Empezamos con nuestro blog "El Nolato".

A lo largo de tres años he publicado escritos de opinión crítica en el diario digital SDP que tan atinadamente dirige el amigo Federico Arreola. Ese proceso no ha tenido regularidad completa. Por momentos la febrilidad de escribir para opinar ha sido del día a día, y por momentos dejo de hacerlo por tener que atender otros asuntos referentes a la subsistencia. Y he hecho esto por un simple impulso de participar en el mejoramiento de la política en nuestro país y sin sembrar expectativas en eso de recibir a cambio alguna remuneración. Mi expectativa, de origen, solo radica en la satisfacción de hacerlo, que es la mejor paga en estos asuntos.  Se trata, pues, de una cuestión que responde más bien a lo que yo concibo como una misión personal entroncada con el sentido del deber en su fundamento. Desde luego que no se trata de negocio. 

Debo decir que lo anterior ha sido posible gracias a la apertura, primero de Víctor Hernández y Federico Arreola, y luego de éste para abrirme las puertas del diario SDP para este efecto. De cierto que sin la ayuda y apertura de ellos, esto jamás hubiera sido posible en mi vida, no porque me falten talentos para escribir en otros espacios, sino porque no hay muchas opciones donde se puedan expresar opiniones con plena libertad de pensamiento, como ha sido el caso del SDP. Y es que no soy de los que se acomodan con facilidad a las cosas cuando no antecede el deber como ideal regulador. 
Pero fue poco tiempo atrás que empecé a considerar la posibilidad de establecer un espacio propio en el internet donde pudiera proseguir con mayor intensidad mi tarea de escribir para opinar. Confieso que este asunto me mantuvo ocupado durante algunos meses. Por momentos la inclinación para realizar esto arreciaba, y por momento se sofocaba en el olvido apretada por otras urgencias personales. Mas fue que días atrás decidí ponerme en vías de hechos en esto de abrir el espacio en internet. 
Y en efecto. Aquí está ya mi espacio de expresión en línea. Se llama "El Nolato", el seudónimo que uso en mis escritos en el diario SDP, y su máxima de batalla será de inspiración confuciana en el plano cognitivo: "A las cosas por su nombre". Y como es habitual en estas cosas prácticas según prudencia, empiezo por el esfuerzo de mínima expresión: Un blog.
Por supuesto que esto no significa que dejaré de escribir en el SDP. Siendo realistas, jamás se puede pretender igualar el poder de difusión de ideas de un diario con amplio reconocimiento como el SDP con un blog personal, y menos de reciente creación. Así que seguiré escribiendo ahí, en el SDP, hasta en tanto el amigo Federico Arreola me ofrezca espacio y libertad para hacerlo. 
En este sentido, este blog me ofrece por el momento posibilidades limitadas a dos vertientes: Primero, que podré ir más allá en mis necesidades de expresión; necesidades que en ocasiones no encuentran lugar funcional en un diario como el SDP. Segundo, ofrecer al lector un inventario completo y en permanente disposición de los escritos que he presentado en el SDP y que seguiré presentando ahí y aquí. 
Siembro mi mayor esperanza en que este blog sea de alguna utilidad para muchos en el impulso hacia la reflexión crítica en torno a nuestra vida en el gran hogar llamado: comunidad.

Saludos afectuosos de su amigo de siempre: El Nolato.

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