de la nota donde el diario El País se excusa por la publicación de la falsa foto de Hugo Chávez, y que solo confirma nuestra intuición en este punto. Nos dice El País lo siguiente:
" "Cuando pactamos el precio (15.000 euros) decidimos publicarla - la foto -", recuerda el director adjunto. "Nos dicen que no quieren que se firme la fotografía porque podría poner en peligro a la persona que la hizo - que tomó la foto -. Nos pareció razonable y creímos que era una salvaguarda de protección y no debilidad de la fuente. Era una enfermera - cubana - que se estaba jugando la vida".
Y es un principio de salvaguarda de protección que un espía profesional respetaría no solo por consideración a la vida de sus informantes, como en el caso de El País, sino por un principio de utilidad, por la  misma continuidad de su fuente de información y el eficaz desempeño de su trabajo de espionaje.
Así, para que sea cierta la presunción de que el diario ABC esté siendo informado por una agencia gubernamental de inteligencia, se necesitan varias condiciones antecedentes y simultáneas: Primera, que el servicio de inteligencia cubano sea un ejército de tontos que, sabiendo por la prensa mundial desde hace semanas que la filtración hacia el ABC está en el equipo médico, no hace nada al respecto. Segunda, que los misteriosos informantes del ABC son muy tontos porque permiten que se revelen por la prensa sus fuentes de información - el equipo médico de cubanos -, con lo cual expone la continuidad de su fuente de información. Y tercera, que el diario ABC guarda la misma naturaleza intelectiva de sus informantes misteriosos por publicar esas cosas que no se deben publicar.  
¿Qué decide usted? ¿Hay espionaje profesional o no tras esa misteriosa fuente de información del ABC? Dar un No, pone a buen resguardo la fama bien ganada de los espías, y a usted en condición de hombre sensato. Dar un Sí, lo pone a usted de plano en la condición de un ingenuo.  
Como la sensatez indica un No, luego respóndase el  lector una pregunta: ¿qué tan verosímil es todo lo dicho por el ABC a lo largo del drama Hugo Chávez?
De nuevo por un acto de sensatez, para mí no hay ni la más mínima verosimilitud en esto. Es claro que el ABC está mintiendo y está jugando a las probabilidades. Le apuesta a la probabilidad de que, al final, Chávez resulte muerto o incapacitado, que no es imposible, para que así el resultado esperado justifique sus especulaciones anticipadas. Y me queda claro que está mintiendo con la vista puesta, no en la democracia, sino por motivos políticos utilitarios estrictamente ligados al petróleo de Venezuela. Y debo concluir esto sobre sus motivos, porque un demócrata no puede darse el lujo de la mentira.
Si alguien argumentara en mi contra en el sentido de que un diario no podría tomarse la aventura de semejante apuesta poniendo en riesgo su reputación, yo seguiría sosteniendo mi postura por sensatez y aduciría enseguida que el resultado de un error en esta apuesta no puede ser tan dramático como para llevar al cierre del diario. Véase el caso del diario El País con la falsa fotografía de Hugo Chávez intubado para constatar esto: bastó una simple retahíla de excusas y una petición de perdón para dar por concluido y cerrado el caso con el diario al siguiente día tal cual como si nada hubiera pasado. 
