Enrique Peña Nieto y el “Esta vez será diferente”.

Esta vez será diferente…
La anterior, es la frase más socorrida por los timadores que a lo largo de la historia han levantado burbujas de especulación para enriquecerse a manos llenas. Esta expresión es la munición más importante en el arsenal de esos rateros en masa sin escrúpulos. La han utilizado una y otra vez con grandes y nutridos resultados sobre los ingenuos, sobre sus víctimas, que no se cansan de caer una y otra vez en el saco de las ratas especuladoras.


Pero si el ingenuo ya había sido víctima de una rata de cuello blanco en tiempos idos, luego, cuando el sueño vuelve a tocar a su puerta con los nudillos de otra rata fina, de alcurnia, aquél disipa la lógica a empellones de avaricia, de deseo incontrolable de riqueza fácil, y pregunta trémulo y sudoroso…
- Hace poco me engañaron con un discurso maravilloso muy semejante al tuyo. Pero dime, y dime la verdad, forastero: ¿es verdad lo que me ofreces?...Porque si es verdad, ¡soy capaz de construir una hornacina sagrada en tu nombre!
- Créeme, amigo mío: Esta vez será diferente – responde la rata de cuello blanco con una sonrisa de satisfacción, por su proeza lograda. 
Y el ingenuo cae por segunda vez. Y seguirá cayendo mientras permita que la imaginación desbordada tenga el control de su entendimiento y de su buen juicio. 
Así ha sucedido a lo largo de historia de la humanidad, en cuantas burbujas especulativas fueron y vinieron tras las campanadas que anuncian la hora del saqueo en masa de los vivos sobre los tontos. Sucedió en la fiebre de los tulipanes, en los mares del sur, en el crack del 29, en el punto com, en la actual crisis. Y de cierto que existirán los timos en masa hasta en tanto existan tontos que caigan en las redes seductoras de la expresión…
Esta vez será diferente…
Es también la expresión predilecta de los malos maridos, de los malos padres, pero cuyo valor y persuasión no ajustan para decidir a ajustarse a vivir en esa condición de perversión moral con cinismo y felicidad – algo reservado para los titanes del mal, no apto para mediocres -, y que luego caen fugazmente por el influjo del remordimiento, para derrumbarse en el lloriqueo, en los pataleos quejumbrosos que claman comprensión y perdón a sus idioteces. 
Y cuando el idiota ya ha logrado doblar la cerviz de los seres amados - que por este acto terminan siendo más idiotas que el idiota aquél -, cuando éstos se dejan conmover por las debilidades del corazón, cuando ya los tiene en el cadalso del perdón, expresa con dulzura enjugándose las lágrimas…
Esta vez será diferente…
Es, en suma, la expresión típica del mentiroso, pero cuyos errores ya le van restado veracidad frente a los tontos. Es, pues, la expresión de aquel gran embustero que pretende poner en escena una obra de teatro de expiación de culpas, para con ello poner a modo a sus víctimas en turno, a los tontos que, habiendo presenciado los portentos del engaño anterior, se resisten a creer en el nuevo engaño a empellones de la avaricia o las flaquezas del corazón. 
Esta vez será diferente…
Es la expresión más amada  por todos los granujas de la literatura universal. Ellos hicieron de ella su espada más letal, ya bien literalmente, o ya bien en expresiones equivalentes. Pinocho, Don Juan, Tartufo, don García, Mefistófeles, y la lista es larga.
Y en esas tramas de la literatura, por supuesto, y por necesidades del giro dramático, nunca faltaron el patiño o la víctima, el tonto. 
Esta vez será diferente…
Es también la frase más socorrida por Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota. 
Josefina nos dice que “esta vez será diferente”, porque por fin hará lo que siempre se negó a hacer de manera voluntaria durante doce años de mamar bien y bonito, a lo lindo, del presupuesto. 
- El PRI viejo ya no existe - dice Enrique Peña con un relámpago de beatitud gazmoña en el rostro, mientras la banda de ladrones se remueve a su espalda para sentarse con sus traseros pestilentes sobre la justicia y la verdad -. Así que créeme, mexicano – agrega Enrique -: Esta vez será diferente.
¿No le parece que estas supuestas verdades son demasiadamente sospechosas cuando vistas contra la realidad de estos dos personajes?
Y como la respuesta es obvia en sentido afirmativo, solamente deseo hacerle una pregunta final:  
¿Usted, lector, es tan ingenuo como Orgon, como para creer en las promesas de un mentiroso redomado por segunda ocasión? Y usted, estimada lectora, ¿es tan ingenua como la Jacinta de Juan Ruiz de Alarcón para creer en el mentiroso de don García?
¿Y sabe algo? Recuerdo que AMLO, a saber, jamás ha hecho uso de esta frase en su discurso político:
Esta vez será diferente…
No vote por la mentira; vote por la verdad, por dura y dolorosa que ésta sea.

 Buen día.

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