Enrique Peña Nieto: El Burlador de México.

Recién anuncian fuentes del poder judicial del país, que la FEPADE tardará más de tres meses en arrojar conclusiones sobre las investigaciones en torno a los bonovotos Soriana y el caso MONEX, dos de los indicios más importantes en este asunto de la ya evidente compra de votos por parte del PRI y su candidato, Peña Nieto. Hechos a la vista que, para todo ciudadano sensato, constituyen ya manifiesta y palmaria prueba de que ese partido no ha abandonado jamás su legendaria perversión moral.


El mismo Calderón sale a manifestar, en entrevista con un medio, que es inaceptable esa compra de votos por parte del PRI. Y vaya que Calderón enfoca el asunto como se debe hacer cuando se ponen los pies firmes en el ámbito de la moralidad que debe regir la vida democrática de un país: no importan la cantidad de compras a la vista, sino lo que está a  la vista y las intenciones perversas que mueven eso.    
Pero lo que me interesa es el significado de esto de que la FEPADE tardará al menos tres meses para concluir sus investigaciones. 
Bien, le puedo asegurar que si nos diéramos a la tarea de revisar con detenimiento los recursos con que cuenta el actual régimen para abocarse de lleno a estas investigaciones, llegaríamos a la conclusión de que este asunto podría desahogarse, al menos en sus partes esenciales, a lo mucho en un par de semanas. Y esta rapidez en las resoluciones estaría plenamente justificada dada la excepcionalidad del caso. Se trata de la elección del presidente de este país. Así que, incluso en el caso remoto de que los recursos disponibles para este tipo de acciones fueran insuficientes por asuntos programáticos, sobrarían justificaciones éticas para que el actual gobierno disponga de todo lo indispensable para que esto se concluya con la mayor rapidez.  
Pero si no vemos esa agilización en las acciones, es simplemente porque todo en ese asunto se está ciñendo, poco a poco, al mismo script del 2006. Las regularidades y similitudes son más que evidentes para el que no se chupa el dedo. En efecto, se trata de la misma trama, aunque con diferentes actores. Antes fue el PAN protagonizando el golpe a la nación con la connivencia del PRI, ahora es el PRI en el estelar, y con el PAN dando trazas de asumir en el futuro cercano el papel del patiño que convalida. 
El escenario es también exactamente el mismo: Por un lado, los medios de difusión asociados al golpe a la nación, cuyas tareas fundamentales son ocultar la verdad y difundir sus mentiras y absurdos a manera de verdad, así como estigmatizar al enemigo – AMLO -. Por otro lado, los organismos electorales del país guardados escrupulosamente en la hornacina de la moralidad incuestionable por la misma propaganda oficialista, y no obstante puedan estar colmadas de filibusteros, para desde ahí incurrir en “descuidos” e “ingenuidades” que, cuando vistas contra la razón, más bien parecen apuntar a una voluntad por no estorbar el plan perverso del PRI y de sus asociados.
En un apunte anterior ya hemos visto cómo es que la posición del mismo IFE empieza a mostrarse bastante vulnerable, por su insensatez, ante los hechos que van fluyendo.


La anticipación de Calderón para anunciar el triunfo de Peña Nieto fundado en una minucia de conteo y en unas encuestas sesgadas sistemáticamente a favor de Peña Nieto –hecho demostrado ya-, también se apega al mismo script de 2006. Luego, Calderón declaró hace días que era predecible la negativa de AMLO para ceñirse a los resultados de este 2012. Así lo dijo Calderón, debe usted recordarlo. Si usted no gusta de engañarse, le ha de resultar claro que esta declaración de Calderón era predecible, como predecible era su albazo en el reconocimiento tempranero de Peña Nieto. Claro, porque,  fundados en la evidencia actual y pasada y sus similitudes, sabemos que las palabras de Calderón no eran sino parte del mismo script. 
El mismo tribunal electoral del país, por conducto de Luna Ramos, acaba de ceñirse al script del 2006. En efecto, nos dijo Luna Ramos que “no se ganará en la mesa lo que no se ganó en las urnas”. Como el señor no se cuida de aclarar que eso es válido en el presupuesto de que se ganen los votos en las urnas con apego a la ley, debemos concluir que él ya decidió que, a su juicio, las elecciones fueron limpias y que no procederán las impugnaciones de AMLO. ¿Y cómo sabe este señor que las elecciones fueron limpias? Se funda en supuestos, no hay de otra; en supuestos subjetivos porque todavía no se ventilan los hechos del caso. 
Y es aquí donde entra en escena el plazo “dilatado” de la FEPADE; me refiero a los tres meses o más que se tomará para dar conclusiones. En efecto, la dilación de las autoridades es parte del script. Y esto apunta a la necesidad de que todas las instancias legales se corran sin menoscabo del plan original y perverso del PRI y Peña Nieto; es decir, con la menor cantidad posible de pruebas objetivas verificadas y avaladas por las autoridades – FEPADE - en contra de éstos dos agentes que ya empiezan a soltar un tufo francamente azufroso.    