Como cierre, quiero señalar aquí un grave problema para el diario ABC. Un problema que prevalece como un hecho consumado y que es independiente de si lo que ha dicho ese diario hasta el momento en el caso Hugo Chávez es verdad o es mentira. Me refiero a que este diario comete un grave error al revelar públicamente y sin ambages que el cuerpo de médicos y enfermeras cubanos son los chismosos con la única pretensión de abonar credibilidad a sus especulaciones. Lo cierto es que con esto no hace sino exponer la integridad y la vida de estas personas al ponerlos en el ojo del huracán de los férreos servicios de inteligencia de Cuba; unos servicios de inteligencia cuya brutalidad el mismo diario ABC se encarga de reconocer en sus propios esquemas editoriales - no lo digo yo -. Y aquí es donde se desliza ya una interrogante con asfixiante dilema ético que deben responder los periodistas y directivos de ese diario,  y que está inspirada en el Iván de la novela Los Hermanos Karamazov, de Fiodor Dostoievski:  
Concediendo a manera de supuesto que el Hugo Chávez carnicero déspota de las pesadillas del ABC es una realidad - otra vez no lo digo yo, sino ellos, los del diario ABC -, ¿cómo va a justificar éticamente el exponer a los médicos y enfermeras cubanos al riesgo de los tormentos de los servicios de inteligencia de su país con tal de salvar, según ellos, a la mitad de los venezolanos del despotismo de Hugo Chávez? ¿Se puede justificar el tormento sobre un solo médico cubano para salvar a toda la humanidad del Hugo Chávez que ellos identifican con un monstruo déspota? 
¿Tienen los directores y periodistas del diario español ABC la respuesta a esta tremenda interrogante que ni el mismo Fiodor, con toda su sabiduría y espiritualidad, pudo resolver a través de los diálogos de Iván con su hermano?
Sé con absoluta certeza que jamás tendrán respuestas razonables a estas preguntas porque no encontrarán jamás un sistema de ética completo que les permita justificar esta manera tan irresponsable y brutal de actuar hasta ahora en el caso Hugo Chávez. Una actuación periodística que, irónicamente, pareciera brotar del mismo espíritu de un monarca déspota. 
Cierto que es muy poco probable que los servicios de inteligencia cubanos procedan a eso del sometimiento de los médicos y enfermeras cubanos a un infierno de tortura y persecución, o al menos de suspicacia sobre su integridad moral. Esto, porque a esos mismos servicios de inteligencia no les ha de pasar por alto lo que ya hemos visto aquí: que la actividad informativa del diario ABC es simplemente increíble por torpe y absurda. Sin embargo, ni la misma imposibilidad de este evento limpia el pecado ético del diario que ya hemos señalado, porque en estas cuestiones las cosas se juzgan por la intención tanto como por los resultados.  
Tampoco el pecado ético ya consumado del diario ABC se lava con la ocurrencia o no ocurrencia de los eventos a futuro en este asunto, ya para justificar sus apuestas especulativas, o ya para echarlas por tierra con el baldón de la mentira. Y de cierto que más valdría al diario ABC que la fortuna les favorezca en sus apuestas especulativas, porque de no ser así, luego el pecado ético se multiplica a más y mejor con el agravante de la mentira: se puso en riesgo la integridad y la vida de unas personas por una vulgar mentira. 
Supongo que cualquier persona con un poco de sensatez que estuviera atrapada en esta fea maraña de especulaciones, con sus graves y consumados pecados añadidos, tal cual la que vive el diario ABC, y que reparara en lo que hemos dicho, empezaría a considerar muy seriamente la posibilidad de sustraerse de todo esto para aceptar lo que ya una gran mayoría sospecha: ha estado mintiendo sobre su misteriosa fuente de información para abonar en credibilidad o veracidad a sus apuestas especulativas. Y lo haría porque tendrá muy claro que, de continuar hasta las últimas consecuencias, se estaría exponiendo a terminar al final en cualquiera de dos escenarios: Si pierde en la apuesta especulativa, terminar a título del Venancio de los chistes mexicanos, aunque con un aire de inmoralidad insufrible; y si gana en la apuesta, concluir a título de un Venancio redimido, sagaz, pero sin el menor sentido ético.
Como me une a los venezolanos un lazo de fraternidad por nuestra identidad latina, algo que debe darnos cohesión, aprovecho la ocasión para enviar un afectuoso saludo a su presidente, don Hugo Chávez, y desearle, asimismo, pronta recuperación en este trance tan lamentable. Y deseo esto no solo por la exigencia de un principio cristiano, sino porque comprendo que, en este mundo en convulsión de injusticia e inhumanidad, necesitamos más que nunca de los escasos titanes de la política, como es Hugo Chávez pese a sus varias aristas polémicas.  

Buen día.

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