Don Juan Tenorio:

Bien, traigo ahora a cuentas una obra de la literatura universal  que nos ayuda a entender perfectamente bien cuál es la situación existente entre Peña Nieto y las instituciones electorales de este país, y a la cual nos hemos referido antes. Me refiero a “El burlador de Sevilla”.
En esta obra universal atribuida, y no sin gran discusión de por medio, a Tirso de Molina, vemos en acción al célebre personaje universal conocido por todos, y que tanto ha inspirado a otros  grandes escritores y filósofos: Don Juan Tenorio. Sí, nos referimos a ese sensualista y esteta consumado, a ese vanidoso, a ese pecador contumaz, a ese pisoteador de la honra de las mujeres y agraviador experto de cuantas normas morales han existido y existirán. Y sabemos que Don Juan usa todo el tiempo de una expresión que ya es célebre universalmente: “¿Tan largo me lo fiáis…?”. ¿Y qué significa esta expresión?
Esta expresión en Don Juan no hace sino reflejar un fenómeno de todos los tiempos en la religión católica. Me refiero a la laxitud moral que promueve la idea de una posible salvación a través de la sola aceptación pasiva de la fe, menospreciando la fe dinámica, activa, que se pone en vías de hechos con el prójimo. Y supuesto esto frente a la larga “jornada” que implica la vida, ya se entiende el sentido de la expresión en este personaje. En efecto, la expresión nos habla de las ideas de Don Juan sobre la muerte, la salvación y el castigo de Dios. Y para él, además de que la salvación siempre está a la mano con unas palabras sinceras, se trata de cosas que están muy lejanas en el tiempo como para preocuparse de ellas. Por eso es que Don Juan, cada vez que es amonestado moralmente por alguien, replica con ironía,  y hasta con tono burlesco, que no hay prisa en arrepentirse con su: "¿Tan largo me lo fiáis…?" 
Con esa expresión, Don Juan le dice a su interlocutor algo más o menos como lo siguiente: Caballero – o dama -, me está regalando un larguísimo plazo para cumplir con mi deber. Y siendo así, y como soy un hombre joven que va a vivir hasta alcanzar la vejez, créame que, entonces, seguiré con mis eso de seguir mis impulsos y dejaré para el final el arrepentimiento. Y esto, porque sé que, al final, Dios me perdonará todo. 
Don Juan también es un optimista consumado en las posibilidades de su arte, el embuste, la mentira. De tal forma que jamás daría por cierta la máxima de que “las mentiras tienen patas cortas”, y no cree ni en sueños que sus actos perversos salgan a la luz algún día.
- Mira que…es juez fuerte Dios en la muerte – le dice Tenorio, el viejo, a Don Juan -. 
- ¿En la muerte? ¿Tan largo me lo fiáis…? De aquí allá hay larga jornada – responde Don Juan -. 
Luego, en otra parte de la obra…
-¿Qué dices? Mira lo que has hecho, y mira que hay castigo, pena y muerte – advierte Catalinón a su señor, Don Juan -.
- Si tan largo me lo fiáis, vengan más engaños – responde Don Juan -.
Don Juan Tenorio en México:
Si pone usted a la FEPADE, con sus plazos dilatados, y al IFE con sus dilaciones en el asunto de las pruebas en torno a las burlas de Peña Nieto, en el papel de Catalinón, y a Peña Nieto en el papel de Don Juan, ya tiene usted escenificada la obra del “Burlador de Sevilla”. Pero en este caso, se trata de “El burlador de México”. Y sucede que, en esta versión pervertida del “Burlador” de Tirso, los diálogos suceden más o menos de la siguiente manera.
La Ley: ¿Qué dices, ciego optimista? ¿Que tu plan fue impecable? Mira lo que has hecho. De tus pecados has dejado rastros, indicios, por doquier. Corren a raudales por las calles. Rebosan por tus orejas, por las mangas de tu camisa. Mira bien, joven insensato, lo que has hecho y cómo estás. Y mira que hay castigo y pena fuerte. Mas, como te amo y a los propósitos de tu partido festejo con alegría, de lo cual, por cierto, espero pronto y justo pago, mira que he de prolongar mis pesquisas más allá de tres meses, y si es posible las perderé en la bruma del aburrimiento y el olvido del pueblo, para que mi martillo resuene en tu favor en un juicio que corra sin menoscabo y mancha de tu buena fama de grandísimo burlador de México.    
Enrique Peña Nieto: Si tan largo me lo fiáis, amada ley, vengan, pues, ¡más engaños y burlas sobre México. 
Uno de los resultados posibles: Muy predecible.
Así las cosas, y si no sucede algo importante que no haya sido contemplado por los autores del guión, el resultado de toda esta trama 2012 es absolutamente predecible, toda vez que, como dije, se ciñe a la perfección al script del 2006. AMLO y la movilización ciudadana podrán inundar las salas de los tribunales con millones de bonovotos Soriana y demás pruebas documentadas sobre los pecados del PRI. Podrán hacer rebosar esas salas con pruebas hasta el grado de que rebasen los diques y empiecen a manar por las ventanas y las puertas hasta escurrir a las calles, pero lo cierto es que, al final, los jueces, muy orondos y muy bien arrellanados en sus sillones multimillonarios, darán de manotazos para despejar de su frente y de su mesa los bonovotos arguyendo que no ven pruebas, para luego dejar caer el ruidoso martillo y cerrar el caso con la sentencia siguiente, en tono docto y severo: ¡La elección fue legal…Ganó Peña Nieto!     
En un apunte que publiqué en este diario al inicio de este proceso electoral, me di a la tarea de explicar cómo es que resulta más que imposible ganar una contienda política a los Robber Barons – la oligarquía de los Treinta – y a su clase política avasallada cuando se acepta correr esta aventura bajo las reglas de la casa, del Estado de facto construido por ellos mismos en su provecho, el cual incluye a todas las instituciones electorales de este país. Decía ahí que esto equivale a asumir la postura ingenua de quien va a Las Vegas creyendo que le va a ganar a la banda de ladrones que son dueños de la casa. Si usted ya vio la película “Casino”, de Martin Scorsese, ya tiene claro lo que le pasa a todo aquel que se atreve a acudir a dichos lugares, ya bien con ingenuas intenciones, o ya bien con la idea de poder ganar con estrategias especiales.
http://sdpnoticias.com/columna/7418/Ganar_en_Las_Vegas_y_la_guerra_de_encuestas
La posibilidad de la nación:
Pero no crea que soy fatalista. Nada de eso. Yo no apesto a que lo que he delineado arriba deba suceder necesariamente. Para esto, recuerde lo que dije cuando proyecté el probable resultado de este asunto: “…y si no sucede algo importante que no haya sido contemplado por los autores del guión…”  Y sí, es claro que hubo cosas que los autores del guión pasaron por alto, y fueron omisiones que puede echar por tierra su más caro anhelo de ver a un nuevo usurpador en la presidencia. 
Hay dos novedades en este script 2012 – lo atípico –, y es ahí donde se rompe el guión. Primera, la actitud de AMLO por ceñirse a la vía legal para resolver el conflicto postelectoral. Segunda, la movilización ciudadana de repudio al fraude instrumentado por el PRI y PEÑA Nieto. Pero en esto, lo significativo es lo segundo, porque es lo que puede cambiar los resultados esperados por lo armadores de este plan perverso contra la nación.
Las redes sociales de internet han dado lugar a la transformación del “sentido común” de los individuos en un “sentido en común”. Eso lo expliqué en una serie de artículos en este diario. Hablo de un “sentido en común” que ha derrumbado la escasa veracidad que restaba a las encuestas electorales, pero, sobre todo, que ha mostrado un poder inmenso en la convocatoria política auténtica; un poder que rebasa a la peor pesadilla de los priístas más notables.  
http://sdpnoticias.com/columna/9676/Pena_Nieto_y_las_encuestas_cuchareadas_3_de_4_El_derrumbe_de_la_veracidad
AMLO está condenado a seguir el trámite legal hasta las últimas consecuencias y sin salirse un ápice del mismo. Es un Sísifo que debe rodar la piedra a la cima, por más absurdo que parezca. Pero la efectividad de esto depende, no de él, sino de la movilización ciudadana que corre al parejo. 
Pero si la movilización ciudadana no crece y se va apagando hasta quedar a manera de un fuego fatuo, que no asusta ni a Tom Sawyer, y que es a lo que le apuestan el PRI y Peña Nieto para salvar su odisea de inmoralidades, todo terminará en el resultado que apunte arriba: Peña Nieto instalado en el poder para gozo de sus patrones. Pero no basta con que las movilizaciones crezcan a más y mejor. Si ese crecimiento se da en el marco de una actitud intelectual pasiva respecto de la deformada actuación de las instituciones electorales mexicanas, se estará fluyendo bajo las mismas reglas del juego de la casa y de su moralidad pervertida, del Estado de facto. Y si las cosas se dan así, llegaremos otra vez al mismo resultado nefando.  
Así las cosas, es mi opinión que las movilizaciones ciudadanas, para tener eficacia, deben abandonar las reglas del juego de la casa. Con esto quiero decir que deben abandonar la tutela moral de esa institucionalidad pervertida que hace posible todo esto que vivimos – “Al diablo con sus instituciones” -. Y para los despistados televisivos, aclaro que esto no implica violencia y que se refiere a adoptar un juicio crítico respecto de las corrompidas instituciones de facto que han creado los Robber Barons y sus políticos avasallados sobre el cadáver de nuestras leyes fundacionales como sociedad de iguales, las de origen. Así que esto está implicando, al mismo tiempo, la apelación a caminar por la ruta de nuestro consenso social de origen.
Terminando con Don Juan:
Hacia el final, “El burlador de Sevilla” nos ofrece la manera en que todo hombre juicioso debe actuar frente a personas como Don Juan Tenorio. Es fácil tomar esta enseñanza para luego aplicarla en política. 
La obra cierra con la estatua de don Gonzalo de Ulloa – una víctima más del burlador - vengándose de Don Juan, arrastrando a éste a los mismos infiernos, sin darle tiempo para la expiación de sus pecados, y echando por tierra, así, su “¿Tan largo me lo fiáis…?”
- No me aprietes – le dice Don Juan a don Gonzalo -. ¡Tente, tente! Con la daga he de matarte; mas ¡ay! Que me abrasa el fuego, y serán golpes al aire.
- Esta es justicia de Dios – pronuncia en tono severo don Gonzalo -: quien tal hace, que tal pague.
- ¡Que me quemo, que me abraso! ¡Muerto soy!
La “colecta nacional” de pruebas contra el fraude del PRI que se empieza a organizar en redes sociales, donde uno de los propósitos es precisamente rebasar a la FEPADE, es la viva encarnación de don Gonzalo. Es la ciudadanía que adelanta los tiempos, que acorta la “larga jornada” de nuestro Don Juan Tenorio y echar por tierra su “¿Tan largo me lo fiáis…?”, para luego tomar a los burladores de los brazos y llevarles al infierno de la justicia. Y éste es un ejemplo maravilloso de ese despojarse de la tutela de esa moral pervertida de las instituciones de facto de la que he hablado arriba. 
Sigamos el ejemplo de don Gonzalo, y de cierto que la justicia será restituida en este país. 

Buen día.

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